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Nuestra Luna se pudo haber formado de otras más pequeñas

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Una serie de colisiones cósmicas pudieron haber producido múltiples pequeños satélites naturales que se transformaron en la enorme Luna que hoy conocemos, dijeron científicos israelíes el lunes.

En lugar de un impacto gigante que desprendiera parte de la Tierra primigenia y ello creara la Luna, varias colisiones pequeñas pudieron haber producido muchísimas lunas pequeñas, señalaron los expertos.

Y esas minilunas, con el transcurso de millones de años, pudieron haberse aglutinado para formar una grande.

Los investigadores realizaron casi 1.000 simulaciones computarizadas y calcularon que la Luna pudo haberse completado con aproximadamente 20 impactos. Dijeron que eso explicaría también por qué la Luna parece estar compuesta de material de la Tierra, y de algún otro planeta.

Se trata de hecho de una teoría antigua revitalizada ahora por Raluca Rufu y su equipo del Instituto Weizmann de Ciencia, en Rehovot, Israel. Sus descubrimientos fueron publicados en la revista Nature Geoscience.

“Nuestro modelo da indicios de que la Tierra antigua tuvo varias lunas, cada una de ellas formada de una colisión diferente con la Tierra original”, dijo Hagai Perets, coautor del estudio, del Instituto de Tecnología Technión de Israel, en Haifa, a través de un comunicado.

Rufu agregó en el mismo comunicado que “es probable que todas las lunas pequeñas formadas a través del proceso pudieron cruzar órbitas, colisionar y fusionarse”.

Colisiones pequeñas como ésta fueron comunes en el inicio del sistema solar, y sustentan esta premisa. Pero un científico de Londres no vinculado al estudio — Gareth Collins, del Imperial College— está pidiendo más evidencia sobre ambas teorías respecto a la formación de la Luna.

Algunas de las lunas pequeñas seguramente se perdieron en el espacio o no se fusionaron adecuadamente con lo que se transformaría en la Luna actual, dijo Collins en un artículo acompañante, y se hubieran requerido muchos más impactos. Eso, a su vez, haría la teoría de múltiples impactos “mucho menos probable que cualquier escenario más exótico sobre un impacto único”, escribió.

Rufu y sus colegas estuvieron de acuerdo en que se requiere más trabajo para comprender cómo pudieron ciertamente haberse amalgamado los pequeños satélites en una luna final.

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