¿Por qué no hay mexicanos en clubes ‘grandes’ de Europa?

¿Por qué no hay mexicanos en clubes ‘grandes’ de Europa?

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Jugar en la élite del balompié mundial no es cualquier cosa. Si bien es cierto que diversos futbolistas han sido cuestionados por ser fichados en algún club como el Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Bayern Munich o Juventus, también es una realidad que no todos tienen la capacidad de poder ser llamados por estos equipos.

Para formar parte de una institución de esta índole se necesita, en ocasiones, ser más que solo futbol. Incluso, tiene que ser un elemento con cualidades destacadas que no se encuentren en cualquier lado. Además es necesario contar con un poder mental que ayude al deportista no solo a funcionar dentro del terreno de juego, sino también a sobrellevar la presión mediática que se pudiera generar.

Javier Hernández es el caso más claro de que se puede ser parte de una institución de mucho peso, pero también de que cuando las cosas no empiezan a salir como se quiere, la presión llega y es capaz de ‘destituir’ a un elemento de un equipo.

Fuera de Chicharito parece casi imposible que otro mexicano se una a las grandes ligas. ¿El motivo? Porque han demostrado que se pierden entre los reflectores o que no son capaces de sobrellevar la exigencia futbolística de un club; no tienen un equilibrio.

Tenemos el caso claro de Carlos Vela y de Héctor Herrera, quienes pese a demostrar buena calidad deportiva ya llegar a sonar para equipos de mayor peso, se perdieron entre lo mediáticos que llegaron a ser y prefirieron enfocarse únicamente a las cuestiones que ellos consideraron más importantes en su momento.

Otro ejemplo es el de Alan Pulido, quien llegó a sonar para reforzar a otros equipos, pero nunca ha pasado su nombre por los rumores de los ‘grandes’. Su actitud ha sido reprochada en distintos lugares del mundo. Un caso más es el de Jesús Corona Ruiz, quien no ha dejado duda de su calidad futbolística, pero tampoco de que su relación con la prensa no es la mejor y eso lo ha mantenido alejado de los reflectores.

Sin embargo, hay un elemento que cumple con todas las cualidades para poder ser parte de un grande: Miguel Layún. Es el reflejo claro de que cuando se trabaja lo mental y lo futbolístico a la par, se pueden conseguir cosas importantes, porque es eso lo que da el éxito: el balance entre dos cuestiones que hacen de un deportista no solo un jugador destacado dentro del terreno de juego, sino que fuera de este se vuelve por demás llamativo gracias a su carisma, educación y trato con la afición y prensa.

Todo esto conlleva a generar un círculo armonioso para los clubes grandes que más allá de ser solo equipos de futbol, son instituciones que se han convertido en marcas que no solo pretenden tener a los mejores futbolistas del mundo, sino también a los seres humanos más destacados en algún rubro en específico.

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