La asquerosa forma en la que los mosquitos te chupan la sangre

La asquerosa forma en la que los mosquitos te chupan la sangre

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Tener largas “batallas” con ellos y valernos de cualquier herramienta para destruirlos (llámese zapato-chancla, periódico, etcétera) no, no es nada exagerado.

¿La razón? Los mosquitos son los animales más mortíferos de todo el mundo: “pueden matar a cientos de miles de personas al año, en especial a niños y mujeres embarazadas”, de acuerdo con la investigación que se realizó para la serie Deep Look de PBS Digital Studios: How Mosquitoes Use Six Needles to Suck Your Blood.

¿Por qué es tan eficaz su picadura?

Podríamos verla como algo inofensivo: llega, perfora la piel, consume nuestra sangre, deja una roncha y se va. Sin embargo, su “técnica” es mucho más complicada.

Diversos investigadores han estudiado a lo largo del tiempo cómo funcionan las picaduras de las moscas. Ahora, gracias al uso de video, microscopios potentes y a los análisis genéticos los científicos -entre ellos, Young-Moo Choo, un investigador post-doctoral en la Universidad de California, en Davis- han podido recopilar los datos que se necesitan para averiguar cómo es su proceso.

En la serie de PBS, coordinada por Gabriela Quirós, se explica parte de éste.

El proceso
Primero se debe saber que sólo las hembras nos pican. La razón: usan la sangre para hacer huevos, los cuales después ellas los depositan en agua.

“Parece sencillo cómo la mosquita hunde su probóscide en nuestra piel, pero en realidad está usando unas herramientas sofisticadas”, dice Quirós.

Primero, una membrana protectora se levanta, la cual en su interior tiene… ¡seis agujas!

“Dos de ellas (las de los extremos) tienen pequeños dientes con los cuales la mosquita nos serrucha la piel. Son tan afiladas que casi no sentimos nada”.

Las siguientes dos agujan sirven para separar los tejidos, mientras la mosquita trabaja; es decir, cuando busca el vaso sanguíneo del cual va a succionar.

“Receptores en otra de sus agujas le siguen el rastro a la sustancia que emana de nuestros vasos sanguíneos. Luego, con esa misma aguja, bebe la sangre. A medida que sus entrañas se llenan, separa el agua de la sangre y la expulsa. Así libera espacio para consumir aún más glóbulos rojos”, es otro de los detalles que se comparten en la narrativa del video.

Con otra aguja, la mosquita escupe químicos dentro de nuestro cuerpo para que así la sangre logre fluir mejor. Al final, esto produce molestas ronchas.

En ocasiones, las moscas nos dejan “regalitos” a través de su saliva: un virus o un parásito que puede producir una enfermedad o, en casos más graves, la muerte.

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