Los diez síntomas que desvelan que tu pareja te manipula

Los diez síntomas que desvelan que tu pareja te manipula

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Dicen que el amor es ciego, pero lo que nunca deben dejar de percibir nuestros ojos y nuestro corazón es si estamos siendo manipulados por la pareja.

Para Mila Cahue, autora de «Amor del bueno», las personas manipuladoras son muy capaces «de hacernos tocar el cielo y darnos un paseo por él». Sin embargo, advierte, llegará un momento en que nos embauque tanto con su juego de seducción perverso que nos encontraremos diciendo «sí» a situaciones en las que a posteriori no entenderemos cómo pudimos aceptar.

En opinión de esta experta en relaciones de pareja, existe una serie de comportamientos a los que hay que estar muy atentos y que nos desvelarán si somos víctimas de una manipulación intencionada. Estas son sus recomendaciones:

—Hay que desconfiar de alguien si al poco tiempo de conocernos nos dice que está locamente enamorado de nosotros, que nos quiere, que somos la persona que siempre ha estado buscando, que llora de la emoción por ello… No hay que fiarse, es mentira. Si no nos conoce no puede querernos, solo gustarle mucho.

También podría tratarse de alguien impulsivo cometiendo la imprudencia de decirlo cuando todavía no lo sabe.

—No fiarse si alguien tiene prisa, mucha prisa, por irse a vivir a nuestra casa,por que adquiramos compromisos, por presentarnos a su familia, por decirle a todo el mundo que tiene pareja. La prisa sirve para ejercer presión y tomemos decisiones sin ser reflexionadas. Serán decisiones que nos perjudiquen y el manipulador siempre saldrá indemne.

—Sospechar si se nos encoge el estómago como cuando estamos ante una situación de riesgo. Es la forma que tiene el cerebro de indicarnos que por ahí no vamos bien. Que hay algo que no le gusta.

—Tampoco hay que confiar si empezamos a responsabilizarnos de su vida: de su trabajo, de sus hijos, de sus amigos… o, aún peor, de sus contratos, de sus papeles legales. Cada uno debe hacerse cargo de sus propios asuntos.

—Tened todas las sospechas si os pide dinero o si empieza a vivir a vuestra costa. También si pasados los años no sabéis cuánto gana, ni hay acceso a las cuentas de ambos, mientras que todo lo nuetsro está a su disposición y conocimiento.

—Desconfiar si solamente cuenta historias de lo mala que ha sido la gente de su vida: padres, amigos, ex parejas… El victimismo tan solo pretende hacer que nos compadezcamos de él.

—Ser cautos si somos personas responsables y honestas y vemos que el otro no lo es tanto: si es algo informal, despistado o se os escabulle en algunas ocasiones con excusas. No debemos hacer de nuestra propia honestidad y coherencia nuestra propia trampa.

—También puede ser llamativo que su familia esté encantada con la relación. Normalmente existe un patrón familiar de ocultación de su verdadera personalidad. Están deseando que alguien «pique ya», se lo lleve y se responsabilice de sus asuntos morales y legales, pues ellos llevan ya haciéndolo muchos años, demasiados.

—Cuidado si le pillamos en alguna mentirijilla. No suelen ser de las piadosas, sino la versión mini de las enormes trolas que están contando. Por lo general pueden ser tan grandes, que no se pueden distinguir con claridad o, incluso, pasan inadvertidas.

—Desconfiar cuando algún día descubramos una mirada extraña, un gesto enloquecido, y lo justifiquemos y lo defendamos y lo obviemos ante nosotros y los demás. Nos está utilizando y mostrando la punta del iceberg.

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