Hay vida sin luz ni oxígeno a varios kilómetros bajo la tierra

Hay vida sin luz ni oxígeno a varios kilómetros bajo la tierra

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Un equipo internacional de investigadores ha descubierto un grupo de microbios del «inframundo», que viven a varios kilómetros bajo la superficie de la tierra, en ambientes carentes de luz y oxígeno, y que tienen el monóxido de carbono, un gas de efecto invernadero, como única fuente para producir energía. Descubiertos por primera vez en una mina de oro en el subsuelo de Sudáfrica, hasta el momento nadie había logrado sacarlos adelante con éxito en el laboratorio. Los científicos, dirigidos por los microbiólogos Brett Baker de la Universidad de Texas en Austin y Thijs Ettema, de la de Uppsala en Suecia, han podido secuenciar su genoma.

Baker, profesor asistente de ciencias del mar, y sus colegas encontraron estos microbios en muy diferentes entornos de la tierra y el mar: en el barro de un estuario templado en Carolina del Norte y en los manantiales calientes bajo el Parque Nacional de Yellowstone. «Estos microbios están especializados en la supervivencia bajo la superficie, por lo que los llamamos Hadesarchaea», dice Baker, refiriéndose a Hades, el dios griego del inframundo.

Como su nombre indica, los Hadesarchaea pertenece a un grupo poco estudiado de los microorganismos, las arqueas. Como bacterias, las arqueas son unicelulares y microscópicamente pequeñas, pero desde una perspectiva evolutiva, bacterias y arqueas difieren más entre sí que un ser humano de un árbol.

Para entender estos organismos esquivos, Baker y Ettema secuenciaron varios de sus genomas. Mediante la comparación de esos genomas con los de las bacterias y otras arqueas, encontraron que los Hadesarchaea comparten un conjunto de genes que se sabe involucrados en el metabolismo del monóxido de carbono e hidrógeno en otros microbios. El hallazgo sugiere que los Hadesarchaea son capaces de vivir en zonas carentes de luz y oxígeno mediante el uso del monóxido de carbono como fuente de energía.

El monóxido de carbono en la atmósfera se considera un gas de efecto invernadero débil. Por tanto contribuye directamente (aunque débilmente) al calentamiento de nuestro planeta mediante el bloqueo de la fuga de calor, e indirectamente, rompiendo las otras sustancias químicas que por sí mismas descomponen gases de efecto invernadero mucho más fuertes como el metano.

«No está claro todavía qué papel tienen los Hadesarchaea en el ciclo global del carbono o en nuestro clima», dice Baker, cuyos resultados aparecen publicados en la revista Nature Microbiology. «Pero debido a que se encuentran en el subsuelo de todo el mundo, es probable que sea muy importante».

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