El único que puede juzgar a Dilma Rousseff es el pueblo: abogado

El único que puede juzgar a Dilma Rousseff es el pueblo: abogado

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En el Senado de Brasil se acerca el final del juicio político contra Dilma Rousseff que definirá si la mandataria será o no destituida de su cargo. En la jornada de ayer Dilma se enfrentó por primera vez al Senado, realizó su defensa, remarcó su inocencia y respondió preguntas a los senadores. La mandataria, suspendida desde el pasado 12 de mayo dijo señaló a los 81 senadores que definirán su futuro: “Pido que voten contra el impeachment y en favor de la democracia”.

Este martes comenzó la última sesión del juicio donde la abogada de la acusación y el abogado de la defensa brindaron sus arguementos para luego dar lugar a los senadores que se anotaron para hablar.

Defensa y acusación

El abogado defensor de Dilma, ex ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo remarcó lo que todos sus defensores vienen remarcando hasta el momento y es que Rousseff fue elegida por 54 millones de brasileños por lo que “el único que tiene poder para juzgarla es el pueblo”. Mientras que manifestó que el proceso contra ella es un proceso viciado y argumentó “El que tiene que distorsionar las pruebas, lo hace porque no tiene pruebas a su favor, es una verdad de la vida forense y que todos conocemos”.

A su vez afirmó que no existen pruebas para culparla por crímenes de responsabilidad fiscal y que los presupuestos son leyes que deben respetarse porque son autorizaciones de gastos, pero recordó que la Constitución brasileña autoriza de manera expresa la posibilidad de que se realice la adición de créditos, sin que estos constituyan una ilegalidad.

En ese sentido mencionó que “en un principio lo prohíben, pero que permite la apertura de créditos adicionales o especiales, sin previa autorización legislativa y sin indicación de los recursos correspondientes previstos en la Constitución. El artículo 4 autoriza la apertura de créditos en ciertos casos y lo que prevé el artículo es que es perfectamente posible”.

Mientras que instó “a los senadores a juzgar con justicia, por el Estado de Derecho, para que el país no sufra un golpe parlamentario y no se someta a una persona inocente a una pena de muerte política”. Sobre eso remarcó que el mundo entero percibe el juicio político contra Dilma “como una farsa” y como un golpe de Estado y que no hay que olvidar que el mismo se originó luego que Rousseff no aceptara los chantajes del antes presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, quien le pidió que evitará votar en su contra en un Consejo de Ética para no enfrentar el impeachment.

Al finalizar Cardozo afirmó que si la condenan deberán disculparse en el futuro: “Pido a Dios que si Dilma Rousseff es condenada un nuevo ministro de Justicia le pida disculpas en el futuro. Si está viva, que le pida disculpas a ella de cuerpo presente, si no, a su hija y su nieta”.

Por su parte Janaína Paschoal, abogada de la acusación señaló que: “Fue obra de Dios que al mismo tiempo varias personas percibieran lo que estaba ocurriendo en el país y se organizaran para iniciar el proceso de juicio político”. Y agregó que “Este es el modo de gobernar del Partido de los Trabajadores, falsear los datos, es un modelo que el país no quiere más, que salió a las calles para decir basta”, mientras que presentó sus motivos técnicos para la acusación: tres decretos para redestinar partidas presupuestarias y un supuesto financiamiento cuya legalidad es cuestionada para el plan agrícola 2015. Y aseguró que “el fraude fiscal causó la crisis económica brasileña”.

Por último la abogada y una de las impulsoras del juicio en contra de Dilma se despidió con un insólito llanto y pidió “perdón a Rousseff” por el sufrimiento ocasionado pero argumentó que abrazó la causa del impeachment porque esto servirá “para los nietos de la señora presidenta”.

Recta final

Tras las argumentaciones de la acusación y la defensa, el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF) Ricardo Lewandowski, quien conduce el juicio dio lugar a las intervenciones de los senadores que se apuntaron para hablar, que son más de 65 y luego de escucharlas procederá a leer el relatorio resumido con elementos aportados por las partes y concederá la palabra a dos senadores favorables a destituir a Dilma y dos contrarios a esa decisión.

Así la última sesión del Senado antes de la decisión final se extenderá hasta las primeras horas del miércoles 31 de de agosto cuando se llevará a cabo la votación nominal electrónica.

Antes de la votación,Lewandowsku preguntará a los senadores: “¿Cometió la acusada, señora Presidenta de la República, Dilma Vanna Rousseff, los delitos de responsabilidad correspondientes a la contratación de créditos en instituciones financieras controladas por el Estado y la apertura de créditos sin autorización del Congreso Nacional que le son imputados y debe por eso ser condenada con la pérdida de su cargo y sus derechos políticos por ocho años?”.

Para separar definitivamente a Dilma del cargo de presidenta una mayoría especial del pleno del senado (54 de los 81 senadores) deberá declararla culpable. Si se alcanza esa cifra Dilma dejará la presidencia y quien hoy es el presidente interino desde mayo, Michel Temer será quien finalice el mandato hasta diciembre de 2018.

Mientras que si la cifra no se alcanza y al menos 27 senadores consideran inocente a Rousseff,la mandataria será absuelta y regresará al poder, y cabe la posibilidad de que ordene un plebiscito para que el pueblo decida si cree conveniente adelantar o no las elecciones previstas para 2018 y “recuperar la democracia”.

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