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Los errores que tienes con el primer hijo

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Una creería que con el segundo embarazo todo va a fluir tranquilo, de alguna manera como que nos sentimos expertas en el tema después de los primeros nueve meses que estuvimos embarazadas previamente. Pero no, no siempre resulta así tan sencillo.

Muchas veces el segundo embarazo nos da la maravillosa oportunidad de hacer todo lo que no hicimos en el primero, pero al mismo tiempo esa hermosa posibilidad también implica un poco (o mucho) de culpa. Sí, culpa de no haber hecho lo mismo con nuestro primer bebé.

Cada mamá es única, así como cada embarazo o cada bebé, y tanto a mi como a mis amigas y muchas mamás les ha pasado.

La culpa pareciera ser una especie de bono que viene con la maternidad, segura de estoy de eso, pero como en todo, hay distintas culpas o tipos de culpa y claro, también hay niveles.

Les comparto mis culpas de cuando me convertí en mamá de dos:
Informativa: Cuando supe de mi segundo embarazo decidí que haría todo diferente y que me prepararía para un parto natural después de que mi hijo mayor nació por cesárea, así que comencé a investigar sobre cursos de preparación y encontré el mejor. Lo que no sabía es todo el universo que iba a descubrir y que de haberlo hecho antes, mi hijo hubiera tenido un nacimiento más amable y yo un alumbramiento menos intervenido, por decirlo de una mejor manera.

Ignorante: Sí, ya sé, me han dicho mil veces que yo hice lo que consideré mejor y apropiado en ese momento, pero me resulta imposible pensar que de haber tenido toda la información sobre lactancia materna, a mi hijo mayor también le hubiera dado pecho, como a su hermana Paula. El hecho de no haberme tomando la molestia de preguntar e investigar es algo que aún ahora me reprocho todavía. Sobre todo porque cuando llegó mi segundo embarazo ya habíamos descubierto las alergias alimentarias y respiratorias que mi hijo tuvo en sus primeros años y que nos mandaron al hospital varias veces.

Del desplazamiento: “Lo mejor que puedes darle a tu hijo es un hermano o hermana para toda la vida”, lo escuché mil veces, pero no fueron suficientes para evitar este sentimiento de estarle quitando algo a mi niño (por cierto, me pasó igual o más fuerte con el tercer embarazo), por ejemplo tiempo, atención y un poco a su mamá. No, el amor nunca estuvo en juego, pero con todo lo demás sí tenía ese sentimiento.

En efecto, un segundo embarazo y hasta un tercero me dieron increíbles oportunidades de hacer las cosas distinto a como las había hecho en los embarazos previos y eso es algo que agradeceré toda mi vida, pero el reproche privado sobre lo que tuvieron mis hijas y su hermano mayor no, es algo que todavía no logro sacudirme de encima.

Con el tiempo la culpa va pasando y pareciera que se diluye en la memoria, pero cada vez que sale el tema con amigas o con las mamás que acompaño en el posparto, me brotan hongos de culpa por todos lados.

Así que si estás en tu segundo embarazo o acabas de tener a tu segundo bebé y sientes estas culpas u otras no te agobies, a todas nos pasa, el tiempo será tu mejor aliado. No te pelees con eso, sólo déjalo fluir.

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