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El papa habla de suegras, platos rotos y bisturí para defender a la familia

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El papa Francisco habló hoy de suegras, platos rotos y cirugía estética para defender con firmeza a la familia y el matrimonio frente “el aislamiento” y la búsqueda de “confort” del mundo actual, en el acto más distendido pero también uno de los más emotivos de su viaje a México.

En una calurosa tarde, el pontífice reunió a decenas de miles de personas en el estadio de fútbol “Víctor Manuel Reyna” de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado de Chiapas, en el sur mexicano.

Según la diócesis local se habían repartido 43.000 entradas para el coliseo, más otras 66.000 para seguir al santo padre a través de pantallas gigantes en el estacionamiento y un campo de béisbol aledaño.
El implacable sol y las temperaturas de 35 grados no impidieron que los fieles se entregaran al pontífice al grito de “Viva Francisco” y “Se ve, se siente, el papa está presente”.

Como respuesta recibieron la calidez del papa, que rompió el protocolo para abrazar a niños y recurrir a su buen humor, en un claro intento de acercarse a los ciudadanos de uno de los estados más pobres y con mayor proporción de población indígena de México, fronterizo con Guatemala y foco del levantamiento zapatista en 1994.

Al dar al papa la bienvenida al evento, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Fabio Martínez Castillo, dijo que las familias chiapanecas sueñan “en construir un México más justo, fraterno y solidario” y “con gobernantes y legisladores que defiendan la vida, la familia, el bien común y la casa común”.

A continuación fueron presentados ante el papa cuatro casos emblemáticos de la situación de algunas familias mexicanas, procedentes de todo el país.

Una pareja de divorciados que se han vuelto a casar, otra que lleva 50 años de matrimonio, una enfermera madre soltera y un adolescente en silla de ruedas por una distrofia muscular.

Francisco se hizo eco del mensaje del joven enfermo de “echarle ganas” a la vida y agradeció sus palabras, pero también la actitud demostrada por sus padres por haber estado los dos de rodillas sosteniendo el papel en el que estaba escrita la intervención del hijo.

“Qué marido y qué mujer no se pelean, y más cuando se mete la suegra”, bromeó después el papa, provocando risas entre los asistentes, en la segunda ocasión durante su visita a México en que usa esa figura familiar en son de broma al dirigirse a los fieles.

La otra fue el sábado por la noche cuando salió de la Nunciatura Apostólica de Ciudad de México, donde duerme durante la visita, para compartir un momento con los fieles que le obligaron con sus cánticos y consignas a salir del inmueble.

Tras bromear sobre la hora, el papa sugirió a sus seguidores que pidieran “a Dios y a la Virgen” por él, e indicó que “la virgen es mamá, es buena, algunos dicen que no es suegra”.

Este lunes, lamentó también que hoy en día la familia esté siendo “debilitada” y “cuestionada” porque “se cree que es un modelo que ya pasó y que no tiene espacio en nuestras sociedades”, al dirigirse al matrimonio que ha cumplido sus bodas de oro, al que abrazó emocionado.

Unas sociedades, agregó, “que, bajo la pretensión de modernidad, propician cada vez más un modelo basado en el aislamiento”. Y en ellas, que “se dicen sociedades libres, democráticas, soberanas, se van inoculando colonizaciones ideológicas que las destruyen”, opinó.

Lamentó además que mucha gente prefiera “salir de vacaciones”, comprarse tierras, “el lujo y el confort”, a tener descendencia, y cuando quieren hijos ya se les “pasó la hora”.

“Prefiero un hombre y una mujer, Don Aniceto y señora, con el rostro arrugado por las luchas de todos los días, que después de más de 50 años se siguen queriendo”, manifestó.

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