Poder social, una útil necesidad política

Poder social, una útil necesidad política

117
0
Compartir

Por: Carlos Anguiano Zamudio

El auge de la política en la vida cotidiana se caracteriza por que cada vez más gente conoce, refiere, menciona, conversa y se informa de lo que están haciendo nuestros gobernantes, partidos, candidatos, líderes y cómo ello afecta en el micro espacio, o sea, en el lugar donde vivimos.

La política nos rodea, nos incluye y la hacemos todos. Se basa en que el poder es una necesidad social, útil para garantizar el funcionamiento de cualquier comunidad, pues protege, educa, rige y controla, además de proteger a sus miembros más débiles. Es una actividad inmanente a la naturaleza humana. Ninguna actividad como la política refleja tan variado espectro de las pasiones humanas.

Aunque la polaridad de la participación política ciudadana pareciera negativa, toda vez que se gasta energía en criticar, en denostar, en oponerse sistemáticamente a cambios sin valorar si serán o no de utilidad para la comunidad, prevaleciendo los prejuicios, la incredulidad y el ánimo de confrontación, el hecho es que siempre será positivo el que nuestra sociedad haya incrementado su capacidad de acceso y manejo de información, aunado a un mayor nivel de escolaridad y conocimientos, logrando involucrarse en la deliberación de la agenda de gobierno, abriéndose paso a través de diversas formas y canales de participación.

Sociológicamente es entendible como causa de conflicto el hecho legal, aunque cada vez más ilegítimo, de que la política va aparejada con el poder, para en conjunto establecer un orden social jerárquico: el 5% de la población de una comunidad decida y ejecute acciones discrecionales que afectan al otro 95%, lo cual genera inconformidad, malestar, envidia y discordia.

Definamos Gobierno: del latín gubernare, ¨llevar el timón”, en sentido amplio, es el conjunto de personas y órganos revestidos de poder, que tienen a su cargo las actividades directivas del estado; en sentido restringido, se llama gobierno al órgano público al que le corresponden las funciones ejecutivas del poder político de un estado, diferenciándose así del poder legislativo y del poder judicial. Gobernar implica aplicar poder y autoridad. Poder significa el potencial para influir; autoridad representa el poder institucionalizado.

La gente cada vez más exige tener buenos gobiernos. Más allá de la retórica, de las formas propagandísticas y de la mercadotecnia política, la gente juzga en base a resultados, motivo por lo cual, habla de lo que conoce, opina en base a su afectación o beneficio directo por lo que la comunicación social de logros y resultados juega un papel preponderante tanto en los niveles de aceptación, en la aprobación de los gobernantes, así como en la intención del voto.

Hoy la evaluación social cada vez es más dura y es capaz de encumbrar o hundir a un gobierno. La opinión pública es severa y cuestiona a profundidad los actos de gobierno, el desempeño de los servidores públicos, el uso de los recursos públicos y la priorización de los programas de apoyo social.

En nuestro país, las mediciones de opinión pública registran niveles de desaprobación y de rechazo inéditos durante las últimas 3 décadas, mismos que se originan en la condena de los actos de quienes gobiernan y las encuestas registran la percepción de una gran franja de ciudadanos que expresan que se está gobernando mal. Dicha condena se traduce en pérdida de confianza, estrecha el margen de maniobra de la concertación social, ahonda la pérdida de respeto en las instituciones, incluida la investidura presidencial, la de su gabinete e incluso impacta la propia de Gobernadores y Presidentes Municipales a lo largo y ancho de nuestro México.

La presión social va en aumento y la gobernabilidad sufre afectaciones. El momento actual exige una nueva relación entre la sociedad y su gobierno, donde la transparencia, la rendición de cuentas, la socialización de planes, programas y acciones del gobierno estén al alcance de cualquiera, aunque con ello se entorpezca y se vuelva lenta la toma de decisiones, pero logrando involucrar a la gente en un acercamiento a la gobernanza, aún incipiente, pero que se viene abriendo paso aceleradamente como camino para gobernar con sentido social y producir mejores resultados para equilibrar el impacto del gobierno tanto en la opinión pública como en la realidad social. El nuevo rumbo está definido.

Por Carlos A. Anguiano Zamudio
www.inteligenciapolitica.org
@carlosanguianoz en Twitter

Comments

comments

No hay comentarios