Comienza el caos en la sede olímpica

Comienza el caos en la sede olímpica

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La primera impresión que se tiene de esta ciudad olímpica es un tránsito caótico, donde miles de turistas y periodistas del mundo decidieron llegar ayer, el mismo día que el fuego olímpico llegó a su destino. El camino, del Aeropuerto Internacional Galeao al complejo deportivo en Barra Tijuca, se duplicó. Más de dos horas a vuelta de rueda, en un circuito adornado por una barrera de dibujos olímpicos que tapan las favelas.

Un mundo distinto al que manejan los medios de comunicación, donde niños de rostros sucios y enormes ojos se asoman en la carretera para mirar a los extraños que poco a poco saturan la ciudad

Al mismo tiempo que se asoman hombres de otras naciones, se multiplica el número de uniformados, los que se miran en el aeropuerto, en la carretera y alrededor de los complejos deportivos.

Río de Janeiro se va iluminando poco a poco, con la mascota de patas largas transformada en peluches y llaveros, con playeras que ocupan espacios en las tiendas del aeropuerto y con un par de atletas de papel que tapizan las paredes.

Si bien es cierto que miles de habitantes están en desacuerdo por los gastos millonarios y el poco apoyo a los pobladores, Río de Janeiro comienza a iluminarse y los cuatro complejos olímpicos se levantan a fuerza de luces: Diodoro, el Maracaná, Copacabana y Barra Tijuca.

Son más de 85 mil los uniformados que se desplazan sobre las inmediaciones deportivas, quienes ya tuvieron su primera labor, hace un par de días. Y es que en un ensayo celebrado en el Maracaná, se encontró un objeto abandonado en las instalaciones y la policía decidió hacerlo explotar.

También hay precaución por evitar que ciudadanos inconformes con los Juegos traten de apagar la antorcha olímpica. El fuego llegó ayer y lo que tiene atenta a la policía es que llegue a puerto seguro.

Algunas instalaciones ya abrieron sus puertas, como algunos estadios de futbol. Hoy tendrá acción el Tricolor del Potro Gutiérrez y será hasta mañana cuando se

inauguren los Juegos. Por lo pronto, hoteleros y taxistas multiplican su labor, aprovechando tanta llegada de turistas.

Lo cierto es que los Juegos Olímpicos de Río 2016 no serán para todos y eso se nota en el centro de la ciudad, donde los anuncios olímpicos brillan por su ausencia. Aún así, los Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina.

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