Niños con depresión: una realidad que crece

Niños con depresión: una realidad que crece

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¿Sabías que de 2 a 5 niños por cada 100 padecen depresión infantil? Su origen se relaciona con factores genéticos, bioquímicos (se involucran diversos sistemas de neurotransmisores) y ambientales (pérdida de alguno de los padres, el estrés, el vivir y ser criado por padres depresivos y, sobre todo, la depresión materna). Estudios de Kovac et al en 1989 observaron que el 74% de los niños con trastorno depresivo comenzaban a presentar síntomas desde el primer año de edad; el 33% experimentaban señales a los 2 años y el 74% a los 5 años.

Actualmente se reconoce su existencia pero hay problemas a la hora de hacer un diagnóstico. Muchos niños carecen de la capacidad de expresar verbalmente sus emociones y, por lo tanto, estos trastornos tienden a presentarse con síntomas o quejas de “no sentirse bien”, lo cual es interpretado por los pediatras como una enfermedad física.

En niños se puede presentar desde un inicio con síntomas de ansiedad y trastornos de conducta. Los diagnósticos diferenciales en esta edad abarcan enfermedades físicas (hipotiroidismo, cáncer, diabetes) y enfermedades psiquiátricas. Para detectar los síntomas se hace una evaluación directa utilizando el juego, el dibujo y, en mucho menor grado, el habla.

Depresión en preescolares (de 3 a 5 años). En niños de esta etapa se han detectado estados patológicamente prolongados de excitación emocional en respuesta a estímulos mínimos (berrinches exagerados) y actividad frenética por episodios con síntomas menores de depresión. Los preescolares con depresión parecen muy tristes y poseen una comunicación verbal limitada.

Depresión en escolares (de 6 a 11 años). A esta edad los niños son capaces de describir síntomas como ánimo decaído, problemas de concentración, mal rendimientos escolar, irritabilidad, llanto y pensamientos suicidas que a menudo son desconocidos por los padres. Los intentos suicidas pueden pasar desapercibidos o pueden ser tomados por accidentes debido al mito de que “los niños no intentan suicidarse”. Los más habituales son dolores de cabeza, dolores abdominales y malestar general.

El tratamiento se basa principalmente en la psicoterapia e implica el desarrollo de habilidades sociales y recursos terapéuticos que lo ayudarán no sólo a recuperarse, sino a habilitar todos aquellos hitos del desarrollo que se vieron truncados por la presencia de esta enfermedad. Algunos de los efectos de la depresión son:

Señales de debilidad en el crecimiento y el desarrollo (fracaso y abandono escolar, dificultades en la socialización)
Riesgo de intento suicida o de suicidio consumado
El lenguaje no empieza a utilizarse como medio principal para la comunicación hasta los 7 años aproximadamente
Esta enfermedad tiene una probabilidad alta de persistir en la adolescencia y edad adulta si no es diagnosticada y tratada a tiempo. Puedes detectarla a través de estos síntomas:

Baja notablemente su interés en las cosas que solían gustarle o en su capacidad de sentir placer en todas o casi todas las actividades
Cambios en el apetito o peso
Fatiga o pérdida de energía
Sentimientos de inutilidad o culpa
Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse

Deficiente rendimiento académico y social, riesgo incrementado de abuso de sustancias, trastorno bipolar y suicidio.

Puede presentar retraimiento social, refiere sentirse no querido y estar solo. Tiene autoestima muy baja o negativa.

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