Desazolve #RETOyREZA

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Por: Salvador Cosío Gaona.

Sorpresivamente en cuanto al personaje elegido, el Presidente de México Enrique Peña Nieto dio un fuerte manotazo en la mesa y ordenó ungir nuevo ‘gerente en turno’ de su Partido el Revolucionario Institucional (PRI), al tecnócrata Enrique Ochoa Reza, el joven aún Director General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Ochoa Reza, está ligado al grupo político que encabeza el Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, nació en Morelia, Michoacán el 1 de septiembre de 1972, es abogado y economista, su llegada a la oficina principal del edificio del PRI nacional en Insurgentes Norte 59 de la capital de la República, supone la entrega del aparato burocrático priísta a Videgaray, quien con esto da un paso adelante de su competidor Miguel Ángel Osorio Chong, el Secretario de Gobernación, ambos aspirantes principales a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República para el proceso electoral de 2018.

Peña apuesta a encumbrar en la gerencia del PRI a un personaje que considera le será fiel y además que tiene el riesgo que su gallo le resulte chinampo y además de ineficaz le resulte más obediente a Videgaray que a quien lo impuso, Peña también está corriendo con un alto riesgo de colapso al seno del PRI, ya que las bases militantes del PRI pueden reaccionar de manera digna y rechacen o simplemente ‘le hagan el fuchi’ al polémico e inesperado guardián que envió a controlar a su Partido.

Aunque seguramente poco habrá de importar, hay estupor y desencanto entre la llamada ‘clase política’ priísta, en la que se encuadran dirigentes y militantes activos, pues consideran que además de no cumplir los requisitos estatutarios que son obligados para aspirar a ser electo Presidente del PRI, Ochoa es simplemente un Tecnócrata beneficiario del PRI, uno más de la llamada ‘clase dorada burguesa’ conformada por quienes han sido privilegiados al otorgárseles altos cargos bien remunerados y con bastante poder, pero que no han sido de los que han luchado por su partido en el activismo y promoción política o electoral, mucho menos de quienes han sido gestores de mejor calidad de vida para la población trabajando en los programas sociales del partido, al que jamás han aportado esfuerzo, señalando especialmente a Ochoa como un personaje carente de toda experiencia política, partidista y electoral, pues jamás ha sido dirigente ni candidato a cargo alguno, nunca ha realizado una campaña electoral y no conoce la vida interna del partido.

En los días subsecuentes habrá de organizarse el proceso formal para tras lanzar la convocatoria correspondiente se inscriba la ‘candidatura de unidad’ que encabezará Enrique Ochoa Reza, de quien se sabe carece de la militancia que establece como requisito el artículo 156 de los estatutos del PRI.
Está en marcha el ritual para ungir a Ochoa Reza como nuevo ‘Gerente en Turno’ del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y tras la convocatoria respectiva, la Comisión Nacional de Procesos Internos del partido tricolor abrirá el registro de candidatos a la dirigencia nacional priísta, pero como es el guión ordenado y habitual, solo hay un aspirante y ese es el elegido por el Presidente de Mexico y dueño del PRI, Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con los estatutos del PRI, para ser dirigente nacional de ese partido debe de ser demostrada una militancia de al menos 10 años, acreditar una carrera política dentro del partido, contar con presencia y prestigio entre los miembros de la militancia y de la sociedad, así como probar tener los conocimientos suficientes sobre los postulados del partido. Seguramente ya le tendrán armado su expediente a Ochoa Reza para comprobar que tiene reconocimiento como líder, el haber desempeñado algún cargo de dirigencia, para acreditar los cursos de capacitación y habrá sin duda comprobantes fehacientes de su intenso trabajo en las filas del partido. Por lo pronto ya circula en medios de comunicación un ejemplar de la credencial número 003 que acredita a Enrique Ochoa Reza como miembro activo del PRI desde 1991.

Es seguro que ya se han encargado de conseguirle a Ochoa el respaldo de los obedientes ‘dirigentes’ nacionales de los Sectores Obrero, Agrario y Popular y tras desahogar el trámite, que solo es una comedia política, su candidatura será aprobada por unanimidad de los integrantes de la Asamblea Nacional de Consejeros que muy obedientes lo aclaman ya como su inminente nuevo dirigente.

Y aún no se registra como aspirante y por ende aún no se le ha elegido formalmente, y ya Ochoa Reza, ‘el elegido’ para encargarse de coordinar al PRI a nivel nacional, en tono pontificante dijo: “será un gran honor poder participar y si los sectores y organizaciones así lo deciden, será el mayor honor de mi vida presidir al PRI”, y la Asamblea de Consejeros Políticos ‘elegirá’ a su nuevo ‘líder’ quien tendrá como tareas principales conducir la elección del candidato presidencial del partido en 2018 y obedeciendo en todo al Presidente Peña Nieto.

En lo que parece una declaración contrastante con la forma en que sin mayor merecimiento y con nula participación democrática de dirigentes y militantes priistas, el inminente nuevo ‘Gerente en turno’ del PRI nacional aseveró que tiene contemplada una propuesta para cambiar al partido, haciéndolo más transparente y capaz de atender las solicitudes y quejas ciudadanas y dijo: “Tenemos que cambiar, tenemos que escuchar a la ciudadanía, tenemos que ser más transparentes y que el partido encabece cambios y que atienda a todas las solicitudes de los ciudadanos que quieren tener un mejor país”.

Ochoa Reza es Licenciado y Maestro en Ciencia Política, como experiencia en el tema se apunta que fue Consejero Electoral del desaparecido Instituto Federal Electoral (IFE) y además fungió como Secretario en una Ponencia de La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Fue Subsecretario de Energía antes de ser designado Director General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), antes ocupó cargos en áreas financieras y de desarrollo tanto en gobiernos priístas como panistas, fue asesor de Luis Téllez Kuensler, cuando este personaje fue Subsecretario en diversas secretarías estratégicas y también mientras fue titular de la Secretaría de Energía.

Hay que recordar que Peña Nieto ordenó a Manlio Fabio Beltrones Rivera afrontar y asumir la responsabilidad por la debacle que su Partido el Revolucionario Institucional (PRI) sufrió en la elección local efectuada el pasado 5 de junio en 14 entidades del país y quince días después de ello, Beltrones renunció a ser el ‘Gerente en turno’ o Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, quedando en su lugar como encargada del despacho de esa dirigencia, acorde a la prelación que para la sustitución provisional del Presidente del Comité establecen los estatutos de dicho Instituto Político, la Titular de la Secretaría General del Comité, la Diputada Federal Carolina Monroy del Mazo, de quien se pensaba que por su cercanía al Presidente Peña Nieto, de quien es paisana y prima, podría haberse quedado como interina por algunos meses, lo que desde hace días se empezó a advertir no sería así, ya que parecía que Peña se habría dado cuenta finalmente de la necesidad de una renovación ágil y atingente de su dirigencia nacional tras la remoción de Beltrones y lo que más se estuvo comentando fue la posibilidad de que al analizarse la decisión por quien la toma, que es el propio Peña Nieto, considerase encumbrar a cuadros de sólida formación y con gran experiencia política y sobre todo amplio conocimiento de su Partido, como se veía así a personajes de la talla de Jorge Carlos Ramírez Marín, Enrique Martínez y Martínez o José Calzada Rovirosa, y así las cosas, fuere en un lapso de entre dos y tres semanas cuando se realizará el formal proceso a fin de elegir al nuevo Gerente en turno de la dirigencia nacional del PRI, habiendo trascendido en los últimos dos días que de entre los mencionados anteriormente el más avanzado en la posibilidad de ser ungido como tal era el Diputado Federal Jorge Carlos Ramírez Marín.

Siendo cualquiera de los mencionados, políticos experimentados y conocedores de su partido, las opiniones entre militantes y liderazgos del PRI eran de esperanza por tener un buen nuevo dirigente y se percibió buena respuesta a la posibilidad de que hubiere sido el elegido por Peña el Diputado Ramirez Marín, de quien había satisfacción por su posible arribo a encabezar la tarea de reconstrucción partidista de cara a las elecciones estatales a efectuarse durante 2017, siendo lo más trascendente los comicios locales en El Estado de México, y es que se reconoce por tirios y troyanos a Ramírez Marín como un político serio, formado, que ha sido Diputado Federal y ViceCoordinador del Grupo Parlamentario del PRI en La Cámara de Diputados en tres Legislaturas, con la experiencia de haber sido dirigente de su partido en el comité municipal de Mérida y Presidente del Comité Directivo en su natal Estado de Yucatán, además que goza de la confianza presidencial toda vez que fue Secretario de Desarrollo Agrario,Territorial y Urbano (SEDATU), pero Peña abrió juego aun jugando cerrado y peligrosamente, y así fue que sorpresivamente decidió designar como nuevo ‘Gerente en turno’ del PRI Nacional a Ochoa Reza, un personaje conocido como excelente técnico pero sin la mínima experiencia ni conocimiento del partido, y que resulta suficientemente ajeno como para generar escepticismo y desencanto entre militantes y líderes del PRI.

Ochoa Reza deja en el camino a Ramírez Marín, así como a quienes como se ha señalado fueron también mencionados para asumir la responsabilidad de la administración priísta, como lo fueron José Calzada Rovirosa, exGobernador de Querétaro y actual Titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGARPA), así como al ExSecretario de esa dependencia, exGobernador de Coahuila y actualmente Embajador de México en Cuba, Enrique Martínez y Martínez, que es el de mayor prosapia y experiencia política y especialmente partidista, ya que además ha sido legislador local y Federal, Alcalde de Saltillo y dirigente partidista local, pero lo más señalado, fue Delegado General del Comité Nacional priísta en El Estado de México que gobernó Enrique Peña Nieto.

Dicen que a veces ‘por darle al violín le damos al violín’, o como decían los ancianos sabios en el pueblo: ‘ven la tempestad y no se hincan’, lo cierto es que ya no se sabe si es por negligencia, arrogancia, exceso de terquedad o simplemente supina y gran incapacidad para emprender y encontrar la mejor solución, el caso es que, como bien se ha dicho por prestigiados medios impresos internacionales: ‘Peña no entiende que no entiende’ y además del deterioro creciente de su credibilidad y aceptación social como Presidente, su partido, el Revolucionario Institucional (PRI) está muy lesionado como instrumento de interacción socio política, tal vez incluso herido de muerte y en vez de ayudarle designando un nuevo dirigente con capacidad y experiencia, además de formación política y adecuada cercanía con sus bases militantes, parece que ha decidido darle la puntilla y designar como nuevo ‘gerente en turno’ a un personaje absolutamente carente del perfil para el cargo, un funcionario tecnócrata a quien en vez de hacerlo renacer con fortaleza para intentar dar la pelea en las próximas elecciones, ha decidido pareciere tener la misión de sepultarlo. Como dicen en el pueblo: ‘Eramos 20 y la abuela parió’. Llega Enrique Ochoa Reza y quizá sus militantes deban rezar y actuar o dejar morir a su partido el PRI.

Es un tanto para Videgaray, de quien dicen que además de su propia y férrea intención por ser el Candidato Presidencial en 2018, también está jugando acompañado de sus adláteres José Antonio Meade Kuribreña, hoy titular de SEDESOL y Aurelio Nuño Mayer, quien encabeza la Secretaría de Educación Pública, pero es un punto favorable para el influyente mexiquense que tiene un muy alto costo, pues la llegada del Doctor Reza abona a la posibilidad de fracaso en la gestión partidista y que finalmente, además de ‘Videgaray y sus muchachos’ también posean una especial influencia perniciosa personajes que tienen algunas ligas con grupos de polémica reputación, y pronto el PRI se descomponga a tal modo que sea inservible como vehículo efectivo para realizar exitosamente sus tareas y eso haga perder a Videgaray o al que se nombre Candidato Presidencial.

Hay quienes afirman que el arribo de Reza a la dirigencia nacional del PRI es parte integral de un plan estratégicamente instaurado para negociar el poder político y asegurando el grupo de Peña las mejores posiciones políticas, quedando clara la preferencia presidencial a favor de Videgaray a menos que al momento de la decisión suprema el aún titular de Hacienda no esté bien posicionado en encuestas serias y luego entonces sea aventado al ruedo otro gallo y pueda ser factible la negociación con otras fuerzas políticas y como en 2006, cuando traicionaron a Madrazo para propiciar la victoria de Felipe Calderon.

@salvadorcosio1
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