El estrés aumenta su colesterol más de lo que piensa

El estrés aumenta su colesterol más de lo que piensa

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Hace cuatro años, Christopher Edginton estaba tomando medicamentos y tratando de mejorar su dieta, pero su colesterol subía de todas maneras.

Su médico le sugirió una nueva estrategia. “Dijo que tenía que dejar de hacer algunas cosas que estaba haciendo, [dejar de lado] algunas de las tensiones en mi vida”, recuerda Edginton, profesor de la Universidad del Norte de Iowa. Debido a sus obligaciones, Edginton viaja regularmente por todo el mundo y ha acumulado tantos títulos que su tarjeta de presentación es desplegable y tiene cuatro lados.

Edginton le hizo caso. Ahora, a los 69 años, limita su trabajo a la docencia y a algunas pocas responsabilidades en organizaciones profesionales. Su nivel del llamado colesterol malo, o lipoproteína de baja densidad (LDL), se ha reducido de 121 miligramos por decilitro en 2012 a 62 miligramos por decilitro actualmente. (Las últimas directrices de tratamiento de colesterol, emitidas en 2013, ya no establecen metas específicas; Edginton, que tuvo dos infartos, dice que su médico opina que un nivel de entre 50 y 70 es razonable para él).

De todos los factores que contribuyen al colesterol alto, muchos cardiólogos dicen que hay uno que a menudo no se menciona en el asesoramiento de los pacientes: el estrés. Sin embargo, sostienen que el estrés crónico de un trabajo arduo, una relación tensa u otras situaciones que generan ansiedad pueden desempeñar un papel —junto con una dieta deficiente, el tabaquismo y la falta de ejercicio— en la concentración de lípidos o grasas en la sangre. El colesterol depositado por el LDL se puede acumular en las arterias, una condición conocida como aterosclerosis, que a su vez puede reducir el flujo sanguíneo.

“El estrés hace que el colesterol suba”, dice Stephen Kopecky, cardiólogo preventivo de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, que está tratando a Edginton. “Sin lugar a dudas, [esto] ha sido poco reconocido”.

Comprender el efecto del estrés sobre el colesterol ha adquirido una mayor importancia conforme la vida cotidiana de las personas se llena de obligaciones y la tecnología digital hace que aislarse y tomar un descanso mental sea más difícil que nunca, señalan los cardiólogos. Casi 28% de los adultos de 20 años o más en EE.UU. tienen el colesterol total alto o toman medicamentos para reducirlo, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), que definen al colesterol alto como 240 mg/dl o más.

Lo más preocupante, enfatizan los cardiólogos, no son tanto los episodios de estrés inmediato (sorpresas, dificultades pasajeras, etc.) sino el estrés crónico, que socava el organismo con el paso del tiempo. El estrés crónico puede conducir a un colesterol más alto de varias maneras. Las personas pueden dejar de hacer ejercicio, o aumentar el consumo de alimentos poco saludables. El estrés también estimula la liberación de hormonas de cortisol y adrenalina, que forman parte de un mecanismo que el cuerpo adopta para protegerse. Estas hormonas, a su vez, fomentan la liberación de triglicéridos y ácidos grasos libres, que con el tiempo pueden aumentar el colesterol LDL, dice Catherine Stoney, directora del programa de la división de ciencias cardiovasculares del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre, que es parte de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.

Para enviar un mensaje claro, Kopecky le cuenta a sus pacientes sobre un estudio clásico que documenta cómo aumentó el colesterol de 18 contadores especializados en impuestos cerca del 15 de abril, la fecha límite en EE.UU. para presentar las declaraciones de impuestos. Los niveles de colesterol total de estos profesionales aumentaron en promedio de 206 mg/dl en enero a 232 al 15 de abril, y cayeron a 215 en junio. Las dietas y los niveles de ejercicio de los contadores, que tenían edades entre los 28 y 50 años, se mantuvieron constantes durante el período de estudio, lo que sugiere que los cambios eran producto del estrés, argumentan los autores del trabajo.

El estudio fue publicado por la revista Circulation en 1958, pero Kopecky dice que sigue citándolo porque la presentación de las declaraciones de impuestos es un momento estresante con el que todos sus pacientes pueden identificarse.

Investigaciones posteriores han demostrado efectos similares. Los niveles de colesterol, tanto a nivel total como de LDL, en un grupo de más de 100 pilotos de líneas aéreas aumentó aproximadamente 5% cuando estos se encontraban bajo un alto nivel de estrés, según un estudio publicado en 1999 en la revista Health Psychology. Los investigadores hicieron pruebas a los pilotos antes y después de lo que muchos consideran uno de los aspectos más estresantes de su profesión: los exámenes de recertificación, dice la doctora Stoney, autora principal del estudio. Los niveles de colesterol de los pilotos también se incrementaron después de que fueran sometidos a situaciones estresantes en un laboratorio, tales como pedirles que dieran un discurso con poco tiempo de preparación, dice la doctora.

Exactamente cuánto contribuye el estrés al colesterol alto no está claro, dicen los expertos. Este efecto es más difícil de evaluar que los de los cambios en la dieta y el ejercicio. “No siempre tenemos un conocimiento óptimo de los factores de estrés que experimentamos y la magnitud de los factores de estrés”, reconoce Stoney.

Las preguntas sobre el rol del estrés se producen en medio de la reciente confusión sobre el grado en que la dieta contribuye al colesterol alto. Algunos estudios han llevado a muchos consumidores a la conclusión de que los huevos, que contienen colesterol, y las grasas saturadas no contribuyen a las enfermedades coronarias, lo que contradice las recomendaciones tradicionales. No obstante, ingerir una gran cantidad de huevos y una dieta rica en grasas saturadas “aumentará su nivel de colesterol”, señala Mark Creager, presidente de la Asociación Estadounidense del Corazón y director del centro vascular del Dartmouth-Hitchcock Medical Center, en Lebanon, New Hampshire.

Los estudios sobre el rol que el estrés juega en las enfermedades del corazón no son consistentes, dicen los expertos. Algunos médicos afirman que esto se debe, en parte, a que la introducción a finales de los años 80 de las estatinas, medicamentos que reducen el colesterol, le restó urgencia a esta preocupación. “La gente dijo ‘ya tenemos esta gran manera de controlar el colesterol’, y sigue olvidándose de las causas”, asevera Kopecky.

Los médicos tienen que hablar sobre el estrés más a menudo con los pacientes, recomienda Martha Gulati, jefa de la división de cardiología del Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona en Phoenix y editora en jefe de CardioSmart, el programa de interacción con los pacientes del American College of Cardiology. “No es sólo el estrés, sino cómo lo manejamos”, puntualiza.

Neil Stone, profesor de medicina en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern en Chicago, donde practica la cardiología preventiva, aconseja a sus pacientes encontrar maneras de reducir el estrés, tales como tomarse 20 minutos para una sesión de ejercicios en una bicicleta estática o máquina de trotar. “Teniendo en cuenta las tensiones que tenemos, se trata de pensar acerca de las prioridades”, dice Stone, autor principal de las directrices de 2013 de tratamiento de colesterol emitidas por el American College of Cardiology y la Asociación Estadounidense del Corazón.

Kopecky, de la Clínica Mayo, aconseja a los pacientes pensar en tres cosas por las que estén agradecidos cuando se van a dormir o cuando se despierten por la mañana como una forma de reducir el estrés.

Después de sufrir un ataque al corazón en agosto, Jill Frieders dice que su médico le recetó medicamentos para reducir su colesterol alto e hizo hincapié en la reducción del estrés. Esta abogada especializada en divorcios de 56 años de Rochester, Minnesota, tenía que argumentar en cinco juicios en unas pocas semanas y estaba de luto por la muerte de un caballo que había tenido durante 24 años. “Fue un momento muy estresante”, relata.

Ahora, Frieders dice que su colesterol está bajo. Aprendió a delegar más y cambiar las fechas de las citaciones de corte cuando se acumulan. “Simplemente digo que no puedo hacer esto”, dice ella. “No puedo tener un exceso de citas judiciales”.

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