¿Por qué los perros orinan en las ruedas de los coches?

¿Por qué los perros orinan en las ruedas de los coches?

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¿Hay otras teorías? Pues sí. Y vamos con la segunda porque hay quien apunta que el motivo no esté, propiamente, en el material, sino en que el caucho es capaz de recoger, con notable fidelidad, diferentes olores. Y, de aquí, nos trasladamos a la etología, la parte de la biología que estudia el comportamiento de los animales: de ser cierta esta teoría, y puesto que las ruedas se mueven de un sitio a otro, lo harán captando multitud de efluvios de los lugares por los que pasaron. Así, los perros (y no sólo ellos, porque también a los gatos les interesan considerablemente) sienten la necesidad de marcar con su orina todos esos territorios a los que les recuerdan el olor de los neumáticos y captado por donde estos pasaron.

Sin embargo, no nos quedamos con esa respuesta: decidimos ir algo más allá. Así acudimos a la Clínica de Comportamiento Animal de la Universidad Complutense, una entidad que vinculada a la Facultad de Veterinaria y con el profesor Miguel Ibáñez como director. Allí, nos cuentan algo que parece más plausible aún: la razón está en que el resto de perros orina allí donde lo hizo uno con anterioridad.

No hay que olvidar que estos animales, levantando la pata y miccionando, no cumplen exclusivamente con una necesidad fisiológica, sin que se comunican con sus congéneres a través de esa orina, marcando su territorio. Con ese modo de “decir” a los demás, “aquí estoy yo” encuentran en las ruedas un elemento ideal para comunicarse, simplemente, porque tiene una forma definida que les ayuda a levantar la pata, igual que tienen preferencia por señales de tráfico, árboles, farola… Con todo, quien tenga un perro sabe que también orinan sobre paredes (mejor si se trata de una esquina) o incluso sobre matojos de hierbajos. Todo es cuestión de que otro eligiera antes ese lugar.

Al margen de transmitir información a través del contenido de la orina, también resultará relevante para el resto de perros, la altura de esa micción: es una forma de transmitir al resto el tamaño y, como en la vida misma, cuando se trata de infundir respeto suele ser preferible que sea más grande. Esa también es la razón de que, cualquiera que sea el tamaño del perro, se esforzará por hacer llegar su orina lo más arriba que pueda sobre la superficie elegida por él.

Por tanto, la rueda sólo es un elemento más que marcar para un perro, sin ningún interés especial más, ni por su composición ni por los olores que recoge, y ay de ti si un perro, el primero, opta por orinar sobre una rueda de tu coche: detrás irán los demás.

Ah, y por supuesto, hablamos siempre de machos, que las hembras, como todos sabemos, no levantan la pata para orinar, lo hacen sobre el suelo. Si algo transmiten con su micción, no es tanto esa pretensión de marcaje de un territorio y de poder sobre él, sino si lo que comunican con ella es su género, si están en celo o no y, de esa forma, su “disponibilidad” para procrear. Feromonas, en definitiva, que a los machos les interesan tanto que lamen, pues su órgano olfativo no está sólo en la nariz, sino en un órgano situado entre ésta y la boca, lo que les lleva a apretar la lengua contra el paladar para extraer toda la información posible.

En definitiva, el orín de los perros es un medio de información y, una rueda sólo es un sitio más desde el que trasmitirla.

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