Consideran 3.5 de cada 10 jóvenes que es “Bueno” tener un arma...

Consideran 3.5 de cada 10 jóvenes que es “Bueno” tener un arma de fuego

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Las muertes por armas de fuego es una problemática que puede llegar a impactar la esperanza de vida de manera similar a la diabetes, por lo que debe de ser combatida no sólo desde el punto de vista de la seguridad, sino con políticas públicas en salud.

Lo anterior es una de las conclusiones del doctor Guillermo Julián González Pérez, investigador del Centro de Estudios en Salud, Población y Desarrollo Humano del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), y autor de la investigación “Mortalidad por armas de fuego y esperanza de vida en México: un problema de salud pública”.

El experto destacó que del año 2000 a 2012, en México ocurrieron casi 140 mil muertes por armas de fuego. Una cantidad importante en personas entre 15 y 30 años de edad, “por eso tienen una repercusión en la esperanza de vida, ya que una persona que muere a los veinte años deja de vivir más de 50, mientras que la diabetes provoca más muertes, pero a edades más avanzadas”.

Refirió que su intención es demostrar que las armas de fuego es un problema que si bien es de seguridad pública en términos generales, afecta, en cierta medida, la salud de la población, “y tiene que ser visto también desde la perspectiva sanitaria”.

Ejemplificó que “no se categorizan las armas de fuego como una causa, sino que se habla de homicidio o suicidio, de accidentes o de otros que no se sabe por qué se produjeron”, por lo que, “prácticamente, nadie ha pensado que las armas de fuego tienen que ver con la salud pública”.

González Pérez enfatizó que esta problemática tampoco se puede abordar únicamente a través del área de salud, ya que el tráfico de armas es un asunto intersectorial: “Se calcula que 15 millones de armas de fuego circulan en México, donde existen leyes restrictivas o que no se cumplen adecuadamente”.

A través de otro estudio que involucró encuestas a más de 600 estudiantes de la Red Universitaria, encontró que existe una proporción elevada de jóvenes que consideran que es bueno tener un arma de fuego debido a la inseguridad pública que perciben y a la desconfianza hacia las autoridades.

Persiste “la idea de que las armas sirven para defenderse. Hay una proporción de 35 por ciento, aproximadamente, de jóvenes universitarios a quienes les gustaría tener un arma de fuego. La gente quiere tener algo para defenderse, porque asume que no la defienden de forma adecuada”.

La conclusión del investigador del CUCS es que tratar estas problemáticas también desde la salud podría ayudar, por lo menos, a reducirlas, a la vez de establecer políticas públicas y vigilar su cumplimiento.

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