Cada ciudad está rodeada por su propia nube de bacterias

Cada ciudad está rodeada por su propia nube de bacterias

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Cada ciudad es única, definida por sus habitantes, industrias, instituciones culturales, y, al parecer, sus microbios. De acuerdo con un estudio reciente cada ciudad puede tener su propia huella digital microbiana distinta, compuesta de elementos microscópicos específicos a su entorno. Estos microbios no sólo pueblan áreas al aire libre, sino cubren los interiores de automóviles, viviendas y oficinas. Nosotros los llevamos con nosotros en la ropa e incluso los arrastramos al trabajo en nuestros zapatos.

El estudio, de la Universidad de Arizona de Norte, descubrió que cada microbioma urbana era un verdadero individuo al estudiar las oficinas en tres ciudades. Aunque el interés inicial era estudiar cómo los ambientes microbianos en entornos de trabajo pueden afectar la salud, Gregory Caporaso y su equipo se sorprendieron al descubrir que las mayores diferencias entre un microbioma de oficina son regidas más por la ciudad que por el tipo de oficina.

En el transcurso de un año, los investigadores estudiaron nueve oficinas en Flagstaff, Arizona, San Diego, California, y Toronto, Canadá. Dejaron placas de recolección en diferentes partes de cada oficina; las instalaron en los pisos, paredes y techos, con el fin de estudiar la distribución de los diferentes microbios.

Descubrieron que los suelos tenían el conjunto más abundante de microbios (probablemente debido a que los oficinistas los portaban en las suelas de los zapatos) y que más de una cuarta parte de la comunidad microbiana de cada oficina consistía en bacterias de la piel humana. También encontraron que el microbioma nasal humana estaba constantemente presente en todas las oficinas, aunque en menor cantidad.

Sin embargo, la mayoría de los microbios, provenían de fuentes no humanas – en particular del ambiente fuera de la oficina. Caporaso y su equipo definieron que los elementos no humanos de microbioma de cada oficina eran los que hacían la distinción de las oficinas en otras ciudades.

Además de ser una interesante perspectiva de cómo el mundo exterior afecta a la vida de interior, el estudio podría sentar las bases para una aplicación futura. “A medida que continuamos expandiendo nuestra comprensión de la microbiología del medio construido, posiblemente incluyendo el monitoreo rutinario de las comunidades microbianas para rastrear los cambios que puedan afectar a la salud humana, nuestros resultados ayudarán a informar a los futuros esfuerzos de investigación,” dijo Coporaso en un comunicado de prensa.

Los hallazgos fueron publicados en el diario mSystems.

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