Por qué debemos evitar la luz artificial de noche según un nuevo...

Por qué debemos evitar la luz artificial de noche según un nuevo experimento

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El verano nos da muchas horas de luz y por la noche continuamos con luz artificial, cada vez más. Luces directas e indirectas, televisión, ordenadores, móviles y tablets, calles brillantemente iluminadas toda la noche… La factura de la luz no deja de subir, en euros y kilowatios, y el debate sobre las fuentes de energía y cómo iluminar el mundo si seguimos a este ritmo frenético se complica.

El 75% de la población mundial, según el estudio, vive expuesta a luz nocturna, y se sabe que las personas que trabajan con turnos cambiantes sufren más cánceres de mama, tienden más al sobrepeso, duermen peor y tienen más enfermedades cardíacas. Pero hasta ahora, lo más estudiado eran los patrones de sueño y otros factores, no tanto en la luz en sí, en lo que se han centrado estos biólogos.

Hace tiempo que se hicieron del dominio general algunos de los efectos de vivir con poca luz. Los países más nublados o con más horas de noche todo el año parecen más propensos a las depresiones, por ejemplo. Pero vivir constantemente iluminados es peligroso, y este estudio publicado en ‘Current Biology’ lo explica en detalle gracias a una serie de experimentos con ratones. Los individuos sometidos a luz artificial continua se debilitan. Su sistema inmunitario responde con un estado inflamatorio, como ante un agente patógeno; se vuelven frágiles como si hubieran envejecido y muestran signos precoces de osteoporosis.

Han dividido a los animales (250 ratones) en dos grupos, uno de control con un ritmo normal de luz-oscuridad y otro sometido a luz permanente. Todos ellos tenían solo luz artificial y todos empeoraron de salud, aunque claramente fue peor lo que les sucedió a los que no tenían oscuridad. Estos son los signos que han observado los investigadores, tras una exposición de 24 semanas.

Menos actividad cerebral
Los ratones que vivían siempre “de día” no empezaron a actuar como si estuvieran “más despiertos”, sino todo lo contrario; sus ritmos cerebrales bajaron y siguió así durante toda la fase experimental. Además sus niveles de glucosa fueron superiores a los del grupo de control y engordaron.

Funciones musculoesqueléticas y osteoporosis
Los ratones sin noche perdieron fuerza para agarrarse con las patas y les costaba más colgar de redes que les colocaron.

Después de ocho semanas, los dos grupos de ratones estaban en niveles similares, pero a partir de entonces los sometidos a días sin noche empezaron a mostrar signos característicos de las primeras etapas de la osteoporosis, con tejidos óseos más finos y separados. Estaban más débiles.

Los estudiosos lo relacionan con casos vistos en humanos. Las mujeres que trabajan por turnos, por ejemplo, tienen más riesgo de fracturarse los huesos y menos densidad ósea. Aunque aún no se pueda demostrar al cien por cien la relación, hay motivos para pensar que la perturbación del ritmo normal día-noche tiene algo que ver.

Sistema inmunológico
¿Qué pasa con la sangre? La hemoglobina y el hematocrito bajaron en los ratones con luz continuada, sobre todo después de ocho semanas. En los leucocitos hubo cambios importantes: los neutrófilos fueron casi el doble que en el grupo de control y los linfocitos bajaron significativamente.

stos y otros datos llevan a concluir que el cuerpo de los ratones entró en un estado de respuesta inmunitaria, en guardia, como ante una infección o una enfermedad.

Alarmante, ¿verdad? Pero hay una parte muy positiva, y es que -los investigadores lo dejan claro- la mayoría de estos efectos son reversibles. Tras esas 24 semanas ‘descolocados’, les permitieron volver al ciclo normal durante otras 24. Casi todos estos preocupantes efectos desaparecieron, y bastante rápido.

Parece importante plantearnos una vida que respete más el descanso nocturno y la oscuridad. Estos científicos quieren afrontar ahora otra tanda de estudios para explorar las posibles consecuencias positivas: ¿en qué factores y hasta qué punto podemos mejorar nuestra salud volviendo al tradicional ritmo circadiano (día y noche)? Y si la ciencia llega a demostrar que en muchos aspectos estábamos mejor sin luz eléctrica, ¿podríamos intentar evolucionar para ser un poco más… como nuestros antepasados?

De momento, estamos en disposición de aconsejar que es bueno tener cuidado con la excesiva exposición a la luz durante la noche. Intenta dormir un buen número de horas, evita en lo posible las zonas de agitación nocturna para vivir, no solo por el ruido y, si entra mucha luz por tu ventana, hazte por lo menos con una buena persiana. Tu salud te lo agradecerá.

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