Caleidoscopio político

Caleidoscopio político

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Por: Carlos Anguiano Zamudio

Un caleidoscopio es un dispositivo construido a partir de tres piezas de espejos rectangulares, de las mismas dimensiones, que se sitúan de manera proporcional y permiten divisar proyecciones ilusorias multicolor, generadas a partir de la reflexión de la luz y el movimiento del objeto.

Objeto de luces, colores y formas, el caleidoscopio es un instrumento de ilusión óptica cuya historia se remonta a los primeros egipcios. De la unión de tres palabras griegas: kalos, que significa bello, eidos, que significa forma, y scopeo, que significa observar, el caleidoscopio funciona como un instrumento para apreciar ilusiones aparentemente figurativas.

Así, en la lógica y en la mecánica del movimiento de las partes, el reacomodo de las mismas en el fondo del objeto re dibuja y transforma las figuras instantáneamente ante cualquier movimiento, mostrando cambios y produciendo nuevas formas.

En política, a final de cuentas pareciera ser que las piezas de cristal que dan origen a las formas que produce el reflejo en el caleidoscopio no han cambiado. Los detentadores del poder real alternan con la temporalidad de quienes asumen el poder formal. Las piezas fundamentales que se proyectan ante los espejos de la sociedad, han sido y son las mismas. Los actores protagónicos no varían ni un poco, y de cuando en cuando, se agrega, elimina o sustituye a alguno por su colorido o forma, lo cual es útil para renovar las figuras resultantes de su acomodo junto con las anteriores.

La esencia son los mismos factotums. Los grandes empresarios, las cúpulas religiosas, las grandes comunidades judía, libanesa, los influyentes personajes sociales que desde los ámbitos de la cultura, las artes, la educación, la ciencia, los gremios profesionales y las nuevas estructuras sociales de representación intermedia hoy denominadas sociales, no gubernamentales o ciudadanas, además de los medios de comunicación y las estructuras de poder formal como los organismos cúpula empresarial, partidos y agrupaciones políticas nacionales, mueven los hilos del poder, orientan la agenda social, marcan el enfoque mediático, promueven las políticas públicas e incluso la postulación de candidatos.

Atrás quedaron los tiempos del partido hegemónico, gobernando sin prácticamente disidencias estructuradas. Hoy la sociedad no manda, pero se mueve, haciendo girar al caleidoscopio, desplazando piezas inestables, colocándolas debajo de otras que antes no se veían tanto. Y el movimiento, según las leyes de la física, transforma, cambia y altera.

Las mismas piezas pero en una ilusión óptica de que las formas cambiaron, de que hay nuevas opciones, que hay alternativas frescas. Espejismos estéticos, distractores pues la tendencia de ir en contra del poder establecido y formal en el mundo entero, ha obligado estratégicamente a México a permitir que emergieran nuevas formas de conducción social, de manipulación de las masas, de canalización del hartazgo, de direccionar la energía social, dosificando su fuerza en diversos frentes, pulverizando su foco a fin de preservar el estatus de los que mandaban, mandan y seguirán mandando, pues aunque la imagen del caleidoscopio al girar refleje en espejos nuevas formas, no deja de ser una ilusión óptica, un engaño visual.

Hoy hay piezas que se proyectan perversamente en los espejos, y que a diferencia de lo que ocurría en el monótono, absoluto y hegemónico siglo pasado, las juegan en varias pistas simultáneas, apoyando juegos dobles o triples, jugando apuestas super puestas o hasta transversales que les permiten enfrentar el juego democrático creando perspectivas falsas y reduciendo al mínimo la posibilidad de perder.

Hoy en México se ofrece como bálsamo reparador la creación del Frente Amplio Democrático o Frente Amplio Opositor. Aspiran a derrumbar al PRI gobierno sin darse cuenta que eso ya ocurrió llevando al país a la transición, con 12 años “nuevos y mejorados, frescos y honestos” y a final de cuentas, el giro del caleidoscopio no logró aterrizar cambios fundamentales.

Olvidan que no son por sí mismos ni PRI, PAN, Morena, PRD, PVEM, Nueva Alianza, PES, MC o PT el sistema, sino que el sistema mueve a TODOS LOS PARTIDOS. Las negociaciones del poder no se hacen en las urnas. Hay quienes ganan todo y ganan siempre, sin importar el giro del caleidoscopio.

Los inconformes, los hartos, los impacientes ven el reflejo de espejos y no se dan cuenta del engaño. Incluso sin darse cuenta, polarizan de más a la sociedad pensando que lograron un cambio que no es real y además impulsan la polaridad incorrecta de la energía social propiciando influencia negativa ocultos en la opinión pública. Entre los dos extremos potenciales, el dolor y el placer, operan los que le apuestan a ir en contra, romper y forzar. Procuran entubar el dolor, causar malestar, avivar el odio, provocar el rencor. Sin duda es más sencillo destruir que construir. Alcanzar satisfacción, convencer, dar rumbo y destino perfilados hacia el deber ser, es un camino más complicado, lento, difícil.

Los agoreros de la política buscan crecimiento vertiginoso de sus nuevas siglas, pero atados a viejas fichas, a los mismos patrones de comportamiento de sometimiento masivo a la gente, de procurar fascinación, de que les rindan con sumisión empleando el sometimiento.

A menos de un año de la elección presidencial de 2018, estamos lejos de estar cimentando una transformación social que altere los cimientos, que renueve los valores positivos de nuestra sociedad, que prefiere estar inconforme en vez planear el construir un mejor destino.

Vamos a una elección que girará el caleidoscopio sin alterar la naturaleza de los cristales. El sistema ha resistido transición y contra transición. Está listo para enfrentar un posible reacomodo, pues sus cimientos están arraigados fuera del sistema de partidos. Su influencia es tan poderosa y amplia que ejercerán el poder con quien sea que esté al frente del aparato formal del gobierno.

Enfrentaremos escenarios electorales con las mismas piezas pero en posiciones diferentes. Ilusiones ópticas. No se prevé en 2018 un destino diferente. La continuidad es inmune, aún si cambiara el partido político gobernante. Incluso la oposición es una variable calculada que perfecciona el juego. No hay piezas nuevas al interior del caleidoscopio y perversamente el giro está calculado.

Por Carlos Anguiano
www.inteligenciapolitica.org
www.cabecera.mx
@carlosanguianoz en Twitter

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