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Desazolve #INGOBERNABILIDAD

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Por: Salvador Cosío Gaona

Las segundas elecciones generales en España en poco más de seis meses, volvieron a dejar un escenario fragmentando que confirma el fin del tradicional bipartidismo que rigió en ese país durante más de tres décadas. Un panorama que obligará nuevamente a los grandes partidos a pactar para poder sumar los 176 escaños necesarios para formar gobierno. Sin embargo, al contrario de lo sucedido el 20 de diciembre del año pasado, cuando se observó un voto más diluido entre las cuatro primeras fuerzas, esta vez los electores entregaron un mensaje más claro.

Los españoles volvieron a las urnas el pasado domingo en cumplimiento a la convocatoria respectiva a efecto de terminar con el nudo gordiano provocado desde la elección general del 20 de diciembre de 2015, ya que al no haberse generado en aquella fecha una votación otorgándole mayoría suficiente a una fuerza política, se obstruyó la aprobación por el Congreso de los Diputados de las propuestas que acorde a las normas constitucionales de esa nación fueron planteadas en su momento por el Rey Felipe VI (Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia), por lo que hubo de decretarse la disolución de las Cortes y ordenar quedare como Presidente interino o en funciones (provisional) Mariano Rajoy Bres, quien fungía desde hace 4 años como Jefe del Estado por haber obtenido su partido la mayoría de escaños y aprobarse por Los Diputados su designación por el Rey.

En calidad de Jefe del Estado español, el monarca cumplió con su responsabilidad, proponiendo primero al Presidente cuyo período concluyó y podría reelegirse, o sea Mariano Rajoy, líder del Partido Popular (PP) y al no ser exitosa la gestión por no conseguir los votos suficientes, posteriormente propuso a Pedro Sánchez Pérez Castejón, dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien tampoco logró el respaldo necesario y por ende al disolverse las Cortes se convocó a nueva elección, la efectuada el domingo pasado.
Fueron convocados a ejercer su voto 36 millones 518 mil ciudadanos españoles con derecho a sufragar a fin de elegir 350 Diputados y 208 Senadores.

La repetición de las elecciones generales es una posibilidad prevista en el articulo 99 fracción 5 de la constitución española siempre y cuando los grupos políticos sean incapaces de investir un Presidente del Gobierno en el plazo de dos meses desde la primera votación en el Congreso. Cabe señalar que jamás antes se había tenido que recurrir a esta excepción, ya sea por las mayorías absolutas conseguidas en 1982, 1986, 2000 y 2011, o por los acuerdos alcanzados que permitieron gobernar al partido ganador en las urnas.

Tras los comicios, no hubo un resultado muy distinto al ocurrido el 20 de diciembre del 2015, ya que ninguna fuerza política logró alcanzar la mayoría y se tendrá necesariamente que procurar de nuevo el intenso trabajo de cabildeo y posible concertación a efecto de evitar que de nuevo se obstaculice la investidura de un nuevo Presidente y tras volver a disolverse las Cortes, se deba convocar a otra elección en noviembre o diciembre próximos. El derechista Partido Popular (PP) que lidera el Presidente del Gobierno ‘en funciones’ Mariano Rajoy, apenas logró incrementar muy ligeramente su porcentaje de votación sin lograr mayoría, tal como no la obtuvo en diciembre de 2015, en tanto el exizquierdista y ahora poco claro en su ubicación ideológica Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que dirige Pedro Sánchez Pérez Castejón, concretó la previsión de que bajaría marginalmente su acopio sin que se cumpliera el anhelo de incrementar sus votos la izquierda constituida por PODEMOS, de Pablo Iglesias, que ahora contendió como coalición ‘Unidos Podemos’ en alianza con Izquierda Unida (IU) la pequeña fuerza más radical de izquierda que lidera Julio Anguita, dejando en cuarto sitio a CIUDADANOS de Albert Rivera, formación política de centro derecha que perdió también algunos puntos porcentuales de votación.

Para lograr Gobierno, el escenario es muy similar al que resultó de las elecciones de diciembre porque requiere acuerdos difíciles, aunque ahora con el PP más fortalecido y el bloque de izquierdas más debilitado
Frente a este panorama las fuerzas políticas españolas deben trabajar ahora responsablemente por darle gobernabilidad al país y evitar unas terceras elecciones, en especial considerando el complejo escenario que vive Europa y el repunte que venía mostrando la economía española, que podría verse afectado por el estancamiento político. Por ello, mantener una postura intransigente frente a la búsqueda de acuerdos no es el camino que sacará a España de la crisis, más aún cuando los electores parecen haber dado un mensaje claro, aunque ciertamente no decisivo en términos de votos, para que Rajoy siga en el gobierno.

Estas segundas elecciones en menos de un año volvieron a confirmar que el panorama político español cambió definitivamente y que el camino ahora no pasa por nuevas elecciones sino porque los principales líderes partidarios aprendan a navegar en este nuevo escenario y le aseguren gobernabilidad al país.

Mariano Rajoy ha emprendido ya la primera ronda de contactos con los líderes de las fuerzas con representación parlamentaria para explorar las posibilidades de formar Gobierno. El presidente en funciones y líder del PP ha hecho su primera llamada que ha estado dirigida a Coalición Canaria (CC). El interlocutor del presidente en funciones ha sido el líder de CC y presidente autonómico, Fernando Clavijo. CC ha sido la primera fuerza que, a través de su portavoz en el Congreso, Ana Oramas, ha mostrado una clara disposición a dialogar con el PP.

Precisamente Oramas ha confirmado que Rajoy y Clavijo se han emplazado para una reunión en próximos días. Se trata, en definitiva, de abrir la puerta al diálogo a fin de planear para próximas fechas los primeros encuentros cara a cara. El primer objetivo de Rajoy sigue siendo el mismo que ya expuso tras las elecciones, de intentar formar un Gobierno de gran coalición con el PSOE al que podría sumarse también Ciudadanos.

Rajoy basará las negociaciones con PSOE y Ciudadanos para intentar desbloquear la gobernabilidad en cinco grandes reformas en las que cree que se puede llegar a un punto común: la consolidación de la recuperación de la economía y el empleo, la mejora del Estado del Bienestar y de la financiación autonómica, la regeneración democrática, un gran acuerdo por la educación y un pacto de Estado antiyihadista. El presidente cree que si se consensúan estos temas, habrá un Gobierno “estable y duradero”.
Es decir, las negociaciones se concentrarán en los temas que menos discrepancias suscitan. Sería un acuerdo de mínimos, pero unos mínimos estructurales que den “estabilidad y certidumbre”, en un momento en el que la volatilidad ha vuelto a Europa tras el Brexit.
No en vano, el PP quiere que haya Gobierno a principios de agosto cuando muy tarde. Cabe recordar que las Cortes se constituirán el 19 de julio y el Rey comenzará su ronda de contactos el 20, pero para entonces los grandes partidos quieren que se haya despejado la incógnita de la ingobernabilidad.

@salvadorcosio1
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