Los niños que nacen muy pequeños propensos a padecer bullying

Los niños que nacen muy pequeños propensos a padecer bullying

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Los niños que nacen con un peso extremadamente bajo (PEBN) tienen más riesgo de ser víctimas del
bullying que los niños que nacen con una talla normal, además de ser más propensos a padecer los efectos duraderos de la victimización, según indican los resultados de un estudio de Canadá.

En un grupo de sobrevivientes adultos del bullying infantil, aquellos que habían nacido con menos de 1.000 gramos (g) de peso parecían más propensos que los participantes que habían nacido con 2.500 g o más a ser depresivos, ansiosos, antisociales, evasivos e hiperactivos o padecer trastornos obsesivos compulsivos o de pánico, según publica el equipo en Pediatrics.

“Mientras que el bullying tiene efectos negativos duraderos en cada niño, los adultos que tuvieron un PEBN sufrirían más por todas las adversidades que debieron superar en sus vidas”, dijo la autora principal, Kimberly Day, investigadora del Centro Offord para los Estudios Infantiles de la Universidad McMaster,
Hamilton, Ontario.

Los bebés con un PEBN que sobreviven padecen complicaciones como la enfermedad pulmonar crónica, el retraso cognitivo, los problemas conductuales y emocionales, las discapacidades físicas y la alteración visual o auditiva.

“Las mismas diferencias que los hacen más sensibles a los efectos del bullying también los exponen a un aumento del riesgo de ser víctimas del bullying”, indicó Day por correo electrónico.

Con su equipo analizó los trastornos psiquiátricos en un grupo de adultos en dos momentos de la vida, a los 22 y 36 años. Más de la mitad de los 275 participantes abandonaron el estudio después de la primera evaluación, a los 26 años. En aquellos que concurrieron a las dos evaluaciones, los 84 que habían tenido un PEBN habían nacido con unos 829 g en promedio, mientras que los 90 participantes con una talla normal
al nacer (grupo control) habían pesado unos 3.400 g al nacer.

En la primera evaluación, los autores les pidieron a los participantes que recordaran con qué frecuencia habían sido víctimas del abuso físico o verbal antes de los 16 años. Para eso, utilizaron una escala de 10 puntos (a menor puntaje, menor abuso; los resultados más altos describían una victimización
frecuente).

Los participantes con un PEBN acumularon un puntaje de unos 5,1 puntos, comparado con apenas 4,4 en el grupo que había nacido con una talla adecuada para la edad gestacional.

A los 26 años, los autores observaron que por cada punto más en la escala de nivel de victimización, los adultos que habían nacido con muy bajo peso tenían un 67 por ciento más chances de padecer depresión, un 36 por ciento más posibilidad de desarrollar ansiedad, un 92 por ciento más riesgo de tener conductas antisociales y un 39 por ciento más chances de padecer el trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

Entre los 29 y 36 años, un punto más en la escala anticipaba un 69 por ciento más posibilidad de padecer trastornos de pánico y triplicaba el riesgo de desarrollar el trastorno obsesivo compulsivo en el mismo grupo. En cambio, en los participantes que habían nacido con un peso normal, el bullying predecía un aumento de las chances de tener problemas antisociales entre los 22 y 26 años.

Los autores aclaran que los avances de los cuidados neonatales desde el nacimiento de los participantes, en los años 70 y 80, indicarían que los resultados diferirían en las próximas generaciones.

El doctor Matthew Davis, investigador especializado en pediatría y subdirector del Instituto de Políticas de Atención de la Salud e Innovación de University of Michigan, consideró que también podría ser que los niños que nacen con un peso extremadamente bajo perciban el bullying infantil distinto que los niños que nacen con una talla normal.

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