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Desazolve #TLCANyBANXICO

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Por: Salvador Cosío Gaona

Habiéndose resuelto, cual crónica de algo sumamente anunciado, la decisión presidencial relativa a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República, pues Enrique Peña Nieto prohijó el inicio del ritual para el ungimiento de su delfín, el externo al PRI y tildado de panistoide José Antonio Meade Kuribreña, quien dejó la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico (SHCP), generándose diversos movimientos en la alta burocracia federal, con nuevos personajes en la propia SHCP, así como en la dirección general de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y en otras áreas del equipo financiero del poder ejecutivo federal, también se resolvió la designación del nuevo Gobernador del Banco de México (BANXICO) ante la renuncia efectiva ahora sí ya a partir del primero de diciembre próximo, del aún titular de esa institución Agustín Carstens Carstens.

Mas sin menoscabo del análisis sobre BANXICO y su nueva época, no se puede dejar de lado que sigue en la agenda lo relativo a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y en ese contexto, lo que debe tener muy claro el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que para infortunio mundial es el Presidente de Los Estados Unidos de América, antes de seguir tratando de descarrilarlo, es que el fin del TLCAN restaría competitividad a su país frente a Asia, ya que, como es la apreciación de muchos analistas económicos y financieros, como los técnicos del Bank of Montreal, América del Norte en su conjunto se beneficia de la mano de obra barata en México.

Muchos economistas llevan ya muchas semanas tratando de imaginar cómo será el escenario un día después que suceda un eventual fracaso en la renegociación del TLCAN y de alguna u otra forma existe una somera coincidencia en cuanto a que los tres países firmantes del tratado trilateral de comercio —Los Estados Unidos de America, Canadá y México— sufrirán, cada uno a su manera, las consecuencias de ese posible suceso y la inquietud o interrogante más generalizada es: ¿hasta qué punto el impacto negativo será factible de controlar en el ámbito de cada uno de los tres países? Un estudio recientemente publicado por el Bank of Montreal advierte que un eventual descarrilamiento del TLCAN afectará a la capacidad del vecino país del norte para competir frente a las naciones de Asia.

Y es quizá en este contexto como se podría consolidar una hipótesis en el sentido que no es realmente la firme intención de Los Estados Unidos de América anular el TLCAN sino que lo que busca es novarlo a efecto que contenga disposiciones más ventajosas hacia ese país, pero sin que desaparezca y es por ello que el Gobierno a cargo del tal Trump, a través de sus negociadores, insiste y apremia a México y Canadá para que acepten sus exigencias en cuanto a la renegociación del acuerdo comercial entre los tres países, pero México y Canadá mantienen su negativa a las propuestas más polémicas del equipo negociador de Los Estados Unidos de América señalándolas de inviables.

Y al menos en cuanto a resultados tangibles hasta ahora, la renegociación del TLCAN está varada ante la falta de interlocución fluida entre los gobiernos de México y el vecino país del norte. La quinta ronda de negociaciones concluyó hace una semana en la Ciudad de México con un evidente bloqueo que empieza a activar las alarmas en las altas esferas del gobierno de Canadá y, sobre todo, en la élite del aparato gubernamental de México.

En el próximo mes de diciembre se efectuará en la Ciudad de Washington un encuentro en el marco del proceso de renegociación del TLCAN, pero solamente entre funcionarios y expertos en asuntos eminentemente técnicos, de ahí que la próxima reunión trilateral con presencia de los tres equipos negociadores con sus respectivos Jefes -que no se han reunido desde el pasado mes de octubre— se realizará en la Ciudad de Montreal, Canadá, a mediados del próximo mes de enero del 2018.

El informe publicado por el banco canadiense cree que los mercados podrán ajustarse relativamente rápido si las discusiones se rompen por completo y, en otras palabras, viene a decir que el riesgo político es asumible. El impacto para la economía estadounidense sería equivalente a una reducción de dos décimas del Producto Interno Bruto (PIB) en un plazo de cinco años, en tanto el boquete para Canadá sería bastante mayor, de cerca de un 1% del PIB en el mismo período, porque es una nación cuya economía es más dependiente de las exportaciones hacia su vecino del sur.

Pero según la mayoría de analistas económicos y financieros, la más grande incidencia de impacto será para todo el bloque norteamericano en su conjunto, ya que México, propició ‪a las tres‬ naciones ser competitivos en la escena global gracias a sus bajos salarios y por ello México se ha convertido en una enorme planta manufacturera para las empresas industriales estadounidenses y, en menor medida, canadienses. Si el TLCAN se resquebraja y hace que se decanten tres economías separadas, el conjunto de la región norteamericana integrada por los tres países perderá fortaleza, especialmente frente a los países de Asia, mas también ante naciones de Europa y algunas economías de América Latina y eso podría provocar un déficit comercial aún mayor.

Para poder elucubrar con mayor posibilidad de éxito en una apreciación de hasta donde pretenderá el Gobierno del vecino país del norte presionar para lograr sus pretensiones especiales y polémicas de renegociación del TLCAN, aún sea con riesgo de eventual ruptura del acuerdo trilateral comercial, la clave está en saber cómo está midiendo el equipo del tal Trump ese posible costo que podría afectar su economía la posible anulación del acuerdo y si lo consideran manejable en un momento en el que los márgenes para competir en la economía global no dejan de estrecharse y en el que la huella de China no deja de crecer.

Hay que considerar que es de presumir que el equipo del payaso lenguaraz sigue creyendo posible lograr un acuerdo de renegociación antes que culmine el mes de marzo del próximo año 2018, mas si el tratado comercial multilateral más importante del mundo se extingue, los intercambios comerciales entre las naciones de América del Norte estarán sujetos a las tarifas que establece la Organización Mundial de Comercio (OMC) y aunque el nuevo esquema arancelario no favorecería a ningún país de los hoy integrados en el TLCAN, sí sería mucho menos dañino para México que para sus dos vecinos del norte. Las previsiones de posible afectación inicial para México en el eventual caso de anulación del TLCAN serían en los sectores automotriz, textil y agropecuario, dejando claro que en ninguna circunstancia habría un colapso tan grande que no pudiera solventarse, pues a pesar de circunstancias políticas o electorales, además de los señalables errores o estrategias fallidas en la política económica, principalmente por el esfuerzo de productores y comercializadores mexicanos, la economía de México tiene fortaleza para soportar el posible conflicto que surja de una ruptura del tratado mercantil norteamericano vigente.

Habrá que seguir atentos a los resultados de la renegociación y además, a los ajustes relativos a los acomodos en la alta burocracia financiera mexicana.

Y como se sabe, en una decisión que parecía ya muy cantada, el Presidente Enrique Peña Nieto designó a Alejandro Díaz de León Carrillo como nuevo Gobernador del Banco de México (BANXICO) y sustituirá a Agustín Cartens Carstens, comenzando su período a partir del ‪1 de diciembre de 2017‬ y culminando ‪el 31 de diciembre de 2021‬. Diaz de León es actualmente integrante de la Junta de Gobierno del BANXICO,
designado en noviembre de 2016 y comenzó sus funciones como subgobernador el 1 de enero de 2017. Desde su designación fue percibido como un personaje totalmente vinculado a los más influyentes funcionarios del área financiera y económica del gobierno federal, específicamente a Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade Kuribreña.

Hay la percepción que un Gobernador de BANXICO muy cercano al gobierno podría procurar un ritmo más lento de incremento de las tasas de interés, cuando quizá más adelante la economía se siga debilitando, generándose así una serie de determinaciones financieras y macroeconómicas más ligadas al próximo contexto electoral de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de julio del 2018.

Diaz de León fue titular del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) y a finales de 2015, se desempeñó como Jefe de la Unidad de Crédito Público de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) siendo una figura central en la promoción del programa de reformas económicas emprendidas por el gobierno a cargo de Peña Nieto en los años 2013 y 2014, es economista egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), se le considera que cuenta con las capacidades para su nuevo cargo, pero según los expertos deberá demostrar independencia y hacer valer la autonomía del banco central, quizá no imaginaba hace un año que su período como subgobernador sería tan corto porque sucedería a Carstens en la titularidad del BANXICO por más que varios analistas y comunicadores especularon desde entonces que esa era la razón de su nombramiento, recordando que el 30 de noviembre de 2016, el Senado lo ratificó como miembro de la Junta de Gobierno, en lugar de Manuel Sánchez, que concluía sus funciones. Un día después, Agustín Carstens, titular del banco central presentó su renuncia como gobernador tras aceptar la oferta de dirigir el Banco de Pagos Internacionales.

Desde que renunció Carstens, Díaz de León fue uno de los personajes mencionados, entre otros, por diversos analistas de grupos financieros como posible sucesor del banquero central. La mayor especulación es que de ganar eventualmente Meade la Presidencia de la República el próximo año, el hombre fuerte sería Videgaray, quien encabezaría además del área hacendaria y financiera del Poder Ejecutivo, la política económica en lo general y la política monetaria a través de Diaz de León Carrillo.

@salvadorcosio1
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