¡El “Do it Yourself” es bueno para levantar el ánimo!

¡El “Do it Yourself” es bueno para levantar el ánimo!

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Comida, moda, decoración… nada se escapa a la tendencia del Háztelo Tú Mismo. Más que un hobby, para algunos se ha convertido en un verdadero modo de vida. Además del placer que produce, marca, según el sociólogo Ronan Chastellier, “el retorno a una sociedad homo habilis donde la actividad transforma a quien la consigue”.

El Do it Yourself, ¿y esto qué es?

Hacer punto, elaborar buenas mermeladas, redecorar un viejo despacho o cultivar un huerto ya no está pasado de moda. Cada vez más, los españoles redescubren las alegrías de hacerse sus propias cosas.

Cada vez más los españoles, tanto hombres como mujeres, disfrutan creando y personalizando objetos de todo tipo, con las técnicas más antiguas. La creatividad está en el aire y no parece que esté limitada a un pequeño grupo de privilegiados.

Do it Yourself: ¿quiénes son sus adeptos?

La idea de una mujer más bien mayor, adepta al macramé no es la más adecuada, ya que una gran mayoría de los españoles se sienten creativos. Una cultura de la creatividad que es, según Ronan Chastellier, un signo “característico de la modernidad”.

¿Por qué el DIY se ha vuelto a poner de moda precisamente ahora?

En una época donde la reducción del poder adquisitivo constituye una preocupación constante, el Do it Yourself (DIY) permite crear, recuperar, inventar para poder ahorrar. Puesto que el Do it Yourself 2.0 no crea a partir de cero. Estamos más en la búsqueda “de hacer con, reparar, intentamos darle belleza a la recuperación”, subraya Ronan Chastellier.

Aunque el contexto económico crea una condición para esta creatividad, el aspecto financiero no basta para explicar esta moda de reutilización de los españoles. Según el sociólogo, otro motivo sería “las ganas de hacerse las cosas uno mismo en lugar de delegarlo a la industria”, que en el mejor de los casos proponen productos uniformes, sin ninguna identidad, y en el peor, crean de los beneficios agotando los recursos naturales.

Una toma de consciencia que “no forzosamente es un acto militante. Sino que al crear adquirimos consciencia de nuestro modo de consumo, volvemos a la autenticidad y a compartir. Sin estar dentro del militantismo, el DIY esconde claramente una crítica de nuestra sociedad”, analiza Ronan Chastellier.”

Por otra parte, DIY aporta una burbuja de singularidad en un mundo uniforme. Al crear y personalizar, nos desmarcamos. “El Hombre se ha alejado un poco de sí mismo. Necesitamos volvernos a apropiar de las cosas y, al crear, nos hacemos singulares”, descifra el sociólogo.

Por último, el Do it Yourself nos lleva a algo más primitivo. El sociólogo nos recuerda que “necesitamos esta relación con la materia. Se trata de una pulsión natural. La creación es una necesidad elemental que atañe al ser vivo.” La creación nos lleva a una necesidad simple: creer para existir.

Las virtudes psicológicas del DIY

En tiempo de crisis, ser creativo tiene más de una ventaja. En primer lugar, permite mantenerse activo y autónomo. Cuando ya no se tiene empleo, crear nos ofrece una motivación para la jornada. Por otra parte, para Ronan Chastellier, “cuando lo real resulta un poco angustiante, la creatividad es importante, pues permite evadirnos. Tiene una propiedad casi mágica”. Sin olvidar que permite ralentizar el ritmo en un mundo donde todo va siempre rápido. El número de españoles que consideran que el D.I.Y es una terapia contra las ondas negativas no deja de aumentar.
Y después, sobre todo, crear, cumplir algo mediante la fuerza de su imaginación y sus manos aporta un verdadero sentimiento de orgullo. “El Do it Yourself no es un pasatiempos insignificante. Existe una noción de realización de uno mismo que resulta primordial,” añade el sociólogo.

El DIY, ¿elemento de marketing?

Las generaciones anteriores reparaban antes de tirar las cosas. E incluso hay empresas que fabrican, reciclan, reparan más aunque podemos hacerlo sin que por ello se etiquete esta práctica de DIY. Recuperar una bonita camisa, crear palmatorias con viejos botes de cristal, tejerse los jerseys, personalizar un mueble en buen estado en lugar de tirarlo… ¿se ha convertido en un elemento de marketing?

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