Pamela Anderson se pone el bañador de ‘Los vigilantes de la playa’...

Pamela Anderson se pone el bañador de ‘Los vigilantes de la playa’ para sus novios

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Aunque la actriz Pamela Anderson dejó de interpretar en 1997 al personaje de C.J. Parker en la serie ‘Los vigilantes de la playa’, de vez en cuando todavía se pone el popular bañador rojo de socorrista con el que saltó a la fama para deleitar a sus parejas en el dormitorio.

“Generalmente me disfrazo para mis novios. La última vez que me puse el bañador fue hace solo unos meses. Uno de mis novios me pidió que le hiciera un ‘rescate’, pero en la cama. Así que me metí en la ducha para mojarme y ponerme en modo retozón, y después corrí a cámara lenta del baño a la cama. Creo que se quedó bastante satisfecho con la actuación”, confesó Pamela a la revista GQ.

Tras dar carpetazo a ese período en el que velaba por la seguridad de las playas de Malibú, la intérprete decidió llevarse a casa dos de los bañadores que lució en la serie como recuerdo, aunque a día de hoy solo posee uno de ellos, ya que el otro lo perdió en un incidente relacionado con una acosadora que se coló en su casa.

“Solía tener dos de los que utilizaba en ‘Los vigilantes’. Ahora solo tengo uno porque hace dos años encontré a mi acosadora en mi casa con uno de ellos puesto. Entré en el baño y me la encontré ahí de pie, con el bañador rojo y sangre resbalándole por las muñecas, se las había cortado. Aparentemente llevaba meses siguiéndome y observándome dormir”, explicó.

En 2001, la mencionada “admiradora” consiguió acceder a la vivienda de la artista, donde residía con sus hijos Brandon (20) y Dylan (18) -fruto de su fallido matrimonio con Tommy Lee-, e instalarse en la casa de invitados sin que Pamela se diera cuenta hasta cuatro días después.

“Una indigente se coló en mi casa, y estuvo viviendo en mi casa de invitados y poniéndose mi bañador de ‘Los vigilantes de la playa’. Llevaba consigo una carta que ponía: ‘No soy lesbiana, solo quiero tocarte’. Había sacado el bañador de mi habitación. Yo estaba sola en esa casa con mis niños, y recuerdo haber visto en una ocasión una cara en la ventana, mirándome. Llamé a seguridad, pero no encontraron a nadie. Las cosas no paraban de desaparecer, desde una barra de pan a mi chaqueta, y pensaba que me estaba volviendo loca. Estuvo ahí como tres o cuatro días. Cuando la policía vino finalmente a arrestarla, me preguntaron si quería que me devolvieran el bañador que se había estado poniendo, pero les dije: ‘No, no, no, podéis quedároslo”, declaraba la actriz a la revista Flaunt.

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