El miedo a la oscuridad tiene una explicación cientìfica

El miedo a la oscuridad tiene una explicación cientìfica

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El miedo a la oscuridad es universal, una sensación que cualquier persona puede reconocer, sea que ya lo haya superado o controlado o que deba lidiar diariamente con él.

Si te identificas con el miedo a la oscuridad, no sientas vergüenza ni asumas que es señal de inmadurez, pues se trata de uno de los impulsos primigenios que definen la experiencia humana.

Es un miedo que se manifiesta a través de la ansiedad, emoción que a su vez juega un papel específico en nuestra respuesta a estímulos, ya que incrementa la habilidad para hacer frente al estrés y explotar oportunidades beneficiosas.

La ansiedad aumenta el nivel de alerta ante situaciones que ponen en riesgo la integridad, sea esta física, emocional, social, amorosa o de cualquier otra índole.

Estamos programados, pues, para responder a señales contextuales en atención a la pérdida futura que sugieran.

Bajo ese entendido, el miedo a la oscuridad se desprende de la suposición de quedar vulnerable a un ataque de cualquier naturaleza, sea realista o absurdo el hipotético, dada la ausencia de visibilidad.

Tampoco se debe perder de vista que el miedo a la oscuridad y las fobias que encuentren su origen en este son conceptos distintos. Lo primero es una emoción que para algunos teóricos inclusive es consecuencia de nuestro camino evolutivo como especie, mientras lo segundo es un temor irracional que puede tomar caminos extremos.

Así que si le temes a la oscuridad, pero no a un grado en el que te resulte imposible dormir por la penumbra misma, todo está en orden.

Solo haz que ese miedo pueda sobrellevarse y no interfiera con tus actividades diarias.

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