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Castillo de Belmonte cuenta con el mayor parque de máquinas de asedio

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Probadas y funcionando igual que lo harían en su época, 40 máquinas de asedio esperan al visitante en el Trebuchet Park del Castillo de Belmonte, en Cuenca, municipio de la comunidad de Castilla-La Mancha.

Trebuchet Park del Castillo de Belmonte es el mayor parque de máquinas de asedio del mundo a escala real y las 40 están perfectamente operativas, ya que fueron reconstruidas con el máximo rigor histórico.

Para ello, se tomó como base la documentación existente como miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos. El doctor en Historia Rubén Sáez se encargó de reconstruir todas las máquinas.

En este sitio, junto al majestuoso Castillo de Belmonte, del siglo XV, al suroeste de Cuenca, el tiempo parece haberse detenido y los universos cristiano, musulmán, oriental y renacentista ofrecen al visitante las armas bélicas con las que lucharon los hombres de esos mundos.

En entrevista con Notimex el dueño del castillo, Javier Fitz-James Stuart de Soto, explicó que el Trebuchet Park, que ya se inauguró oficialmente, es un complemento a la visita turística y cultural del Castillo de Belmonte, que es uno de los más emblemáticos de España.

Esto, por su importancia histórica que tuvo a mediados del siglo XV, cuando fue construido por orden de Juan Pacheco, primer marqués de Villena.

Durante la Edad Media los asedios resultaban mucho más numerosos que las batallas en campo abierto. Las formas para poder tomar una plaza fuerte eran básicamente cuatro: captura por medio de gestiones diplomáticas, asalto por sorpresa, bloqueo y bloqueo activo.

La primera de las estrategias para lograr la capitulación de una fortaleza era la diplomacia para conseguir su rendición. En caso de fracasar, se solía intentar asaltar los muros, aprovechando en ocasiones la oscuridad de la noche o la traición desde dentro.

Sin embargo, rara vez solían funcionar las dos técnicas anteriores, por lo que básicamente las estrategias para rendir una plaza eran dos: rendirla por hambre o asaltarla y capturarla por la fuerza.

En el primero de los casos el ejército sitiador se limitaba a bloquear la ciudad construyendo un cerco con fuertes, trincheras y fosos, y esperar a que se agotaran los víveres adentro.

Sin embargo, el empleo de esta estrategia resultaba muy lento y costoso económicamente. Y ahí es donde entraban en juego las máquinas de asedio, capaces de acortar los tiempos para lograrlo.

A la hora de superar un recinto amurallado cabían diferentes opciones: superar las murallas por debajo con minas, superarlas por encima con escaleras, escalas, grúas elevadoras o torres de asedio.

Asimismo atravesarlas tras romperlas con arietes y taladros o ya bien piezas de artillería.

En cuanto a la artillería, todas las piezas antes del descubrimiento de la pólvora se basaban en tres tecnologías en función de qué proporcionara su potencia: torsión, tensión y contrapeso.

La tecnología de torsión obtenía su energía de la torsión de una madeja de cuerdas, que actuaba como muelle, en torno a un bastidor.

La tensión o flexión se basaba en el principio del arco aunque de mayores dimensiones y por último, se encontraría la de contrapeso, basada en el principio de la palanca.

A su vez podía ser de tracción manual o de contrapeso fijo, en función de que la fuerza de propulsión la proporcionaran soldados o un peso fijo.

Trebuchet Park, explicó el dueño del castillo, tiene un recinto amurallado de 70 mil metros cuadrados “y nos pareció oportuno y muy original tener este parque de máquinas de asedio que se divide en cuatro ámbitos temáticos”.

Agregó que en el mediano plazo se irán incorporando nuevos artilugios, además de un tamaño importante que se irán presentando en la primavera de 2019.

Sin embargo, subrayó que este parque temático inicia con un contenido bastante importante que se complementa mucho con toda la temática medieval que incluye al Castillo de Belmonte y el propio Belmonte.

El propietario confirmó que Trebuchet es el único parque de este tipo en el mundo, y aunque hay algunas máquinas expuestas en otros lugares, este es el único, con rigor histórico.

“Es un parque histórico muy novedoso por ese motivo, pero además va a ir creciendo con el paso del tiempo”, reiteró Trebuchet.

Las piezas expuestas se sitúan entre los siglos V y XIV para los tres primeros espacios temáticos. Para el siguiente, las piezas renacentistas se ubican en el siglo XV.

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