Desazolve #SEÑALESdeFRACASO

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Por: Salvador Cosío Gaona

Empiezan a generarse estrategias y movimientos en torno a la búsqueda de posicionamiento de grupos y corrientes al seno de los diversos partidos políticos nacionales, de cara a la incidencia en las decisiones más trascendentes rumbo a los comicios federales y los concurrentes locales que en junio de 2018 habrá en diversas entidades federativas del país, por supuesto que sin dejar de atender los procesos locales en algunos estados de la República, que se suscitarán en junio de 2017 como una escala que además será parámetro obligado en torno a ese conjunto de elecciones a escenificarse al final de la primavera de 2018.

Aunque quien es el dueño sexenal quiera taparse los ojos y evadir la realidad, un fuerte sisma se asoma en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y puede ser tan o más severo e incontrolable que lo que puede estar en la mente de quienes vivieron los diversos conflictos al seno de ese partido en la época contemporánea, específicamente en el preámbulo del proceso electoral de 1988 cuando ‘al caerse el sistema’ se consumó le arrebataran el triunfo al candidato presidencial del denominado Frente Democrático Nacional (FDN) que lo fue el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, siendo con artimañas encaramado en La Presidencia de México Carlos Salinas de Gortari. El desmane al seno del PRI podría ser similar a los que se conocen por las crónicas de la historia en relación directa a sus antecedentes, que son el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y el Partido de la Revolución Mexicana (PRM).
Y es que no se puede ocultar el malestar de muchos militantes del PRI, tanto por la artera acción que impetró el Presidente de La República Enrique Peña Nieto, al dar un fuerte manotazo e imponer a raja tabla al actual ‘Gerente en turno’ de la dirigencia nacional, el tecnócrata y aprendíz de líder Enrique Ochoa Reza, como por la forma de estar provocando el desmoronamiento de ese partido al no actuar contra la corrupción y siendo cómplice de impunidad en relación a las acciones de muchos funcionarios de las administraciones públicas federal y locales del país, así como por dejar de luchar por las causas populares y prohijar las decisiones gubernamentales más importantes que han y siguen causando lesión a la mayoría de los mexicanos.

Lo cierto es que hay efervescencia y se advierte que varios grupos de cuadros priístas con presencia en los círculos de influencia partidista en el ámbito nacional así como en muchas entidades federativas y ciudades importantes del país, están generando reuniones de información, análisis y reflexión crítica en torno a las condiciones en que se encuentra el PRI tras la claridad con la que fue rechazado por los votantes, especialmente en 9 de las 14 entidades federativas de La República donde se efectuaron comicios locales el pasado 5 de junio.

Lo más importante es que existe un sentimiento de inconformidad por el hecho de percibirse que por parte de quien ejerce el dominio toral sobre el PRI, que como es obvio y notorio, es el Presidente Peña Nieto, existe un soslayo por lo que piensen o sientan el grueso de liderazgos nacionales y regionales de grupos, gremios, corrientes de opinión y sectores que son la base del tejido estructural que aún le queda a ese otrora poderoso instituto político, y al no importarle eso, cegado por el poder que tiene como máximo factor de las decisiones fundamentales en la vida de ese partido, no ha caído en cuenta del daño que está provocando paulatinamente, logrando el desmoronamiento de la fuerza sociopolítica y electoral, de ahí que es claro que existe el riesgo de perder la próxima elección presidencial de junio de 2018.

Los priístas inconformes y organizándose para actuar en consecuencia, buscando defender la vida y fortaleza de su partido, ven con tristeza y preocupación el futuro de la citada fuerza política y están engendrando la semilla de la insubordinación frente al supremo poder sexenal del Presidente de la República en relación al destino de esa otrora fortísima fuerza política nacional que está en grave riesgo de quedarse nuevamente como en 2006, reducida a la tercera en importancia en relación a la votación a favor de su candidato presidencial.

Ante el posible catastrófico escenario de la derrota y deber asumir la posible orden de respaldar la legitimación del triunfo de una candidatura distinta a la que enarbolen los priistas en la elección presidencial próxima de 2018, consolidando la entrega de la Presidencia de La República a otra fuerza política o alianza de ellas, hay rebeldía y se aprestan a unirse para organizarse a fin de procurar evitarlo.

Un sisma se aproxima para el PRI similar al ocurrido previo a la elección de 1988, cuando tras surgir la llamada ‘Corriente Crítica’ del PRI encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Rodolfo González Guevara, Porfirio Muñoz Ledo, e Ifigenia Martínez de Navarrete entre otros valiosos cuadros, se dio la ruptura total y de esa Corriente doctrinaria de oposición a quienes detentaban el poder casi absoluto dentro del partido, formándose entonces lo que sería el movimiento que daría forma al Partido de la Revolución Democrática.

La diferencia ahora frente a lo acontecido al surgir el Frente Democrático Nacional es que hay reclamo y deseo de dar un golpe fuerte al seno del priísmo por células de líderes y bases militantes en muchos lugares del país, no sólo de cuadros de élite. En esta época no sólo son ex líderes nacionales y figurones de esos que llaman ‘tigres de raya ancha’, ahora hay miles de militantes que darán la pelea y tratarán de truncar la maniobra para desaparecer al PRI, y si no les dejan otro camino, abandonarán a ese partido engordando a otros o incursionando en movimientos de apoyo a candidaturas independientes a los partidos.

Para muchos de quienes están prohijando estas estrategias de análisis y reflexión buscando preservar la vida y fuerza del PRI, no existe voluntad presidencial para apuntalar a ese partido y al contrario, advierten una posible maniobra perversa para debilitarlo, además que señalan como extremadamente débiles a cualquiera de los colaboradores de Peña Nieto que están siendo muestreados como posibles precandidatos y que se supone que de entre ellos surgiría el abanderado presidencial oficial que postulará el tricolor acatando la instrucción de Peña. Señalan que Luis Videgaray Caso, Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, Aurelio Nuño Mayer, José Calzada Rovirosa y Claudia Ruiz Massieu Salinas, no tienen, ninguno de ellos, el perfil sólido con que debe contar el candidato presidencial a fin de poder tener posibilidad de ganar la elección y hay riesgo de sucumbir frente a personajes como Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón o Rafael Moreno Valle, por citar a dos de los posibles abanderados por el Partido Acción Nacional (PAN) en una posible alianza múltiple con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y otros muchos otros institutos políticos nacionales que eventualmente se sumarían a esa factible gran coalición, a la que estaría apoyando la cúpula gerencial priista acatando la indicación de Peña Nieto, por considerar mejor apuntalar la victoria de Zavala o Moreno Valle, antes de permitir el triunfo de líder del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) de Andrés Manuel López Obrador, quien es sin duda el aspirante presidencial más conocido popularmente y con la mayor aceptación entre los potenciales electores.

El asunto puede verse reflejado antes de la etapa de selección del abanderado presidencial por el PRI al decantarse movimientos de insurgencia y defensa de los derechos de militantes y simpatizantes, tendientes a procurar la elección democrática de candidatos de ese partido para contender en la elecciónes locales a efectuarse en 2017 en el Estado de México, Coahuila y Nayarit.

No es dable dejar de observar con cuidado lo que está sucediendo en Jalisco, dado que aunque dista mucho de ser cierto, sigue permeando la actitud por la que se ha identificado un supuesto acompañamiento favoreciendo la debacle de los que se adjudicaron temporalmente el control sexenal del señero antes infranqueable partidazo, ya que hay voces sugiriendo existe ya un pacto anti democrático y así, luego entonces, sea un hecho previsible el otorgamiento de respaldo al recipiendario de la Corona estatal en Jalisco, al señalar que el Alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro Ramírez, está ya predestinado a lograr avasallar en la elección local de Jalisco y por ello se le debe dejar llegar a la gubernatura pactándose desde ahora los mejores términos para que a cambio de permitirle legitimar el supuesto ‘triunfo cantado’ de Alfaro, éste genere el compromiso de la gracia a sus antecesores.

@salvadorcosio1
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