Quince palabras con las que parecerá más culto

Quince palabras con las que parecerá más culto

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La última edición del diccionario de la Real Academia de la Lengua recoge 93.111 palabras, de las que solo utilizamos unas 5.000. Esto deja casi 90.000 palabras por descubrir e incorporar a nuestro lenguaje diario.”El pequeño libro de las 500 palabras para parecer más culto”, de Miguel Sosa, es un diccionario de bolsillo que recoge unos cuantos términos y palabras que nos harán ser más cultos y, además, nos ayudarán a desconcertar a nuestro interlocutor.

A parte de ello, nunca está de más conocer nuevos términos, ya lo dice el refrán “el saber no ocupa lugar”. Por ello, El Confidencial ha seleccionado 15 de ellos, de los que su autor ha comentado que no son anticuados, sino que están olvidados.

1. Alipori: “vergüenza ajena”

Han sido pocos idiomas los que han proporcionado un nombre a ese sentimiento de vergüenza que sentimos cuando alguien arrastra su dignidad por el suelo. Ahora no sólo podemos utilizar “vergüenza ajena” sino también “alipori”, aunque algunos lo escriben “lipori”.

2. Baldragas: “hombre flojo, sin energía”

Proviene del árabe “hatraq”, que significaba “charlatán”, y se empleaba a menudo en el siglo XIX como un insulto.

3. Caire: “dinero, especialmente el ganado por una prostituta”

Procedente también del árabe “hayr”, que, en este caso, significa “bien”, “gracia”. Su uso más célebre es el del refrán “quien no ha caire, no ha donaire”, es decir, el que no invita de vez en cuando se gana muy pocas amistades.

4. Collón: “cobarde”

Suena a “cojón” y, realmente, está relacionada con dicha palabra, con la que comparte origen del latín “coleone”, “testículo”. En este caso, sin embargo, se relaciona con la expresión “tener los cojones gordos”.

5. Dromomanía: “inclinación excesiva u obsesión patológica por trasladarse de un lugar a otro”

Tiene una realidad bastante triste. En la Introducción a la psicopatología general de Christian Scharfetter, es definida como “fugas, escapadas, un vagar sin meta, de un lado a otro, que surge de un modo impulsivo, directo, imperioso”. El psiquiatra lo explica: “Aparece en estados distímicos de índole reactiva, psicótica endógena, psicopática, epiléptica y en niños y adolescentes como reacción a conflictos en el hogar o la escuela”.

6. Egresar: “salir de alguna parte”

Aunque es habitual que se utilice el término como sinónimo de “licenciado” por su herencia del inglés y sus traducciones latinoamericanas, su origen está en el latín “egredior, egressum”, que significa “ir fuera”.

7. Estólido: “falto de razón o discurso”

Es, junto a la anterior, una de las más utilizadas de la lista. Proviene del latín “stolidus”. Se trata de un insulto utilizado por personajes históricos como el Marqués de Santillana. Ya lo decía el Eclesiastés en la traducción Vulgata antigua: “Stultorum infinitus est numerus”, es decir, “el número de los tontos es infinito”.

8. Flébil: “digno de ser llorado” y “lamentable, triste, lacrimoso”

Es familia del término “débil”, y el diccionario aclara que se trata de un término poético.

9. Hobachón: “dicho de una persona que, teniendo muchas carnes, es de poca energía para el trabajo”

Lo que sería un gordito vago. Max Aub utilizó el término en Campo cerrado, sobre la vida de un castellonense que llega a Barcelona pocos años antes de la Guerra Civil: “Sobre el mármol veteado de la mesilla de noche el reloj pulsera del hobachón”.

10. Jumera: “borrachera, embriaguez”

Este término se lo agradecemos a Galdós, que lo usó en Fortunata y Jacinta: “Sus jumeras eran siempre una fuerte emersión de lágrimas patrióticas, porque todo lo decía llorando”.

11. Majagranzas: “hombre pesado y necio”

Viene de la composición de “majar”, que es sinónimo de “machacar”, y de “granzas”, que son los residuos del grano cuando este es expulsado.

12. Occiso: “muerto violentamente”

Es un término que se utiliza mucho en el ámbito policial y criminal. Aunque sea extraño, comparte el mismo origen que Occidente, que hace referencia al lugar por donde muere el Sol.

13. Parusía: “advenimiento glorioso de Jesucristo al fin de los tiempos”

Proviene del griego para referirse a “presencia” o “bienes”, pero también “venida”. El libro de James Stuart Russell, La parusía, devolvió el término a la actualidad.

14. Penseque: “error nacido de ligereza, descuido o falta de meditación”

Este término, muy conocido por el refrán “el creique y el penseque son amigos del tonteque”, era muy utilizado por Tirso de Molina. En Quien calla otorga, uno de los personajes preguntaba a otro “¿sois hombre de penseque?” después de que dudase al decir “pensé que el conde…”.

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