Esferas del poder: entre lo público y lo privado

Esferas del poder: entre lo público y lo privado

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Por: Carlos Anguiano Zamudio

“La opinión es revelada a otros o cuando menos notada por otros, de tal modo que las que se esconden o se ocultan a las demás personas pueden ser llamadas opiniones privadas o clandestinas”, Hans Speier, intelectual alemán (1922-1989).

La esfera pública es lo abierto, lo iluminado, lo conocido.

La esfera privada es lo intimo, lo obscuro, lo desconocido.

En la Grecia clásica, la vida pública se llevaba a cabo en la plaza del mercado y en las asambleas, donde los ciudadanos discutían cuestiones de interés general.

En la edad media, los reyes eran representantes o personificadores de un poder superior, por lo que se imponían bloqueando intromisiones y delimitando a su voluntad los espacios a los demás.

El siglo XVI con el desarrollo del capitalismo, dio un giro a las formas del control político, creándose esferas de jurisdicción y un nuevo monopolio del uso legítimo de la violencia por los gobernantes, así como la aparición de una nueva clase social formada por los habitantes de los burgos (unidades territoriales que surgían en las ciudades bajomedievales de Europa occidental) caracterizados por no ser señores feudales ni siervos, ni pertenecer a los estamentos privilegiados (nobleza y clero) ni al campesinado, sino dedicados a las profesiones liberales. La ausencia de sujeción a la jurisdicción feudal era la clave: se decía que “el aire de la ciudad hace libre”.

La esfera pública burguesa surge como el campo de relaciones económicas privatizadas bajo la tutela de la autoridad pública. Los individuos privados se reunían para debatir sobre la regulación de la sociedad civil y la administración del estado, haciendo frente en los hechos a las actividades del estado y sometiéndolo a la crítica.

La aparición de prensa periódica en Europa entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, así como la aparición de nuevos centros de sociabilidad: salones y casas de café, convertidos en lugares de discusión y ambientes en que las elites instruidas podían interactuar entre sí y con la nobleza en un mismo plano de igualdad, fueron variables que transformaron gradualmente la forma institucional de las ciudades.

Al crearse los estados constitucionales europeos modernos de finales del siglo XVIII y el siglo XIX, la sociedad ganó derechos como la libertad de palabra y de expresión. Sus efectos propiciaron la separación entre el estado y la sociedad civil y la prensa constituyó empresas comerciales a gran escala, surgiendo el consumo cultural y la simulación de imagen y el manejo de la opinión pública al servicio de intereses creados.

Durante el siglo XX y hasta nuestros tiempos, los medios de comunicación emplean técnicas para dotar de autoridad pública a personajes, creándoles prestigio derivado de la publicidad (propaganda) para posteriormente transformar la política en un espectáculo dirigido en el que los líderes y los partidos pretenden la aclamación plebiscitaria de una población despolitizada, excluida de la discusión pública y de los procesos de toma de decisiones.

El uso de los mass media es un recursos técnico para los líderes que legitima programas políticos. De su expansión e influencia se desprende la llave que abre algunas puertas para los ciudadanos, que anhelaban ingresar a los espacios del poder, una oportunidad de acceder a un canal de comunicación que permite ganar influencia, crecer en adeptos, conectar con simpatizantes y crear grupo, organización, cofradía.

El avance tecnológico popularizó los accesos a información valiosa y otorgó a las masas conocimiento, interactividad, conectividad, organización y método. Romper el monopolio de la información y lograr con velocidad impactar a la opinión pública, son el sello distintivo de la era de la comunicación multimedia, también llamada web 2.0.

Hoy enfrentamos modernos medios masivos de comunicación y nuevas formas de conversación extra personal como los blogs, chats, redes sociales y foros virtuales en internet, ocupan el lugar de lo público otorgándole calidad intermitente, alcance sin fronteras, oportunidad y acceso masivo. Las conversaciones y el debate activo entre ciudadanos informados es cotidiano.

El auge de lo social reclama como común y público todo lo que puede verse y oírse por la gente, incluido lo transmitido por medios audio visuales y difundido masivamente por medios sociales como redes sociales, otorgándoles alto valor de credibilidad, independientemente de que la fuente no sea institucional, lo que percibe como libre de dogma y administración externa de la información.

Lo privado, íntimo, obscuro, desconocido, se ha vuelto de interés general. La pérdida de respeto al espacio privado es consecuencia del hacinamiento de habitantes y lo reducido de las viviendas en las macrópolis modernas, del imperio de áreas y estructuras comunes como las de convivencia humana, recreación, esparcimiento, compra de alimentos e insumos, transporte colectivo, andadores, plazas y espacios públicos, las filas largas y las esperas cotidianas y otros fenómenos sociodemográficos influyentes.

Prevalece en la mayoría de los países del mundo occidental e incluso hemos atestiguado muestras tras la descomposición del otrora bloque socialista y en el continente africano, una tendencia popular fundada en el creciente deseo de desarticular al poder formal organizado para variar su funcionamiento y volverlo cada vez más horizontal, sustrayendo los privilegios de la clase dominante, a quien cada vez se le tolera menos el error, la incapacidad, la arrogancia, la soberbia y la desigualdad, pues hoy ya nadie cree que descienden de Dios o se les otorgó preferencia por mandato divino, sino que se les aprecia en el mismo lienzo público donde permanecen todos los ciudadanos.

El nuevo debate social se involucra en temas antes reservados para la clase dominante que ejerce el gobierno y cuestiona, exige transparencia, fiscaliza el uso de los dineros públicos, opina con intención de ser tomados en cuenta y en muchos casos intenta tomar el control de procesos, participar en la legislación procurando imponer criterios al gobierno, mediante forzar la intervención de los medios masivos de comunicación y el uso profesional de los medios sociales hoy al alcance de todos.

Así como la radio y posteriormente la televisión variaron la cultura y las formas de relacionarnos entre los pueblos, el internet da ojos y oídos a las masas, abre mentes y crea conciencias y reparte arbitrariamente porciones importantes del poder que antes era resguardado y protegido por unos cuantos, haciendo que estos cuantos no sepan cuánto y dónde está el poder perdido, volviéndolos vulnerables a la exposición pública, empequeñeciendo su mundo privado. Que sea para bien de la colectividad.

www.inteligenciapolitica.org

@carlosanguianoz en Twitter

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