DESAZOLVE #BERNIE

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Por: Salvador Cosío Gaona

Las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre marcarán el futuro de la relación de Los Estados Unidos de América con México y definirán hacia dónde se inclina la sociedad de ese país en cuanto a su esquema de interno de convivencia y en general en cuanto a la interacción de esa poderosa nación con el resto de los países y bloques de naciones del orbe.

Se advierte un choque confrontativo, pues se enfrentarán por un lado el conservadurismo, representado por el ala más radical de Los Republicanos que impulsan al polémico empresario e improvisado político Donald Trump, quien se convirtió en el adalid de su lucha por recuperar la Presidencia y retornar a su país a un esquema gerencial e imperialista y por otra parte, Los Demócratas que significan la visión menos conservadora y con mayor sentido social y de apertura hacia la problemática mundial.

Trump requería obtener al menos mil 237 delegados comprometidos a su favor y es sabido que cuenta ya con mil 238, por lo que tiene asegurado el apoyo global en la Convención Nacional Republicana, a efectuarse en Cleveland, Ohio entre el 18 y el 21 de julio, en la que será ungido formalmente Candidato del Partido Republicano para enfrentar a quien tras algunas situaciones previas a desahogarse, resulte finalmente electo Candidato del Partido Demócrata.

A diferencia del ridículo magnate copetón que simboliza la gula política imperialista facciosa de la ultraderecha radical, además del sueño de los patentados económicos que anhelan consolidar el emporio financiero con el poder político, el triunfo de quien sea el aspirante de Los Democratas representa la posible continuidad de los programas gubernamentales de corte aperturista y ánimo conciliador hacia el resto de bloques de naciones, que han sido impulsados por el Presidente Barack Obama, siendo hasta ahora lo más previsible que triunfe y sea nominada candidata Demócrata la Señora Hillary Rodham-Clinton, exSenadora y exSecretaria de Estado al lado de Obama y esposa del ExPresidente William Clinton, aunque sigue en la pelea su aspirante concurrente el Senador Bernie Sanders y la determinación podrá quedar sentenciada tras los resultados de las próximas votaciones primarias de Los Demócratas en los importantísimos estados de California y Nueva Jersey, ya que por más que parece definido ganará la nominación la aspirante Rodham-Clinton, que ha obtenido hasta ahora el mayor número de delegados a la Convención Nacional de dicho partido, técnicamente aún podría haber sorpresa suscitándose un vuelco en la decisión y favorecer a Bernie Sanders.

En cuanto al choque de trenes entre los conservadores y ultraconservadores radicales que han ganado la lucha interna de Los Republicanos, llevando a la candidatura al atrabiliario payaso Donald Trump y Los Demócratas a quienes sus oponentes Republicanos llaman ‘Los Socialistas’, hay quienes ven que la distancia entre la posible abanderada demócrata Rodham-Clinton y el tal Trump se está acortando peligrosamente y empiezan a voltear a ver hacia el señero Sánders, experimentado y colmilludo político de 74 años, a quien señalan como una posible mejor opción para enfrentar y causar la derrota de Trump y sus secuaces, por aquello de los puntos negativos que tiene la Ex Secretaria de Estado y los menos puntos vulnerables que puede tener el Senador por Vermont, quien presume con orgullo ser socialista y haber sabido nadar a contracorriente, destacando primero como Alcalde apartidista de Burlington, la capital de Vermont y después, Congresista y Senador independiente en un Poder Legislativo Federal, en el que lleva más de dos décadas abanderando las causas más complejas del pueblo Norteamericano que quiere un sistema más progresista y liberal.

Sanders es de reciente afiliación al Partido Demócrata y es un firme defensor del salario mínimo y de aumentar las prestaciones sociales, reclamando los recortes presupuestales y las exenciones fiscales que afirma perjudican a los más desprotegidos, pero beneficiando siempre a los empresarios ligados a los grupos políticos que son o han sido tradicionalmente respaldados por ellos para acceder a sus escaños parlamentarios, y denuncia los obscenos niveles que ha alcanzado la desigualdad salarial en el país los últimos años, diciendo: “El principal tema en el país es cómo podemos crear una economía que beneficie a todos, esta es una economía fraudulenta que funciona para los ricos y poderosos, pero no para los estadounidenses de a pie? ¿cómo puede ser que el 1 % en lo más alto posea lo mismo que el 90 % de los que están en la escala más baja de la economía?”

Reconocer y combatir el cambio climático o practicar una política internacional no intervencionista son parte del sello político del legendario Sanders y ejemplo de eso es su activismo enérgico reclamante en los años 70 contra la guerra de Vietnam y el haber votado en contra de la intervención en Irak en 2002. Cuando hace poco más de un año dio a conocer sus aspiraciones gubernamentales, la mayoría de los analistas veían a Sanders con muy escasas posibilidades en la carrera por la candidatura presidencial demócrata, aunque lo consideraban un personaje clave para impulsar a Rodham-Clinton a la adopción de posturas más progresistas, pero ahora no sólo se ha mantenido firme en las aspiraciones y matemáticamente aún en la posibilidad de ganar la candidatura, sino que es además la apuesta del ala más liberal de Los Demócratas.

Hijo de un inmigrante polaco nacido en Brooklyn, Sanders fue educado en Chicago pero desde los años 60 es parte de la comunidad de Vermont , la entonces cuna de la cultura hippy, es un luchador incansable y se dice dispuesto a luchar hasta el final, y tras reconocer que hace un año no se podía imaginar a Trump siendo el nominado republicano a la presidencia de su país, coincide con la gran mayoría de Los Demócratas en que el locuaz magnate neoyorquino es un enorme peligro para el mundo y aún confía en que podría generarse de último momento un vuelco a su favor en las últimas votaciones antes de la Convención Nacional, pues se autopercibe como quien puede enfrentar más sólidamente al empuje de los radicales que impulsan republicanos, buscando convencer de eso a los votantes que aún pueden decidir, entre ellos a los llamados ‘Superdelegados’ que en la convención nacional de Junio podrían quizá orientar a elegirlo para atajarle el camino con mayor facilidad a Trump y Los Republicanos en la elección de noviembre.

Sanders está concentrado en California, porque ahí se reparten 475 delegados y el viejo Senador necesita arrasar en ese estado el próximo 7 de junio para poder ejecutar su plan y conseguir la nominación del Partido Demócrata frente a Hillary Clinton, plan que ‘Bernie’ explica así: “En los Estados donde he ganado por abrumadora mayoría, esperamos que los superdelegados hagan lo que ha pedido la gente de ese estado, que es apoyar a Bernie Sanders. Si yo gano un estado con el 75% de los votos, es un poco absurdo que los superdelegados apoyen a la Secretaria Clinton”. Los superdelegados son 712 de los 4 mil 763 que conforman la Convención Nacional Demócrata y que elegirán en último caso al candidato, esos delegados pueden dar su apoyo a quien quieran, mientras que el resto, lo que se llaman delegados comprometidos, tienen que apoyar a aquel que ha ganado las primarias de su Estado, los superdelegados son legisladores y notables del partido, pero ya 525 de ellos han declarado su apoyo a Hillary y 39 apoyan a Sanders, quien exhortará a los superdelegados de los Estados donde él ha ganado a respetar la voluntad de los votantes y apoyarle a él en razón de ser, supuestamente, mejor opción electoral que ella. Pero además de conseguir empatar en delegados comprometidos y hacer cambiar de opinión a buena parte de los superdelegados, hay un último elemento en esa ruta y el Senador por Vermont explica: “podemos explicarle a cada delegado de la Convención Nacional Demócrata que en todas las encuestas que he visto ganamos a Donald Trump por mucho más margen que Hillary Clinton” y el viejo Sanders asegura hay una encuesta de NBC en la que él está 15 puntos por encima de Trump y Hillary solo lo superaría por 3 puntos.

Lo que es una realidad, es que existe una gran diferencia entre las multitudes que ahora acuden a los mítines de Sanders en California en comparación con los escuálidos eventos de apenas una veintena de personas que asistían a reuniones de su campaña al iniciarla hace más de un año en Iowa, su “revolución política” no solo atrae a miles a escucharle sino que ha logrado colocar mensajes como la sanidad universal o la universidad gratuita en el prime time de Estados Unidos y ha obligado a Rodham-Clinton a llevar su discurso más a la izquierda de lo que en principio apuntaba su campaña.

Sanders promete vencer a Trump y hacer un gobierno liberal y solidario, más cercano a México y procurando beneficio para ambas naciones además de preservar, mejorando, los programas sociales en apoyo a los migrantes con una oferta política que plantea ayudará a que los mexicanos tengamos mejor calidad de vida y seamos cada vez mejores socios y menos despreciados como habitantes del patio trasero, como nos tildan despreciativamente los radicales republicanos que sueñan con un Presidente de corte fascista y dictatorial que aleje a los mexicanos de su edén y por eso respaldan al locuaz payaso Trump, que tanto amenaza a los mexicanos.

Aunque parece muy complejo, aún no hay un veredicto final y tal como dice la frase del genial manejador de equipos de béisbol profesional Yogui Berra: ” esto no se acaba hasta que se acaba”, así que habrá que esperar el resultado de las votaciones en California y Nueva Jersey, pero, finalmente, sea Hillary o Sanders, para los mexicanos lo ideal es que siga gobernando un Mandatario postulado por Los Demócratas.

@salvadorcosio1

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