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Sorpresivo “Lockdown” en Reino Unido

Por: Salvador Cosío Gaona

Hasta hace unos días, el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, se había distinguido por ser ese personaje que no se deja llevar por lo que dicen o hacen los demás, y mientras irrumpía con fuerza la crisis del Coronavirus, él había estado decidido a ir contra la corriente y emplear sus propias estrategias frente a la inicialmente llamada neumonía de Wuhan. El premier inglés, quería mantenerse fiel a sus principios liberales y se había jactado de tener una mejor táctica frente a la que estaban implementando otros países europeos como Italia, España y Francia, que habían optado por decretar la cuarentena en sus respectivos territorios. 

Pero algo ocurrió que lo hizo dar un giro de 180 grados y la noche del lunes, durante un mensaje televisivo a la nación, informó las nuevas medidas que habría de aplicar. 

El martes, los británicos amanecieron en “lockdown” luego del sorpresivo anuncio de Boris Johnson, que desde que detonó la crisis del coronavirus, había mantenido profundas reservas ideológicas sobre convertir el Reino Unido en un «Estado policial efectivo», como han ido haciendo países vecinos. 

Previamente, la estrategia anunciada por Johnson era permitir que se infectara un 60 por ciento de la población para generar inmunidad de grupo, o las medias tintas. 

Quizá entre los motivos que tomo en consideración para modificar la estrategia fue la editorial del Times que le exhortaba a ponerse las pilas y desarrollar un plan coherente, “porque si no se arriesga a pasar a la historia no como Churchill sino como Chamberlain”.

Lo cierto es que, de acuerdo a diversas publicaciones, durante su mensaje a la nación, señaló que los británicos solo podrán salir de sus hogares para comprar suministros básicos, por necesidad médica, para acudir al trabajo si no existe la opción de hacerlo desde casa y realizar una vez al día algún tipo de ejercicio básico. El resto del tiempo en casa. El “lockdown” durará en principio tres semanas.

El anuncio marca el definitivo adiós a la vía británica de recomendaciones de aplicación voluntaria y responsable anunciadas por el mismo Johnson la semana pasada. En el nuevo orden, quedan prohibidas las concentraciones de más de dos personas en espacio público salvo que sean de la misma familia. La policía impondrá multas y estará autorizada a dispersar grupos que superen ese número. Los restaurantes, bares, cafés y pubs están cerrados desde el sábado. A eso se le suman ahora todos los negocios salvo los de productos básicos (supermercados, farmacias).

Johnson calificó a la situación de emergencia nacional. “Ningún primer ministro quiere tomar este tipo de decisiones. Pero no hay soluciones fáciles. Si muchas personas enferman a la vez, el NHS (…Servicio Nacional de Salud…) será desbordado y morirán más pacientes, no solo por coronavirus sino por otras enfermedades. El camino va a ser duro y lamentablemente perderemos muchas vidas”, dijo Johnson.

El giro de 180 grados es notable. El 3 de marzo, durante el lanzamiento del plan nacional contra el coronavirus, Johnson se había mostrado campechano y displicente. “Continuamente le doy la mano a la gente. Estaba en un hospital la otra noche en el que había pacientes de coronavirus y les estrechaba la mano a todas las personas que encontraba. Sigo haciéndolo. Tenemos un fantástico NHS, un fantástico sistema de testeo y de seguimiento de la enfermedad. Quiero asegurarle a los británicos, que seguiremos como siempre”, dijo entonces.

El radical cambio de discurso, política y actitud refleja el avance acelerado de la enfermedad y las críticas de la comunidad científica. El tres de marzo había 39 casos detectados del virus en el Reino Unido y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no había decretado la pandemia. Ocho días más tarde la OMS hacía el anuncio que hizo temblar a la economía mundial y puso en marcha a gobiernos dubitativos. Hasta el martes 24 de marzo, el Reino Unido sumaba más de tres mil casos detectados, 1221 en Londres: más de 64 mil personas han sido testeadas.

Las medidas ponen al Reino Unido a tono con lo que está pasando en muchos países de Europa, liderados por Italia, España y Francia. El laissez-faire fue dejado de lado sin más. El tema ahora es cómo implementar la nueva política.

Por lo pronto, la oposición apoyó el anuncio de Johnson, pero le pidió una guía para que los ciudadanos puedan cumplir con medidas extraordinarias de este tipo. El gobierno se comprometió a detallar el significado del anuncio para la vida cotidiana. Más allá de los poderes otorgados a la policía no queda claro cómo se harán cumplir el conjunto de estas medidas en todo el territorio británico.

En cuanto a la economía el gobierno anunció un paquete multimillonario de medidas para apoyar a la industria, evitar quiebras, despidos y subsidiar a trabajadores por cuenta propia en el mercado laboral ultra-flexible del Reino Unido que contempla, entre otras salvajadas, el contrato de cero horas (el empleador llama al trabajador cuando lo necesita). Está claro que no todos han reaccionado acorde a los tiempos de emergencia.

«Si no seguís las reglas, la policía tendrá poderes para aplicarlas, incluyendo multas y pudiendo dispersar concentraciones de ciudadanos», anunció Johnson el lunes por la noche al hablarle al pueblo británico

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@salvadorcosio1 

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