Las supersticiones de los deportistas olímpicos

Las supersticiones de los deportistas olímpicos

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Calzones, jorobas, calcetines mojados, osos de peluche. La lista de manías, supersticiones y amuletos usados por los deportistas olímpicos es sorprendente.

Hasta la leyenda de la natación, el campeón estadounidense Michael Phelps, tiene su propio ritual antes de subirse a la parrilla de salida: gira los brazos tres veces antes de una carrera.

A continuación repasamos algunos de los curiosos rituales que han desplegado los deportistas olímpicos a lo largo de estos años.

1. Jorobados
El entrenador del equipo femenino olímpico de voleibol brasileño, José Roberto Guimarães, es un caso extremo de superstición.

Aunque las supersticiones son universales en el mundo del deporte, si hay un caso sorprendente es el de José Roberto Guimarães, seleccionador del equipo de voleibol femenino brasileño y el único brasileño en ganar tres oros olímpicos para Brasil.

Guimarães cree que los jorobados dan buena suerte y aún atribuye, más de 20 años después, el oro olímpico que logró para el equipo masculino de voleibol en 1992 en Barcelona a haberle tocado la joroba a un camarero que le atendió en un restaurante antes del encuentro.

Y no sólo eso, también atribuye la victoria del equipo de voleibol femenino en la crucial final contra Estados Unidos en Londres en 2012 a haberse topado por casualidad con un voluntario jorobado antes del partido.

2. Calcetines mojados y sal
Lo que parecen extrañas manías son en realidad “rituales encubiertos” para atraer la suerte.

La ciclista británica Laura Trott, campeona olímpica en Londres, tiene la extraña costumbre de correr con los calcetines mojados.

Trott se cubre los pies con una toalla húmeda antes de ponerse los zapatos para correr, para quedarse con los calcetines mojados, porque ganó una vez una carrera compitiendo accidentalmente con calcetines mojados.

Extraño, como también lo es el hábito de Yoshiaki Oiwa, el jinete japonés que tira sal en la parrilla de salida y el caballo antes de una carrera.

3. El dedo corazón
Tampoco pasó desapercibido un curioso gesto del nadador canadiense Santo Condorelli antes de saltar a la piscina para competir en los 100 metros de estilo libre.

Condorelli no salta al agua si no le ha mostrado el dedo anular antes a su padre.

El nadador canadiense Santo Condorelli siempre le muestra el dedo índice a su padre antes de comenzar una carrera.

Condorelli ha explicado que el ritual comenzó hace años, cuando era más joven y solía sentirse inseguro porque era más bajo que sus compañeros.

Su padre, le recomendó que se concentrara en nadar como ningún otro sin importarle lo que piensen los demás, de ahí el gesto.

Aún continúa buscando a su padre entre el público antes de cada carrera, y saludándole así, aunque ahora más sutilmente, después de que tuviera que disculparse tras una competencia en Estados Unidos en 2012, cuando su no muy diplomático gesto fue captado por una cámara de televisión.

4. Los peinados de las jugadoras de hockey
Laura Unsworth, miembro del equipo de hockey sobre hierba británica, asegura que muchas de sus compañeras de equipo creen que ciertos rituales influyen en los resultados.

Y eso incluye los peinados: en un torneo internacional, una compañera de equipo les prohibió a sus compañeras alisarse el cabello antes de los partidos después de una derrota.

Las remeras olímpicas alemanas compitieron siempre llevando sus osos de peluche de la suerte en las Olimpiadas de Atenas.

5. El canguro de peluche
Osos de peluche, calcetines y hasta calzones forman parte de los amuletos de la suerte de muchos deportistas olímpicos.

En las Olimpiadas de Atenas de 2004 hubo un acompañante constante entre las mujeres del equipo olímpico alemán de remo: un osito de peluche que creían que les atraía buena suerte.

Y cuando ganó el salto de longitud en los Juegos de Pekín en 2008, por ejemplo, la atleta brasileña Maurren Maggiconfesó que llevaba siempre en su mochila un pecho de peluche llamado León.

En 2016, la atleta australiana de rugby Evania Pelite no se separó de su canguro de peluche, incluso cuando se sentaba a comer.

6. La ropa interior
La levantadora de pesas estadounidense Morghan King tiene una extraña costumbre relacionada con su ropa interior.

Kingdice que usa las mismas bragas y el mismo par de calcetines desde que empezó a competir.

Eso sí, bien lavadas antes de cada nueva competencia.

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