¿Cómo evitar la retención de líquidos? 7 trucos para conseguirlo

¿Cómo evitar la retención de líquidos? 7 trucos para conseguirlo

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Con el buen tiempo llegan las vacaciones, la ropa más fresca… Pero también los problemas relacionados con la hinchazón o esa desagradable tendencia de nuestro cuerpo a almacenar líquidos. Aunque afecta en mayor medida a mujeres en determinadas épocas relacionadas con desajustes hormonales -como los días previos a la menstruación, el embarazo o la menopausia-, nadie está a salvo de sufrirla.

¿Por qué retenemos líquido?
Cuando nuestro organismo detecta un nivel bajo de líquidos, bien porque no se haya ingerido suficiente o por haber abusado del sodio, éste activa un mecanismo de defensa y cierra las compuertas para retener todo el líquido que considera necesario para mantener el equilibrio. Por ejemplo, después de una cena copiosa es común levantarse con las manos, los tobillos, los labios o los párpados hinchados, estos no son ni más ni menos que síntomas habituales de que el organismo está tratando de nivelar el exceso de sodio a través de la retención.

Pero tranquilos porque afortunadamente hay formas de luchar contra la retención o, por lo menos, tratar de mitigarla. Una correcta alimentación, unos hábitos de vida saludable y un poco de fuerza de voluntad será suficiente para notar los primeros resultados.

Evitar los alimentos ricos en sal y en azúcar
Llevar una alimentación variada de productos frescos y evitar las grandes cantidades de sal, presente en alimentos como salazones, embutidos, salsas, aderezos, palomitas y algunos quesos -especialmente el roquefort-, es clave. Del mismo modo hay que evitar las comidas muy ricas en azúcares como postres, golosinas o comida rápida, entre otras, ya que la glucosa en exceso arrastra agua por ósmosis y favorecen su retención en el cuerpo.

Suma proteínas a la dieta
Hay comer una buena cantidad de proteínas, pues si estas llegan a faltar en la dieta, se reduce de manera drástica la producción de albúmina, lo que puede provocar la acumulación de líquidos entre los tejidos.

La fruta, una aliada
Para contrarrestar el nivel de sodio del organismo y mantener el equilibrio de líquidos, se recomienda consumir alimentos que aporten potasio, principalmente frutas como los plátanos, el melón y la sandía; además de verduras como las alcachofas, los berros, las acelgas o la calabaza. A esta lista también puede sumarse la ciruela, que además contribuye a detener el estreñimiento, y la cebolla, que ayuda a mejorar la circulación de la sangre.

Beber dos litros de agua al día
Si el organismo se siente hidratado dejará que los líquidos retenidos sean eliminados. Sin embargo, es fundamental no superar los cuatro litros diarios para no retener líquidos por sobrecarga y fijarse bien en la composición del agua mineral, para no consumir aguas ricas en sodio. Y recuerda: 8 vasos de agua rondan la medida ideal de ingesta, ni mucho, ni poco.

El efecto diurético de las plantas
Existen varias plantas y hierbas con propiedades diuréticas que pueden ayudar a eliminar el exceso de agua en el organismo consumiéndolas como té o infusión. La primera de ellas sería el diente de león, apta para todos los públicos, que depura el organismo y limpia los riñones. La cola de caballo es un poco más fuerte en cuanto a acción diurética, así que se recomienda ir con más cuidado; en exceso su uso podría ir en nuestra contra. La ortiga, aunque no tiene muy buena fama, tiene más propiedades de las que muchos imaginan. Es buena para la piel y el cabello y también tiene efectos diuréticos. Y por último estaría el laurel, muy lejos de ser un simple condimento para nuestros guisos. Está muy recomendada para personas con edemas o problemas circulatorios.

Practicar ejercicio regularmente
Caminar a buen ritmo durante 30 minutos puede ser suficiente para mantenerse en forma pero, volviendo al punto cuatro, no os olvidéis de consumir siempre agua antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios. Debes programar algunas actividades físicas que te ayuden a mejorar la circulación, y en lo posible, debes practicarlas todos los días durante al menos media hora.

No se recomienda permanecer durante mucho tiempo sentado. Si por razones de trabajo no podéis evitarlo, intentad por lo menos levantaros cada hora y hacer unos pequeños ejercicios de estiramientos o simplemente daros un paseo por la oficina para destensar los músculos.

Evitar utilizar prendas muy ajustadas
No es ninguna tontería, las prendas que nos quedan muy apretadas obstruyen la circulación y dificultan la correcta expulsión de los líquidos, siguiendo los cauces habituales del organismo. Y no olvidéis que la talla de los zapatos y de los calcetines también cuentan, mejor que os queden holgados a que os aprieten.

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