De parque a parques

De parque a parques

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Por: Mtro Ricardo Alvirde Sucilla
Consejero Presidente de la
Sociedad Histórica, Cultural y
Patrimonial de Guadalajara A.C.

En las últimas semanas se ha generado una oleada de comentarios en torno al cierre de un supermercado en la confluencia de la avenida Chapultepec y la avenida México; las opiniones han sido muy variadas y entre ellas destaca la de un vecino de la zona que, ante la carencia de espacios verdes, propuso que el predio en el que por décadas estuvo el supermercado, fuera convertido en un parque y hoy en algunas publicaciones en redes sociales, ya se le denomina como “el Parque Aurrerá”.

La idea no es del todo mala; sin embargo parece muy poco viable debido al alto valor económico que tiene el predio debido precisamente a su ubicación; el supermercado que estuvo operando en ese lugar pertenece a una cadena transnacional que simplemente no pudo llegar a un acuerdo económico con el propietario del inmueble para adquirirlo, razón por la cual tuvieron que desocuparlo; algo similar acaba de ocurrir hace unos meses cuando una tienda departamental, filial de la misma cadena y otro supermercado tuvieron que desocupar los locales que también por décadas tuvieron en el centro comercial Plaza Patria; el propietario de dichos locales tampoco quiso venderles y de la noche a la mañana desocuparon y en poco tiempo aparecieron las maquinas demoliendo la parte poniente de la plaza comercial donde se ubicaban ambas tiendas ancla.

Todo parece indicar que en ambos casos, es el interés financiero la principal razón por la cual desaparecen estos establecimientos; los propietarios de esos terrenos seguramente ya tienen otros planes con los que buscan hacer un buen negocio y seguramente sus proyecciones financieras contemplan cifras con las que una indeminazación por expropiación jamás podrá competir. Pero se vale soñar.

En el caso de la colonia Villaseñor, Santa Tere como se le conoce popularmente; realmente se tiene un serio déficit de áreas verdes; construída poco después de las colonias Francesa y Americana, al igual que éstas no se consideró jamás el dejar en ellas ni un solo parque; trazada al extremo poniente de Guadalajara, la colonia Villaseñor se erigió en los predios que pertenecieron a la hacienda del Leal muy cercana a la Garita del Carmen, puerta poniente de nuestra ciudad, hasta la otra garita, la de Zapopan ubicada en donde hoy se encuentra la Glorieta al Ingeniero en el cruce de Andrés Terán y avenida Los Maestros.

Muy cerca de ahí existió la estación del ferrocarril a Chamela y es por eso que algunas calles cruzan diagonalmente rompiendo la traza ortogonal que todavía se estilaba en nuestra ciudad. La estación y el tren a Chamela desaparecieron durante el gobierno de Margarito Ramírez.

Todavía en 1942 existían vestigios de esa antigua garita y en una fotografía aérea se puede apreciar la manzana que hoy resulta ser la de la discordia; en esa fotografía, no existía aún ni la Plaza de la República, ni la fuente con la que remata al poniente y tampoco existía el Jardín Zaragoza ni la fuente en la que remata la avenida Chapultepec, de hecho, en aquel entonces se llamaba Lafayette y terminaba en su cruce con la actual avenida Hidalgo.

La transformación vino un poco después, se le da continuidad a la calle San Felipe hacia el poniente hasta la vieja carretera a Zapopan haciéndo lo mismo con la calle Juan Manuel, ahí nace la avenida México y a manera de camellón se crea el Jardín Zaragoza con el obelisco al Gral. Andrés Figueroa; la Plaza de la República proyectada por Julio de la Peña y la fuente hecha por Rafael Urzúa rematando en el cruce con la calle Alfredo R. Plascencia y se convierten de cierta manera en el jardín de Santa Tere, pues este barrio nacio sin plazas ni parques, ni siquiera frente al templo.

Con más de cien años de existir, este barrio padece un déficit de espacios públicos que dificilmente se resolvería con el llamado Parque Aurrerá; la zona se ahoga en un tráfico vehicular intenso provocado por visitantes y por vecinos, por clientes y por comerciantes y por oficinistas y empleados que usan sus calles como estacionamiento de 9 a 5 para evitarse pagar parquimetro o estacionamiento público.

La dinámica del barrio es peculiar, se conserva el uso habitacional pero cada día es mayor el vocacionamiento comercial, principalmente sobre las calles Andrés Terán, Ramos Millan, Manuel Acuña, Garibaldi, Angulo, etc.

En horas pico, la vialidad se constriñe, encontrar donde estacionar es tarea difícil así que todos recurrimos a los viene-viene con tal de estacionarnos lo más cerca del lugar a donde vamos. No es raro encontrar calles y banquetas acaparadas por comerciantes o talleres o coches que simplemente dejaron de moverse hace muchos años.

Existen muchos predios, muchas casas que por diversas razones se encuentran abandonadas, el ayuntamiento desde hace muchos años inició con procesos de embargo en muchos de ellos y ni así se resuelve su abandono y la afectación al barrio; estos predios resultarían mucho más sencillos de expropiar y crear en ellos pequeños parques en diversas manzanas a lo largo y ancho de la colonia Villaseñor; en otras ciudades del mundo se les conoce como “pocket parks” y han resultado ser muy benéficos para la convivencia vecinal además de significar un área verde sencilla de conservar y que contribuyen a mejorar no solo la imagen urbana sino también la calidad del aire. Son muchas las manzanas en Santa Tere en las que existe un predio en abandono, serían muchos pequeños parques en toda la colonia.

Según el valor de zona, el predio de bodega Aurrerá costaría un poco más de 120 millones de pesos, el propietario jamás regalaría algo así; una expropiación implica una compensación económica que sería pagada con el dinero de los jaliscienses. Hoy que se estudia la viabilidad del proyecto del Parque Aurrerá, sería de vital importancia que se consideraran los aspectos que les acabo de exponer; la intención es buena, aunque la idea sea tan descabellada y onerosa para el erario.

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