Mueren más personas por enfermedades del corazón que de cáncer

Mueren más personas por enfermedades del corazón que de cáncer

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Las enfermedades del corazón, consideradas silenciosas porque no generan síntomas y muchas veces el primer aviso es el síntoma final, son la causa más frecuente de mortalidad en el mundo, señaló el cardiólogo Juan José Parcero Valdés.

En entrevista, el especialista en cardiología clínica intervencionista del Centro de Estudios del Corazón agregó que según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al año mueren cerca de 17.3 millones de personas por males cardiovasculares.

Ese porcentaje, añadió, corresponde a casi dos terceras partes de la mortalidad total de población, de tal manera que es una causa muy común de muerte.

Parcero Valdés indicó que las principales enfermedades se pueden prevenir identificando quiénes están en riesgo de padecerlas y por lo general las afecciones cardiovasculares que más afectan son las asociadas a la alta esclerosis vascular cerebral.

Explicó que se trata de un proceso en el que las arterias al acumular placas o residuos de grasa y colesterol se dañan y con el paso del tiempo se llega a “un tapamiento interno de la circulación, dificultando el paso de la sangre”.

El especialista citó como ejemplo que es como una especie de sarro que se pega en un tubo o en los dientes y en las arterias la formación de esa placa de grasa, sarro y colesterol desencadena eventos de muerte como el infarto.

El infarto cardiaco o cerebral, precisó el doctor Parcero Valdés, es conocido como embolia, cuyo riesgo para hombres es a partir de los 45 años, mientras que para las mujeres es a los 55 años.

No obstante, aclaró que también las personas más jóvenes pueden sufrir ese padecimiento, pero depende de la herencia genética, de la edad o por problemas de salud que en ocasiones no contemplamos; aunque los más inmediato es el exceso de colesterol en la sangre.

El colesterol y triglicéridos, afirmó, pueden ser un factor de riesgo importante y quizá los más grande son la presión alta, diabetes y tabaquismo.

Aunado a esto el exceso de peso, la obesidad, el sedentarismo y el estrés psicosocial que se vive en el mundo actual genera que la mayor parte de las personas lo padezca.

El doctor Parcero comentó que quien no fuma está gordito o tiene presión alta, colesterol o glucosa elevada y hay casos con todos estos factores riesgo y se convierten en bombas de tiempo; el otro punto es la falta de atención médica oportuna.

Por lo anterior, alertó que cada 10 a 20 años padeciendo presión elevada o colesterol alto, o si fue gordito, fumador y estuvo muy estresado se puede sufrir un infarto como manifestación inicial.

Ante esta problemática, el cardiólogo consideró que así como existen campañas de vacunación o para dar a conocer que el cáncer de mama se pueda prevenir con estudios oportunos, se debería informar que por cada mujer que muere de cáncer de mama fallecen 10 por infarto.

“Esa es la comparación, una comparación brutal, se le da mucho más enfoque y atención al cáncer de mama que bien lo merece, pero no existe ninguna campaña que alerte a las mujeres que su riesgo de un infarto es 10 veces mayor”, puntualizó.

El cardiólogo expresó que este mes es importante porque el 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud, instituido por la Organización Mundial de la Salud para dar a conocer este tipo de “epidemias brutales como las enfermedades cardiovasculares”.

De 57 millones de personas que mueren al año, 17.3 millones se debe a enfermedades cardiovasculares, una tercera parte por lo menos fallece por ese tipo de males, mientras que todos los cánceres en conjunto son 6.8 millones de muertes al año.

Parcero Valdés sostuvo que ello significa que el mal cardiovascular “llámese infarto, embolia, insuficiencia cardiaca o muerte súbita, triplica la mortalidad de todos los cánceres, desde el que mata la piel, hasta el de matriz, vejiga, pulmón o de mama”.

Por arteriosclerosis, de 18 a 35 años ya estamos viendo infartos, lo que hace 20 a 25 años era poco común.

Dio a conocer que en el caso de los niños es raro que presenten una enfermedad del corazón, pues ésta es más bien problema en la formación del corazón, falta de tabiques, cierre en la válvula, mala posición de los vasos, son otro tipo de problemas poco comunes.

El doctor Parcero Valdés informó que al llegar a los 50 años, más o menos la época en la que ocurre la menopausia, la mujer aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y se vuelve un riesgo mayor.

Respecto a la alimentación, planteó que disminuye muy poco el riesgo y se cree que llevando una dieta saludable bajará el colesterol, aunque sí disminuye sólo lo hace a un nivel de valores que no son los que se ocupan para evitar este padecimiento.

Entonces en la mayoría de los casos se necesita un medicamento para controlar el colesterol, sumado a una a alimentación balanceada, y en el caso de la presión alta es el mismo caso.

En este contexto, recomendó estar alerta ante la presencia de colesterol, presión alta o de niveles de glucosa elevados “porque esas enfermedades no te gritan, no te duele nada en especial, no te duele la cabeza, ni las articulaciones”.

Subrayó que el problema es que existe poca cultura de atención médica y se acude al doctor únicamente cuando existe dolor, pero es ahí cuando ya hay complicaciones y tomar cualquier medicamento no es garantía de llegar al control de la afección.

Por lo anterior consideró que se deben evaluar nuevamente muchas cosas, “como sociedad tenemos que dejar de alimentarnos con toda la comida que se anuncia, pues no todo es saludable”.

Un esfuerzo común de las personas y los médicos para establecer pautas de control, agregó, es también evaluar el efecto de los tratamientos y crear la cultura de la prevención.

Parcero Valdés mencionó que la hipertensión es la segunda causa de insuficiencia cardiaca en presunción no tratada en México, “no se atiende de esa afección ni 10 por ciento de los pacientes y de ese porcentaje ni la mitad están controlados”.

No hay síntomas de hipertensión, y los que hay son inespecíficos, por lo que su diagnóstico se hace en la mayoría de los casos por hallazgo, el paciente acude a consulta por otra cosa y tras un diagnóstico se da cuenta que ya padece esa enfermedad, anotó el doctor Parcero.

En tanto, de 10 embolias, que en realidad son infartos cerebrales, nueve están asociados a una hipertensión mal controlada, toda vez que esa afección conduce a un infarto o derrame cerebral.

El tope superior de un adulto en su presión no es más de 140 ni menos de 70, tener 60 en presión no es tenerla baja sino a un rango de normalidad, precisó el también director del Centro de Estudios del Corazón.

La insuficiencia cardiaca es un enfermedad final del corazón ya sea por infarto, hipertensión o problemas de otra naturaleza que deterioró su capacidad de trabajo y ya no bombea de forma adecuada la sangre.

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