La Reina Isabel II cumple 90 años

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    La segunda monarca que más tiempo lleva en el trono — 64 años, después del rey Bhumibol Adulyadej de Tailandia, con 70—, pero sin duda la primera en influencia mundial, Isabel II, celebra hoy su nonagésimo aniversario, en compañía del pueblo británico.

    Ya desde ayer visitó una sede del servicio de correos de Reino Unido (Royal Mail), que conmemora este año el quinto centenario de su fundación (por Enrique VIII en 1516).
    Y es que a diferencia de otros monarcas en el mundo, verdaderamente celebra con su nación. Su popularidad se ha mantenido estable durante décadas —por lo general encima del 70 por ciento, como se ve en el gráfico—, y parece que no mermará en los años de vida que le quedan.

    Fiel a lo que representa
    ¿Por qué, en pleno siglo XXI, su figura como monarca le parece aún necesaria a la mayoría de habitantes de una de las potencias del mundo?

    Para Diego Cediel, docente de ciencias políticas de la Universidad de La Sabana y experto en asuntos internacionales, los británicos ven necesario el papel de la reina porque sigue siendo un asunto de Estado y, por su influencia, hasta un asunto internacional.

    “La monarquía inglesa es políticamente más activa, y tiene misiones de mucha mayor envergadura que otras como la holandesa. La reina Isabel II es un símbolo de legitimidad política no solo para los británicos, sino transnacional. Esta también hace parte del sistema político de la Mancomunidad de Naciones, y aglutina diversos pueblos en un solo destino político. Ahí se agremian países tan dispares como Sudáfrica, India, Nueva Zelanda, Jamaica y Canadá, entre otros”, explicó.

    “Por tanto legitima el proyecto político trasnacional de Inglaterra, pero hay más: es una figura que está por encima de los vaivenes de la política doméstica inglesa. Logra generar consensos mediante su consejo, sus sugerencias. Nunca ordenando ni mandando, pero sí debido a su experiencia y su influencia en asuntos de trascendencia nacional”, agregó.

    “Por ese motivo es que la monarquía británica, a su vez, se mantiene legítima, porque a diferencia de la española, por ejemplo, está por encima de intereses partidistas y no aparece reiteradamente en escándalos políticos”, concluyó.

    Une al reino
    Como lo fue su antecesora en pleno 1800, Isabel II, bautizada como Elizabeth Alexandra Mary, ha sido protagonista de tiempos agitados: del siglo en el que el hombre llegó a la Luna y se apropió de la tecnología digital, en que las estructuras del poder se hicieron más flexibles y entonces otras monarquías perdieron fuerza.

    Es la mujer que dirigió un programa de radio para animar a los niños ingleses durante la Segunda Guerra Mundial, la misma a la que Winston Churchill describió “con aire de autoridad y sorprendente reflexividad”, la que puso al amor por encima de las dudas de la familia para casarse con el príncipe Felipe de Edimburgo, la que casi es asesinada en su tiempo libre en 1981, la que enfrentó acusaciones de “desalmada” cuando falleció su nuera Diana de Gales en 1997 y la que probó que estaba abierta al cambio político y cultural prestándose para actuar como si saltara de un avión para la inauguración de los Olímpicos de Londres.