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Tráfico ilegal de especies en PV

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Por Doraliz Terrón Moreno

Puerto Vallarta, Jal.- Con cinta negra en el hocico, fue encontrado un pequeño cocodrilo que se presume, permanecía en cautiverio como mascota o listo para su comercialización.

Fue el día de ayer cuando se recibió un reporte de la existencia de una cría de cocodrilo de río en un local comercial en Marina Vallarta, por lo que sospechó que el ejemplar se introdujo durante la noche y fue encontrado por trabajadores.

Armando Rubio Delgado, médico veterinario zootecnista y experto en conservación y rehabilitación de fauna silvestre, señaló haberlo encontrado en aparente buen estado de salud y con una cinta aislante en el hocico, lo que podría referir que el ejemplar permanecía cautivo y sería comercializado o mantenido como mascota.

Detalló que el ejemplar tiene una longitud total de 60.5 cm, sin marca y con casi un año de edad (de la temporada 2015), posiblemente capturado ilegalmente.

Rubio Delgado puntualizó que es una problemática que se ha presentado por años en la bahía, gente que al encontrarse con crías de cocodrilos en los ríos, charcas o esteros, los captura para su comercialización o como mascotas, con un destino fatal para el cocodrilo, -pues al desconocer su dieta o requerimientos para su supervivencia-, son mantenidos en pésimas condiciones en tinas, peceras o piletas.

Agregó que hasta el momento se desconoce el origen del organismo, ya que seguramente pertenece a cualquiera de los 9 nidos silvestres registrados en Puerto Vallarta.
Es importante resaltar que la cría será puesta a disposición de las autoridades competentes para su reinserción en un entorno que propicie su preservación y sano desarrollo.

Información que sirve:

En la bahía se tiene registrada una población de aproximadamente 150 cocodrilos (entre adultos, juveniles y crías) y la mayoría cuenta con marca de registro.

La especie Crocodylus acutus es conocida como cocodrilo americano de agua salada, por lo tanto es tolerante en cierto grado a la salinidad, viven más de 70 años, su reproducción es anual y la hembra deposita en un hoyo de arena aproximadamente 30 huevos que son incubados alrededor de 90 días; las crías son totalmente dependientes de la madre por unos días.

El primer año de vida es el más drástico para sobrevivir, ya que son presa de aves de rapiña, garzas, mapaches, coatíes, garrobos, boas, peces grandes, felinos silvestres o ferales e incluso por cocodrilos más grandes.

Pueden llegar a medir más de 6 metros de longitud total (según registros antiguos) y en la actualidad el ejemplar más grande registrado en la bahía mide poco más de 4 metros.

Son depredadores oportunistas y se alimentan de peces, crustáceos, mamíferos y aves, las crías se alimentan de insectos (chapulines, grillos, gusanos, escarabajos, abejas, hormigas, arañas, etc.), larvas de peces o crustáceos.

Cabe destacar que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) ha exhortado a la sociedad en general a no comprar especies de fauna silvestre ni cazar furtivamente, así como tampoco a realizar actividades de posesión, transportación, comercialización, exportación e importación ilegal de ejemplares. El cocodrilo de río (Crocodylus acutus), es una especie protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2010 en la categoría “Sujeta a protección especial”.

Se advierte que las sanciones a que se hacen acreedores quienes poseen, trasladen, exporten, importen y/o comercialicen de manera ilegal fauna silvestre o realicen actos que contravengan, de acuerdo a la Ley General de Vida Silvestre, el trato digno y respetuoso de los ejemplares, son el equivalente de 50 a 50 mil días de salario mínimo vigente y en caso de reincidencia, el monto de la multa podrá ser hasta por dos veces el monto originalmente impuesto.

Asimismo el Código Penal Federal asienta, en su artículo 420, que “se impondrá pena de 1 a 9 años de prisión y por el equivalente de 300 a 3 mil días multa, a quien ilícitamente realice cualquier actividad con fines de tráfico o capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos de una especie de flora o fauna silvestres, terrestres o acuáticas en veda considerada endémica, amenazada, en peligro de extinción o sujeta a protección especial, o regulada por algún tratado internacional del que México sea parte”.

Por lo anterior, se reitera a no comprar ejemplares de tortuga marina, cocodrilos, cotorritas atoleras, loros, iguanas y otras especies, dado que paralelamente a ello se adquieren problemas de tipo punitivo y se afecta el medio ambiente y los recursos naturales.

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