¿Y el Chapo? ¿Dónde ésta?

¿Y el Chapo? ¿Dónde ésta?

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Por: Felipe Guerrero Bojórquez

El gobierno federal a través de La Marina y del Ejército, ante la presión de Los Estados Unidos, nos ofreció la versión de que perseguía muy de cerca a Joaquín el Chapo Guzmán Loera y que, a punto de pisarle los talones, se les había escapado por entre lo más escabroso de la Sierra Madre Occidental, en el llamado triángulo dorado que forman los límites de Sinaloa, Chihuahua y Durango.

Eso nos dijeron en una especie de guión cinematográfico digno de la encarnizada lucha que contra sus enemigos ha protagonizado el Rambo de Stallone. Pero el peliculón Holliwodesco lo conocimos por el desplazamiento de cientos de familias que tuvieron que huir de sus poblaciones ante la invasión que miles de elementos de las fuerzas armadas hicieron de esta región serrana.

Pólvora, metralla y disparos antiaéreos alertaron a los pobladores, quienes optaron por esconderse en cuevas y montes, aunque la mayoría de ellos, a como pudo, logró ponerse a salvo alcanzando la cabecera municipal de Cosalá, en Sinaloa. Muchas cosas se dijeron entonces: Que al Chapo Guzmán lo habían herido en una pierna y en el rostro; que por poco lo capturan en una cabaña en la que se refugiaba

pero que por minutos se había escapado; que durante una refriega el prófugo sinaloense había salido herido al no librar bien el paso de una quebrada; que a punta de balazos él y sus hombres repelieron el avance de las fuerzas armadas y que finalmente, cual fantasma, había desaparecido. Por supuesto, versiones dignas de un churro gringo pero que, en este caso, el malo ha resultado bastante astuto.

Naturalmente, en el contexto de esto que también es idéntico a una churro novela mexicana, las autoridades no han aportado prueba alguna de lo que ellas mismas se encargaron de divulgar, quizá buscando justificar el fracaso del operativo, aunque hallan pisado los terrenos del ridículo al concederle al Chapo Guzmán mayor capacidad logística y de movilización para el escape. Ante el tamaño del fracaso, los señores del gobierno se pusieron a operar lo que muchas veces han hecho: decomisos.

Casas, carros, avionetas y algunas armas que ahí estaban desde antes que se escapara el Chapo. La pregunta es: ¿Y si Guzmán Loera no se hubiese escapado todo lo que han decomisado ahí estuviera? Como efectivamente lo estuvo cuando el ahora prófugo permaneció en la cárcel. Es sólo una pregunta. Ya lo buscaron en la Sierra, ahora tratan de localizarlo en Sinaloa, Puebla y el Estado de México.

¿Le pisan los talones? ¿Hasta dónde todo esto es real o es Pancho para que el gobierno de los Estados Unidos no se siga mosqueando? Pero ahora, no contentos con las versiones que se antojan películescas, algunos medios han publicado información acerca de que al Chapo Guzmán lo protege un ejército formado por cerca de cinco mil hombres. De acuerdo a estas notas, estos hombres encargados de la seguridad del Chapo “tienen la encomienda de protegerle, además de defender los intereses de la organización criminal que lidera sin importar que esto implique enfrentarse a otros grupos de la delincuencia a organizada”.

Los reportes de algunas agencias internacionales como RT NOTICIAS dicen que “Los miembros de esta organización criminal están entrenados para matar de forma cruel y entre ellos se encontrarían algunos integrantes que habrían servido al Ejército o la Policía Federal mexicana. “Se trata de una organización con la que se alió el líder del cártel de Sinaloa en 2007 y que, según el Departamento Antidroga de EU (DEA) son extremadamente leales” a él, señala RT. De acuerdo con lo informado por las fuentes citadas, los miembros de Gente Nueva portan armas de alto calibre y “no tienen el más mínimo pudor en mostrar a qué organización pertenecen”, ya que sus camionetas “son fácilmente reconocibles, suelen ser blindadas, sin matrículas y pegan cinta adhesiva en un lugar determinado del vehículo formando la letra ‘X'”. Todo esto se dice pero la pregunta sigue siendo. ¿Y dónde está el Chapo?

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