Cinco palabras que debes evitar si quieres ser tomado en serio en...

Cinco palabras que debes evitar si quieres ser tomado en serio en tu trabajo

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Podemos lucir un hermoso diploma universitario enmarcado en dorado, con sus correspondientes títulos de posgrado, maestrías, doctorados; podemos poseer un hermoso físico, una imponente figura que sabemos que suele llamar la atención a clientes y a colegas, pero si no disponemos de una sobrada dosis de credibilidad, pues muy poco avanzaremos en nuestra carrera profesional.

Y este último y preciado elemento se produce la mayoría de las veces a través de cómo nos comportamos, de qué lenguaje corporal escogemos en el día a día, de qué decimos y ante quiénes lo hacemos… Si nuestra credibilidad luce sus mejores galas, entonces muchas puertas se abrirán ante nuestro paso.

Resulta que en el largo camino de nuestro desempeño profesional hacemos uso de algunos términos que en otras circunstancias consideramos normales, habituales, incluso inofensivos, pero que allí, en nuestra empresa, en la compañía que por fin nos ha contratado, pueden ser peligrosos.

Cualquier cosa que un empleado diga que ponga en tela de juicio su compromiso y su capacidad se convertirá en el mayor enemigo de un recorrido laboral que pretende ser ambicioso.

En resumen, ten en cuenta estos cinco términos, táchalos de tu vocabulario, si no quieres que el resto de tus superiores y colegas duden de tu credibilidad:

1. Casi
Parece una palabra inocua pero no lo es. Con mucha naturalidad solemos decir: “Ya casi termino el informe”, “Casi estoy llegando a la reunión”. Y lo preocupante es que casi siempre que decimos “casi”, pues resulta que ni hemos empezado el informe, y muy probablemente se nos haya olvidado la hora exacta de una reunión que estaba prevista con mucho tiempo de antelación, destaca el sitio Mashable.

2. Algún día
Con esta expresión ocurre algo similar. Cada vez que la empleamos sembramos un manto de duda, una nube de incertidumbre en el mensaje que pretendemos transmitir. Porque el adjetivo “algún” siempre denota falta de urgencia, abandono, dejadez…

No se vale decir “algún día empezaré tal proyecto”, “algún día me aprenderé tal código” o, peor aún, “algún día encontraré un mejor trabajo”. Cualquiera de estas expresiones da a entender que siempre estamos dispuestos a postergar un proyecto, pues ahora mismo estamos muy ocupados.

Porque si estás realmente desbordado de trabajo, mejor será que digas no, a que generes mucha duda al decir “algún día”.

3. Lo intentaré
Claro, siempre estamos dispuestos a seguir intentándolo, siempre que se trata de cumplir un objetivo, pero en el fondo a este papel de “tratador” le debemos poner un freno, un muro final. Hay un momento en que debemos “dejar de intentar”, si las cosas no están saliendo bien; de lo contrario nuestros colegas perderán la fe en nuestras capacidades.

Por otra parte, no resulta agradable tener al lado a un compañero que siempre dice “trataré de lograrlo”, en vez de “lo haré”, “lo lograré”. En lugar de alguien que trata de solucionar un problema, las empresas prefieren a quien quiere solucionarlo, y que por lo general siempre lo logra.

4. Podría
Tomar decisiones a veces es difícil, pero eso no nos da una excusa para ir por ahí diciendo que yo “podría” hacer esto y aquello -sólo para cambiar de idea unas horas más tarde-. Aunque es humano debatirse entre opciones, nuestra credibilidad disminuye cuando nuestra indecisión afecta a nuestros colegas.

Después de todo, ¿por qué los demás deben confiar en nosotros si las palabras que salen de nuestras bocas están llenas de incertidumbre?

Reemplazar “podría” y “no podría” con “podré” y “no podré”. El mayor nivel de compromiso de estas últimas palabras te proyectará como una persona decidida y firme.

5. Quisiera
En comparación con “haré”, “quisiera” es una palabra pasiva y pinta la imagen de un soñador esperando que las cosas caigan del cielo. Basta con comparar las frases “Me gustaría ser un maestro” y “Voy a ser maestro”, por ejemplo. La segunda trasmite la idea de que eres capaz de ser proactivo y emprender acciones, aunque desde luego también puede trasmitir una idea de autosuficiencia; todo está en el tono que emplees.

Si usas esas palabras como parte de tu rutina laboral diaria, tomará algún tiempo reemplazarlas en tu vocabulario. Lo importante es que estés pendiente y las atrapes antes de que salgan de tu boca.

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