De entre cinco y 10 años, transtorno en personas por ludopatía

De entre cinco y 10 años, transtorno en personas por ludopatía

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En un lapso de entre cinco a 10 años, luego de iniciar los juegos de azar como práctica recreativa entre los regiomontanos, se manifiesta como trastorno en personas vulnerables, indicó la Secretaría de Salud de Nuevo León.

La especialista de la Dirección de Salud Mental y Adicciones de la dependencia estatal, Ileana Hernández Sánchez, expuso que es el mismo lapso que media entre la aparición de los casinos en esta ciudad y la apertura de centros de atención para ludópatas.

Así lo manifestó al participar en el Cuarto Coloquio sobre Evaluación y Tratamiento del Comportamiento Adictivo, organizado por el Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad (CETIA) de la Universidad de Monterrey (UDEM).

Hernández Sánchez mencionó que es muy indicativo que a casi cinco años de la aparición en la ciudad de los casinos en 2003, se creara la demanda de atención o asociaciones para personas con esta adicción, como Jugadores Anónimos (Gamblers Anonymous).

En su conferencia “Ludopatía, ¿entretenimiento u obsesión?”, indicó que “anteriormente la ludopatía era considerada sólo como un trastorno del control de los impulsos”.

Añadió que “actualmente ha sido incluida dentro de la categoría de trastorno relacionado con sustancias y trastornos adictivos, según la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”.

La experta aseguró que sólo una minoría de los apostadores, equivalente al 4 por ciento, puede realmente llegar a sufrir consecuencias negativas con daños en el entorno familiar, laboral y social.

Definió al juego patológico como un proceso crónico que por lo general empieza en los adolescentes varones y más tardíamente en las mujeres.

Esta situación, apuntó, se manifiesta, entre otras cosas, por una necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero y por el fracaso repetido de los esfuerzos por controlar o interrumpir el juego.

“Es progresivo en frecuencia, cantidad y preocupación por las apuestas y tiene un patrón de juego regular o episódico, aunque no se presenta con todo sus síntomas al mismo tiempo en sus primeros estadios”, explicó.

Refirió que el jugador patológico utiliza el juego como un escape de los problemas, engaña a los miembros de la familia para ocultar su grado de implicación en esta actividad e intenta recuperar el dinero perdido.

La funcionaria estatal afirmó que este tipo de jugador, incluso, puede cometer actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.

Hernández Sánchez subrayó que, además de organismos como Jugadores Anónimos, existe el servicio de atención especializada en la Dirección de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud estatal.

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