Perder el miedo a volar en avión

Perder el miedo a volar en avión

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El miedo a volar es una fobia muy extendida en la sociedad. Aunque los aviones estén considerados como el medio de transporte más seguro que hay, son muchas las personas que recurren a algún tipo de medicamento para permanecer dormidos lo que dure el viaje.

Cuando se trata de niños, que por su corta edad no han podido tener mucha experiencia con aviones, los casos de miedo a volar suelen provenir de miedos infundados.

La gran cantidad de películas que actualmente encontramos en cine y televisión con la temática de catástrofes aéreas producen un miedo irreal en los pequeños que las ven.

Además, el comportamiento de los padres y acompañantes durante un viaje es muy influyente también. Los niños rápidamente se contagian de los sentimientos que transmiten los adultos. Por lo que actuar de manera serena, tanto antes como durante el vuelo, creará en el niño una sensación de tranquilidad y confianza.

Pocas veces se puede explicar el miedo de un niño a volar en avión como miedo real, desencadenado por una vivencia. Debido a las pocas horas de vuelo que ha podido realizar en su vida, y las pocas posibilidades de sufrir un percance aéreo, aunque no se descarta dicho origen del miedo.

Una manera de solucionar un problema como es el del miedo a volar puede ser realizar cursos. Algunas compañías aéreas ponen a disposición de la gente cursos propios en los que se entrenará a las personas a superar el miedo, además también diferentes empresas ofrecen dichos cursos.

Los cursos suelen durar varias horas a lo largo de un par de días, y están divididos en dos partes diferenciadas, la parte técnica y la parte psicológica.

La media de edad en menores que acuden a dichos cursos suele ser de entre 12 y 13 años.

«Los niños no suelen tener dificultades en comprender la parte técnica de dichos cursos» explica Javier del Campo, ex piloto de avión y experto en fobia aérea.

Durante la parte técnica se busca explicar el funcionamiento básico del avión, la parte mecánica que lleva consigo y todo lo que tiene que ver con la tecnología que usan este tipo de transpsortes.

El aspecto centrado en la parte psicológica es algo distinta. Es más complicada cuando se trata de menores, que necesitan una mayor atención en la psicología que en la técnica.

La parte psicológica debe ser más completa cuando se trata de niños, ya que «la parte técnica la cogen bien, en la psicológica es más difícil que entiendan la mecánica del curso». Es muy diferente en adultos que son más conscientes del miedo al que se enfrentan y al motivo por el que lo han adquirido. Por lo tanto, también tienen más claro que buscan superarlo.

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