El Principito ya es el Rey de Francia

El Principito ya es el Rey de Francia

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Francia ya tiene a quien ofrecer el trono del fútbol. Antoine Griezmann, un tipo algo menudo de cabellera rubia se hizo mayor en el Velodrome de Marsella. Se echó el equipo a las espaldas ante una Alemania superior y presentó su aspiración al reino francés con una ofrenda irrechazable: la gran final de la Eurocopa, de su Eurocopa.

De poco sirvió que Alemania pusiese el fútbol, el control y hasta las ocasiones. Poco se le podrá reprochar a los de Joachim Löw, a los que todo un veterano como Bastian Schweinsteiger terminó por echarles una mano al cuello. Iba el partido camino de un recital de la ‘Mannschaft’ hasta que al capitán le dio por sacar el brazo. El de Boateng días antes pudieron esquivarlo. En esta ocasión, el de Bastian fue un bofetón que tumbó a lo campeones del mundo.

Griezmann se hizo grande desde muy pronto. A los pocos minutos fue superando líneas utilizando compañeros como simples apoyos para plantarse ante Neuer. Erró su definición ante una buena estirada de Neuer pero lanzó su primer aviso. Este iba a ser su partido. Y parecía que también el de Francia, que superó en cada acción a Alemania en un inicio con carácter.

Nada que desestabilizara a Alemania. Por algo están siempre en estos partidos. Kroos y Özil anestesiaron el empuje ‘bleu’ con un buen atracón de balón. Se empacharon de posesión hasta que no pudieron más. Mientras, Alemania acumulaba ocasiones y Francia ofrecía preocupantes síntomas de debilidad en defensa. Emre Can encontró una mano prodigiosa de Lloris para templar los nervios del Velodrome.
El monólogo era ocurrente y divertido. Alemania entraba por todos los sitios y de todas las maneras. Sin Mario Gomez y con Müller dejándose el cargador en territorio patrio, Alemania lamentó profundamente la falta de un goleador. Tanto que acabó sufriendo un golpe duro e inesperado. Un cabezazo de Evra lo taponó Schweinsteiger con la mano. Como en casi todas sus acciones, el capitán alemán arrastró los problemas de llegar siempre un segundo tarde. Griezmann se puso la corona y fusiló a Neuer desde los once metros.

Alemania se deja la pólvora en casa

Avanzó el partido y el físico de Francia fue aclarando el camino hacia París. El asedio alemán continuó pero con dos marchas menos. Con la disciplina clásica de la ‘Mannschaft’ pero con una fe que terminó fulminada por otro latigazo del rey. Kimmich regaló un balón a Pogba, que bailó y bailó en la banda hasta que hipnotizó a Mustafi. El centro del francés lo dejó muerto Neuer y allí apareció la puntera del ‘7’. El ‘7’ de Francia, el ‘7’ de esta Eurocopa. El único capaz de acabar con la poderosa Alemania.

Los de Löw podían haber estado jugando dos horas más que su marcador no se hubiera movido igualmente. Lloris devolvía todo lo que le llegaba con una suficiencia insultante. El remate al palo de Kimmich, los cabezazos de Mustafi o Höwedes… a los alemanes le había colado balas de fogueo. Las de verdad, las que hacen daño, las tenía todas el rubito. La falta de un ‘9’ castigó a Alemania con un billete de vuelta a casa. Allí verán una final en la que sí estará Francia. La que, a partir de ahora, se conocerá como la Francia de Antoine Griezmann.

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