Nueva definición del mexicano

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Trabajadores, orgullosos, preocupados por la inseguridad y la corrupción, honestos, felices, religiosos, seguros que existe el infierno, fieles en el matrimonio.

Son algunas de las formas como se ven los mexicanos a sí mismos, según un amplio estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es el primer documento de esta dimensión para saber cómo ven al país sus habitantes.

Pero no es sólo un compendio de estadísticas.

En 26 libros, el estudio “Los mexicanos vistos por sí mismos. Los grandes temas nacionales” echa por tierra algunas imágenes que prevalecieron durante muchos años.

Y en algunos casos eran definiciones socialmente aceptadas.

“Antes existían otros estereotipos, la gente decía que el mexicano era borracho, parrandero, mujeriego y jugador, eso ya no aparece”, explica a BBC Mundo Julia Isabel Flores, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, y una de las coordinadoras del proyecto.

“Tampoco hay el estereotipo que se construyó fuera de México y reforzado por series de televisión: la vieja idea del mexicano envuelto en una cobija, con su sombrero, recargado en un nopal y durmiendo la siesta. Nadie se ve así ahora”.

La Guadalupana

Desde el siglo XIX se han realizado estudios que pretenden definir a los mexicanos.

Pero en realidad, prácticamente todos fueron análisis de académicos, asegura la investigadora Flores.

No es éste es el caso. Para el estudio de la UNAM se realizaron, en noviembre del año pasado, 25 encuestas nacionales con 32.000 cuestionarios en viviendas de todo el país.

El documento contiene la visión de quienes respondieron, personas mayores de 15 años.

Los resultados muestran que algunos aspectos de los mexicanos han cambiado pero otros no, como la cercanía a la religión, especialmente católica.

El 73% de los encuestados, por ejemplo, está dispuesto a pedir un favor a la Virgen de Guadalupe.

La mitad de los habitantes de México cree en el infierno, pero sólo el 20% aceptaría el consejo de un sacerdote o ministro de culto.

Para solucionar sus problemas, la quinta parte de los habitantes de este país recurre a “las limpias”, rituales de brujería.

Claroscuros

El escritor Héctor Aguilar Camín dice que el estudio de la UNAM es una especie de “autorretrato” hecho por los mismos mexicanos al inicio del siglo XXI.

Y la imagen que resulta es de claroscuros, completa la investigadora Flores.

La mayoría de los habitantes de este país considera a la familia como un valor central en su vida, y ahora son pocos quienes consideran que la mujer debe llegar virgen al matrimonio.

Pero al mismo tiempo el 90% acepta que la violencia forma parte de su entorno familiar.

La tolerancia es otro ejemplo.

Aunque es mayor el número de personas que aceptan a personas homosexuales en su entorno cercano, todavía prevalecen opiniones negativas sobre los indígenas.

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“A los mexicanos nos gusta decir que no somos racistas pero sí lo somos”, apunta la investigadora del IIJ.

Otro contraste se presenta en el tema de derechos humanos, que la mayoría reconoce que se respetan en el país.

Pero al mismo tiempo muchos están dispuestos a aceptar que se violen garantías en aras de conseguir orden y seguridad.

No al bigote

Una frase común en México es “el que no tranza, no avanza”, y se refiere a la corrupción como elemento presente en la vida cotidiana.

Pero eso empieza a cambiar. El estudio de la UNAM revela una creciente preocupación por el problema, especialmente entre los jóvenes.

De hecho el 77% de los encuestados creen que las dificultades económicas del país son culpa de la corrupción.

En ese sentido, las tres cuartas partes de los mexicanos se califican a sí mismos como personas honestas.

En varios aspectos: en México el 90% de las personas cree que la fidelidad es lo más importante para un matrimonio exitoso.

Además la primera palabra que según ellos los define es trabajador, y la segunda es orgullo.

Y un dato curioso: hasta hace unos años muchos definían al mexicano promedio como una persona morena, con bigote, sobrepeso y de baja estatura.

Una descripción que ahora casi nadie comparte, especialmente entre los jóvenes.

“Súper fiesteros”

¿Es distinto el mexicano del siglo XXI al del pasado reciente?

“No podíamos decir que es totalmente diferente, no cambiamos tan rápido”, responde Julia Isabel Flores.

Si bien en todas las sociedades los cambios son necesarios, también es claro que no todo puede modificarse radicalmente pues el resultado sería una cultura sin raíces, añade.

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