Día mundial del medio ambiente

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El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra todos los años el 5 de junio. Designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, conmemora el día de la apertura de la primera gran conferencia sobre cuestiones ambientales internacionales, celebrada en Estocolmo en 1972. Se trata de un modo de estimular, en todo el mundo, la toma de conciencia sobre los problemas que afectan nuestro entorno.

Cada año se establece un tema por tratar como eje central de la celebración a nivel mundial. Esto se hace con el fin de trabajar durante ese período en la implementación de políticas y modelos económicos, y para que las organizaciones públicas y privadas puedan abordar, de manera proactiva, el tema seleccionado.

En aquella reunión memorable de Estocolmo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) formuló un llamado de atención sobre el papel negativo que jugaba el comercio de la fauna y la flora mundiales y expresó el deseo de que se elaborara un tratado que abordara ese serio problema, lo que ocurrió unos años más tarde, cuando entró en vigor la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, por sus siglas en inglés).

El tema de 2016 se vincula justamente con la lucha contra el comercio ilícito de fauna y flora silvestres, una actividad que resulta devastadora para la biodiversidad y que pone en peligro la supervivencia de muchas especies.

El lema de este año “Vuélvete salvaje por la vida” (Go Wild for Life) promueve la difusión de información sobre los delitos que se cometen contra la naturaleza y la necesidad de llevar a cabo acciones para evitarlos. La campaña intenta generar más conciencia ciudadana sobre el papel que cada individuo puede jugar para frenar la demanda de productos derivados de la vida silvestre.

“Cada año miles de animales salvajes son asesinados, muchas veces por redes de crimen organizado motivadas por las ganancias y la codicia”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

El tráfico ilegal tiene dimensiones sólo superadas por las de otros comercios ilegales, como el de las drogas y el del material bélico, y todos ellos utilizan vías similares de distribución y desarrollo, tanto en su concepción como en su ejecución. Este tráfico ilegal, que busca beneficios millonarios y rápidos, es uno de los peligros más graves para especies tan diversas como primates, felinos, algunas especies de loros y de reptiles, orquídeas y cactus, entre otras de una extensa lista.

Ciertas industrias cosméticas y farmacéu-ticas involucran miles de animales y plantas en sus procesos de investigación o en sus productos.

La moda, por su parte, ha contribuido hasta finales de la década del 70 al uso indiscri-minado de pieles, abrigos, zapatos, bolsos, carteras, entre otros productos, lo que derivó en un gran impacto sobre la fauna. Incluso las orquídeas silvestres y maderas como el palo de rosa han sido afectadas por el comercio ilícito.

Sin embargo, es necesario comprender que las especies no son algo aislado, sino que viven enlazadas entre sí conformando los ecosistemas de los que depende nuestra vida de una manera que ignoramos. Y cada una de esas especies representa una obra maestra de la evolución de miles o millones de años.

En nuestro país, el comercio de fauna silvestre continúa siendo una actividad lamentable. Ante la existencia de algunos controles callejeros han surgido varios sitios de Internet que facilitan este tráfico ilícito de especies protegidas y en peligro de extinción de la fauna silvestre, situación que no está contemplada en las legislaciones de fauna, que son antiguas.

Reptiles, mamíferos, anfibios, peces y hasta insectos, todos ellos son intensamente buscados con el objeto de comercializarlos. Las aves representan la mitad de la venta ilegal, cuyo destino es su comercialización como mascotas. Incluso es llamativa la facilidad con que se encuentran subproductos de yaguareté o de otras especies nativas protegidas, como la vicuña. Por eso no debe haber ningún tipo de tolerancia con el comercio ilícito de las especies silvestres.

El Día Mundial del Medio Ambiente 2016 aspira a movilizar al mundo entero para terminar con el comercio ilegal de fauna y flora silvestres. Es que mas allá de que los países deben contar con los mecanismos apropiados para luchar contra el tráfico ilegal, todas las personas pueden jugar un papel clave en la reducción ilícita de la vida silvestre y los delitos forestales. Como consumidores informados, podemos evitar la compra de animales que no son domésticos o de productos que dañan a determinadas especies. Basta ser conscientes del daño que genera este negocio y ayudar a prevenirlo avisando a las autoridades correspondientes. Al mismo tiempo, puede ayudar difundir el origen ilegal de ciertos productos y artículos. En este aspecto, las redes sociales cumplen un rol insospechado años atrás.

Fundamentalmente, se requieren campañas de educación y sensibilización ambiental con el objetivo de informar sobre estos delitos vinculados al comercio de la vida silvestre y de advertir la magnitud de lo que está en juego.

El Día Mundial del Medio Ambiente trata de inspirar y motivar a las personas para que se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y contribuyan a promover un cambio de actitud hacia un hecho de tanta gravedad como es la pérdida de biodiversidad en razón de un tráfico ilegal. El tema es un mensaje concreto y claro: evitar el comercio ilícito de fauna y flora silvestres resulta esencial para el bienestar de las personas y del planeta.

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