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POLÍTICAS PÚBLICAS EN SALUD MENTAL

Por: Salvador Cosío Gaona

Uno de los documentos más importantes que impulsan los derechos de las personas con enfermedades mentales, es el emitido por la Organización de las Naciones Unidas que mediante la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental, aprobada por la Asamblea General el 20 de diciembre de 1971, se establecieron las necesidades, medidas y programas que difundían la protección de personas que sean mentalmente desfavorecidas, con el objetivo de brindarles medidas que aseguren su bienestar, rehabilitación y desarrollo personal.

A su vez, México en búsqueda de materializar acciones que permitieran difundir la importancia de la salud mental, implementó dentro del Plan Nacional de Salud un Programa de Acción en Específico de Salud Mental “PAE” 2013-2018, basado en el Modelo Miguel Hidalgo, el cual en primera instancia busca incluir áreas de hospitalización de estancia corta, uso de unidades psiquiátricas incorporadas a hospitales generales, así como fomentar la rehabilitación psicosocial y la reinserción social. Según la Secretaría de Salud; este Programa incluye diferentes estrategias y líneas de acción que basan sus contenidos en los principios de atención integral y multidisciplinaria; los cuales han sido delimitados de acuerdo a cifras estadísticas a nivel nacional e internacional.

La mejora del acceso a los servicios de salud mental, así como de la calidad de los servicios, la protección de los Derechos Humanos de los usuarios, la creación de infraestructuras con un enfoque comunitario, la capacitación y entrenamiento de recursos humanos y la validación de Programas representan algunas de las estrategias previstas en el modelo “Miguel Hidalgo” como base para el desarrollo del mismo y que de llevarse a cabo en nuestro Estado -que no lo maneja- los resultados serían favorables para el cuidado y prevención de enfermedades mentales.

Jalisco, mientras tanto, como consecuencia de los múltiples problemas sociales, violaciones a derechos humanos y la falta de regulación del tema, se vio en la necesidad de crear una Ley que fomentara políticas públicas a fin de mejorar la atención a los enfermos mentales, así como buscar que las instalaciones se optimicen según las necesidades que este tipo de enfermedades requieran. Por lo anterior, en enero del 2014 el Poder Legislativo aprobó la Ley de Salud Mental para el Estado de Jalisco, en donde se contempla la creación del Consejo Estatal de Salud Mental como un órgano de consulta, coordinación y asesoría del Gobierno del Estado para planear acciones que permitan evaluar los servicios de salud mental en el Estado de Jalisco, así como asegurar se les respeten sus derechos humanos.

Considero acertada la promulgación de esta Ley, toda vez que es una realidad el impacto que esta problemática social tiene en nuestro Estado, tomando en cuenta que se ha incrementado cuantitativamente el número de personas que padecen estos trastornos, pues tan sólo en el año 2014, se brindó atención a más de 61 mil personas con enfermedades mentales según datos del registro del Instituto Jalisciense de Salud Mental “SALME”, lo cual nos hace ver la importancia y seriedad que debemos de darle a este tema con el propósito de reforzar los programas que favorezcan el diagnóstico oportuno, los tratamientos, rehabilitación y en su caso la reinserción de toda persona que padezca esta problemática, a fin de garantizar sus derechos.

No obstante la promulgación de esta Ley, en nuestro Estado las acciones que se han venido generando en materia de salud mental son basadas en un modelo llamado “Salme Jalisco”, cuya información relativa a su alcance, estrategias, objetivos y líneas de acción, así como el impacto que ha generado en la población que padece una enfermedad mental, no se encuentra accesible para todos los ciudadanos. 

Es por ello y por las bondades y los acertados programas  que contiene  el modelo “Miguel Hidalgo” -mismo que forma parte integral del Plan de Acción de Salud Mental- que resulta óptimo para su permanente implementación, ya que contiene políticas públicas transversales, que obligan a la coordinación institucional además de que en dicho modelo se han tomado en cuenta las características específicas de la población mexicana y tiende a reorganizar los servicios de atención de salud mental ampliando su cobertura. Por otra parte es importante señalar que las disposiciones de este modelo son aprobadas por la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud “OMS”.

En mérito de lo anterior, constituye una obligación a cargo de la Secretaría de Salud en el Estado no sólo atender el contenido del Plan de Acción de Salud Mental, sino aquellos documentos que forman parte del mismo, en el caso concreto el modelo “Miguel Hidalgo” para ser observado en aquellos centros de salud que se ocupan en la atención de la población que ve mermada su salud mental. 

Entiendo entonces que el modelo Miguel Hidalgo, es un ordenamiento con plena vigencia que obliga a la autoridad en la materia a aplicarlo puntualmente, ya que dicta medidas de prevención que favorecen a los usuarios en el desarrollo y recuperación de una enfermedad de esta naturaleza, brindándoles calidad de vida y la integración social.

Este modelo contempla además la necesidad de involucrar a las organizaciones no gubernamentales mediante la celebración de convenios de colaboración que permitan la implementación de programas comunitarios que apoyen el seguimiento y el soporte social que cada persona con problemas de salud mental necesita para asegurar su mantenimiento en la comunidad del modo más autónomo posible.

Sin duda, la aplicación del modelo Miguel Hidalgo vendrá a darle solidez a las acciones emprendidas por la Secretaría de Salud de Jalisco y sus dependencias del ramo, para prevenir el desarrollo de las enfermedades mentales, mediante una atención oportuna y un tratamiento adecuado cuando se presentan los primeros síntomas del padecimiento, y por otro lado dicho modelo se va a constituir en una herramienta valiosa para emitir acciones que sensibilicen a la sociedad sobre el tema de la salud mental y la responsabilidad de una atención oportuna a quien lo padece y un cuidado solidario a quienes viven con un enfermo en estas condiciones. 

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@salvadorcosio1

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