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La Barca sin Remos

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Por: Jaime Castillo Copado

¿Y el desgaste de Alfaro?

Prácticamente estamos a dos años de ser partícipes –de nueva cuenta- de elecciones constitucionales para elegir al siguiente gobernador de Jalisco. Quizá para el ciudadano común esta información todavía no resulte así como !uy qué relevante!, pero para la clase política, para el círculo rojo al que se refieren los intelectuales (que levante la mano al que le quede el saco) este dato es altamente relevante.

Si sacamos cuentas, a esos dos próximos años, léase 24 meses o poco más de 720 días, los interesados en contender por algún cargo de elección popular que actualmente ocupen ya algún otro, deberán de restarle otros 3 meses, eso simple y sencillamente porque tienen que solicitar licencia para contender, porque la Ley así lo dice.

Ya todos sabemos que el principal aspirante para disfrutar del menaje de Casa Jalisco después de Aristóteles Sandoval, una vez que se registren las próximas elecciones, se llama Enrique Alfaro Ramírez, lo que ya de entrada ha puesto bajo la lupa su gestión al frente de la ciudad capital, Guadalajara.

Total, que faltando apenas unos dos añitos para las próximas elecciones, al líder moral y estandarte del Partido Movimiento Ciudadano la agenda le dio para estar presente en el cambio de la dirigencia municipal de Puerto Vallarta, en donde Gustavo Fong, amigo del propio Enrique –ya de varios años-, recibió de mis propias manos la estafeta de líder. Y es que apenas después de la cuna del emecismo en Jalisco, refiriéndome en este caso al municipio de Tlajomulco de Zúñiga, el otro municipio importante de Jalisco que se pintó de Naranja, allá en aquel lejano 2012, fue precisamente el puerto de Vallarta.

Además, en el pasado proceso electoral en calidad de cabecera del Distrito 5, Puerto Vallarta le dio los mejores resultados a Movimiento Ciudadano fuera de la Zona Metropolitana, al refrendar el triunfo en las urnas con la presidencia en este municipio, así como la diputación local y federal, consolidándose como la bayoneta de la Costa Norte del estado, y sumar otros 3 municipios más en la región desbancando a panistas y priistas que en el pasado venían gobernando esos municipios, alternándose en esas posiciones.

Fue el propio Enrique Alfaro en su más reciente visita a Vallarta quien adelantó algo del contenido para las crónicas periodísticas y columnas de quienes escribiríamos acerca del tema después, esto al revelar lo que consideraba la pregunta más importante que le hicieron los reporteros al llegar hasta el sitio en donde se celebró la toma de protesta de la nueva dirigencia municipal, y que decía más o menos así: ¿No crees que al ser presidente municipal de una ciudad tan importante como Guadalajara tendrás que aceptar el dicho político de que “el poder desgasta”?

No –a decir del propio Enrique- el poder en la política no desgasta, nunca cuando se ejerce sin dejarse afectar por el cáncer de la corrupción, siendo este supuesto un factor que contrario a lo que podría pensarse a Alfaro le fortalece. Y es que más allá de lo dicho por el propio alcalde tapatío no; el poder no está generándole desgaste alguno a la figura de Enrique Alfaro, sino que por el contrario todavía sigue fortaleciéndose en su camino hacia el Palacio de Gobierno, porque todavía sigue entusiasmando a multitudes con la idea de sacar al PRI no sólo del poder político de Guadalajara, sino de Jalisco entero.

Cuentagotas

¿Qué clase de líder elegirá ser Fong? Lao Tsé, un filósofo chino de la antigüedad solía decir que el mejor líder es el que ayuda a crecer a otros, en la medida que los grandes líderes ni siquiera reciben crédito. “El mejor líder es aquél cuya existencia pasa desapercibida. Después está aquel a quien la gente honra y elogia. Luego, al que la gente le teme; en seguida, al que la gente odia. Una vez concluida la labor del mejor líder, cumplido su propósito, la gente dirá: “¡Lo hicimos nosotros solos!”. (Fragmento tomado de El líder, el Maestro y Tú, de la Biblioteca BX+ y Promotora Bartola).