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¿Cuáles son las causas del labio leporino?

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El labio leporino es una fisura en los labios de origen congénito, suele presentarse con el paladar hendido. Es un defecto congénito frecuente, de manera que aparece en 1 de cada 500 nacimientos. El niño puede presentarlo de manera aislada o como parte de un síndrome.

Aunque no es grave, solo es un pequeño fallo en el cierre de la zona media de la cara, suele ser vivido como un pequeño trauma por las familias porque se teme que pueda acarrear en el futuro el rechazo del niño por parte de los demás. Es debido a que la cara es la zona de nuestro cuerpo que más fuerza emocional transmite y con la que mejor nos comunicamos.

Depende de la gravedad del problema se puede presentar con una fisura unilateral o bilateral, incluyendo o no el paladar hendido. Cuando presenta ambas características se llama fisura labio-alveolo-palatina (FLAP). Además estos niños suelen presentar los dientes torcidos, dificultades en el habla y frecuentes daños en el oído como infecciones recurrentes.

¿Cuáles son las causas del labio leporino?
Durante el embarazo, más concretamente en la fase embrionaria, hay zonas del embrión que están abiertas y que poco a poco se van cerrando según avanza el tiempo. Sin embargo, a veces estos cierres no se dan favorablemente y puede desencadenar en daños congénitos como en este caso. Pero, ¿por qué ocurre esto? hay una serie de causas, pueden ser debido a la herencia (padres, abuelos u otros congéneres que hayan tenido labio leporino) o por factores ambientales que hayan estado afectando a la mujer durante los meses de embarazo. Por ejemplo, el uso del tabaco (incluyendo ser fumador pasivo), el alcohol e incluso otro tipo de drogas pueden desencadenar estos problemas.

Por otro lado, el uso de ciertos fármacos también pueden impedir un correcto cierre embrionario. Es común encontrarse con madres que siguen tomando su dosis habitual de cierto medicamento pensando que no tendrá efectos nocivos en el bebé solo porque no está indicado en el prospecto. Normalmente suelen avisa en él, pero no podemos fiarnos siempre de ellos porque hay algunos que no lo indican, lo cual es peligroso. ¡Mucho cuidado con los antidepresivos y las pastillas de dieta! Ante las dudas lo mejor es preguntar directamente a tu médico. Otros motivos pueden ser la falta de ácido fólico durante el embarazo, vital para el buen desarrollo del bebé.

Si aun así, quieres saber la causa exacta de porque el niño presenta labio leporino y paladar hediondo puedes consultar con un genetista. Es un médico que se encarga de estudiar los genes y puede darte información más detallada de porque lo presenta.

Tratamiento del labio leporino
Aunque el diagnóstico del labio leporino puede darse a partir del segundo trimestre del embarazo aunque desgraciadamente no se puede intervenir en el problema hasta una vez nacido el bebé.

El tratamiento de elección para niños con labio leporino es la cirugía maxilofacial, siendo la primera operación a partir de los seis meses de vida del bebé, también se suele aprovechar esta primera intervención para drenar líquido acumulado en el tímpano que pueda generar una otitis en el futuro.

Además, cuando el niño presenta paladar hendido seguramente necesitará un seguimiento por parte de otorrinolaringólogos, logopedas y ortodontistas. De todos modos, una operación en cuanto sea posible es la mejor manera de solucionar el problema, porque la fisura del paladar y del labio suele cerrarse en el primer año de vida y en muchos casos ni llega a afectar al lenguaje, aunque todo depende obviamente, de la gravedad del caso.

Prevención del labio leporino
Se ha visto una relación entre ciertos nutrientes y la reducción del labio leporino en bebés. Las más importantes son los siguientes:

1. El ácido fólico.

Seguramente ya habrás oído de las bondades de este compuesto proveniente de la vitamina B. Ha sido recomendado para las mujeres embarazadas desde siempre porque funciona como un factor de protección ante algunas anormalidades como la aparición de la espina bífida (anomalía congénita por la cual el tubo neural no se cierra adecuadamente). Como una de las causas del labio leporino son los fallos de cierre durante la gestación el ácido fólico protegerá contra este tipo de problemas.

En varios estudios, uno de ellos publicado en la revista médica online British Medical Journal, se observó que aumentando la dosis habitual de este componente se reducía hasta un 40% las posibilidades de que el bebé naciese con esta patología, eso si, para ello hay que tomarlo durante los primeros meses de embarazo. De hecho, un estudio publicado en Irlanda hace años concluyó que las madres que no llegaban a unos niveles aceptables de ácido fólico tenían cuatro veces más de posibilidades de que los bebés naciesen con labio leporino o paladar hendido.

Por otro lado, si los padres están buscando un embarazo es aconsejable que la mujer empiece a tomar un extra de ácido fólico incluso antes de la concepción. La dosis normal es de 0.4 mg antes de la concepción pero si acudes al médico puede aconsejarte dosis más altas si lo cree necesario. Durante el embarazo se deben mantener las dosis durante el primer trimestre. Y es que la alimentación de la mujer es uno de los factores ambientales más importantes que aseguran el éxito en estas cuestiones. También se puede obtener ácido fólico a través de verduras y frutas aunque la reducción de probabilidades de aparición se reducen a 25%, que aun así no es poco.

2. Vitamina A proveniente de las frutas y verduras.

Se sabe que tanto la infraingesta como la sobreingesta de vitamina A está relacionada con malformaciones congénitas, aunque casi no se han dado casi casos de problemas por tomar demasiada vitamina A, sin embargo se asegura de que hasta 3 mg es una dosis segura.

De todos modos, las madres que aumentaron un cuarto el consumo de vitamina A durante e embarazo redujeron las posibilidades de que sus hijos tuviesen paladar hendido o/y labio leporino más del 50% respecto a madres que tendían a tomar un cuarto menos de la dieta normal.

Por último, algunos alimentos recomendados (por sus dosis de ácido fólico) para tomar antes y durante el embarazo son: frutas y verduras como los espárragos, naranjas, fresas, aguacates, espinacas, guisantes, judias y casi todas las legumbres, las que más cantidad de ácido fólico tienen son las lentejas.

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