El ‘Appetite for Destruction’ de Guns N’Roses cumple 29 años

El ‘Appetite for Destruction’ de Guns N’Roses cumple 29 años

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Parece increíble que, después de tantos años de travesía del desierto (cuesta abajo), Axl Rose sea ahora la estrella del rock más grande del planeta tras haber conseguido que el guitarrista Slash vuelva a su lado en Guns N’Roses después de 23 años y al haberse convertido inesperadamente en el controvertido vocalista de AC/DC.

Porque las cosas como son, a sus 54 años Axl vuelve a estar de moda y está sorprendiendo con un estado de forma inimaginable hace apenas un par de temporadas. Y tras haber cerrado unas cuantas bocas con su poderío vocal al micrófono de AC/DC en su reciente gira europea, ahora anda llenando estadios norteamericanos con esos Guns N’Roses en los que también está el bajista original Duff McKagan.

Un momento básicamente glorioso en el que la máquina registradora suena tan fuerte como los aplausos y los aullidos de un público que, por ejemplo, ha abarrotado dos veces esta semana el Gillette Stadium de Boston a mayor gloria de Guns N’Roses, que este próximo fin de semana también harán doblete en el mastodóntico MetLife Stadium de East Rutherford (New Jersey).

Convertidos ahora en una banda de cincuentones supuestamente sanos, estos son los Guns N’Roses que ya nadie esperaba ver juntos. Estamos en 2016 y poco o nada tienen que ver con los asilvestrados chicos que en 1987 hicieron saltar la banca del rock con la publicación de su primer disco, Appetite for Destruction, el debut más vendido en toda la historia del rock con más de 32 millones de copias vendidas, hace justamente 29 años.

Un aniversario especialmente feliz porque sorprende a la banda en plena combustión con ese triunvirato integrado por Axl, Slash y Duff. Y aunque han quedado fuera los también miembros originales Izzy Stradlin (guitarra) y Steven Adler (baterista), esta reunión es abiertamente celebrada por los fans, que ahora sí, después de tantas pacientes plegarias, tienen lo que esperaban.

Y lo que esperaban, básicamente, era ver de nuevo a Axl cantando Welcome to the Jungle y Sweet Child O’ Mine con Slash a su vera (en lugar de ‘mercenarios’ más o menos válidos). Porque de la fusión de ambos talentos, convenientemente apuntalados por el resto del grupo, surgió Appetite for Destruction, uno de los debuts más laureados de la historia del rock en particular y de la música en general.

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