¿Buena economía? Más cáncer de intestino, según hallazgo de estudio

¿Buena economía? Más cáncer de intestino, según hallazgo de estudio

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El desarrollo económico es algo bueno… pero no cuando se trata del riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

De acuerdo con un estudio reciente, a medida que se desarrolla un país, las tasas de este tipo de cáncer también aumentan junto a ello.

El estudio reveló una diferencia de 10 veces en los casos a nivel mundial, basado en el nivel de desarrollo económico de un país. Se cree que el estilo de vida “occidental” que acompaña a la creciente economía de un país se encuentra detrás del aumento de las tasas.

“El cáncer colorrectal es el marcador más claro de transición social y económica”, dice la epidemióloga del cáncer Melina Arnold, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y quien dirigió el estudio.

También conocido como cáncer de intestino, este es el tercer tipo más común de cáncer del mundo. Afectó a 1,4 millones de personas en el 2012 y se prevé que aumente en un 60%, a más de 2,2 millones de casos —y 1,1 millones de muertes— en el 2030.

Esta forma de cáncer es un resultado común de malas elecciones de estilo de vida como una mala dieta, bajos niveles de ejercicio, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.

“Este es en gran medida prevenible porque está relacionado con factores de estilo de vida”, dice Arnold.

Arnold y otros expertos en la materia ya estaban al tanto de la variación geográfica que se observa en las tasas de este tipo de cáncer específicamente, pero su extensión fue una revelación.

“Existe una disparidad cada vez mayor”, dice Arnold.

¿Acaso la prosperidad da lugar al cáncer?

El equipo de Arnold analizó las tasas de cáncer colorrectal en todos los niveles del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en 184 países y se encontró que cuanto mayor es el IDH, más altas son las tasas de cáncer de intestino. Los países con un IDH muy alto tenían niveles, en promedio, seis veces más altos que los países con un IDH bajo.

Más importante aún, se encontró que este tipo de cáncer estaba en aumento en los países de ingresos bajos y medios a medida que se desarrollan sus economías.

“Hace décadas no lo veías demasiado en los países de bajos ingresos, presentaban más cánceres relacionados con infecciones”, dice Arnold.

Un ejemplo de un cáncer relacionado con una infección es el cáncer cervical, el cual puede resultar de infecciones derivadas del virus del papiloma humano (VPH).

Sin embargo, actualmente las enfermedades de estilo de vida —y los cánceres— están teniendo mayor presencia.

“Los países de bajos ingresos se están poniendo al nivel de los demás”, dice ella.

Países en los que las cifras de cáncer colorrectal —y las tasas de mortalidad— estaban aumentando, o estables, incluyen a China, Rusia, Brasil y los países del Báltico, los cuales han sido objeto de un rápido desarrollo económico en la última década. Con este cambio se produce una rápida progresión a una dieta y estilo de vida occidental.

El estudio fue observacional, en el cual los hallazgos ​​estuvieron basados en las poblaciones que están envejeciendo y que viven más tiempo, pero los expertos han sabido desde hace mucho tiempo que el estilo de vida juega un papel importante en la aparición de este tipo de cáncer.

Estilo de vida y cáncer

“La dieta y el estilo de vida en este tipo de cáncer juegan un papel muy importante”, dice Amanda Cruz, subdirectora del Grupo de Detección y Prevención del Cáncer en la Escuela Imperial de Londres.

Cross investiga el papel de la carne roja y las carnes procesadas en el desarrollo de este tipo de cáncer. “Los que consumieron la mayor cantidad de carne tenían un riesgo más alto”, dice Cruz. Este hallazgo fue de nuevo observacional.

Sin embargo, el consumo excesivo de carne roja a menudo viene con otras opciones de estilo de vida deficientes que también afectan las posibilidades de desarrollar este tipo de cáncer. “Las personas que tienden a comer más carne roja tienden a tener más sobrepeso y son menos activas”, dice Cruz.

Los hombres están en mayor riesgo de padecer la enfermedad, pero las razones de esta tendencia no han sido comprendidas por completo.

Cómo se desarrolla

“El cáncer de colon es una enfermedad de crecimiento lento y los síntomas solo se desarrollan en una etapa posterior”, dice Christian Von Wagner, epidemióloga de la University College London (UCL).

Los síntomas afectan principalmente a los intestinos y la región del abdomen e incluyen sangre en las heces, dolor en el abdomen o recto, o bultos en la misma región.

Si no se cuenta con programas de detección estándar dentro de las poblaciones afectadas, el cáncer a menudo es detectado muy tarde, dejando solo un 10% de posibilidad de sobrevivir los próximos cinco años.

“Una vez que los síntomas se han desarrollado, es probable que el cáncer se haya extendido”, dice Von Wager.

Por lo tanto, la clave es la detección temprana y el aumento de oportunidades para la investigación en todos los países afectados y no solo en los países ricos, ya que, según Cruz, el 90% de la gente sobrevivirá cinco años si se diagnostica a tiempo.

Detección y prevención

“Algo tiene que suceder en los países que ven esta transición, donde hay una mayor carga”, dice Arnold. “La detección temprana es importante y reduce la mortalidad”.

Hoy en día, la detección es posible tanto a través de los kits de pruebas en el hogar, así como la sigmoidoscopia más tradicional para examinar el interior del colon.

La prevención primaria también es clave, a través de una mayor conciencia y estilos de vida más saludables. Esto, a su vez, beneficiaría a otras epidemias de enfermedades, tales como la obesidad y la diabetes.

Se sabe que la obesidad está relacionada con el cáncer colorrectal.

El riesgo también puede ser reducido mediante la inclusión de más fibra en la dieta.

“Hay una gran cantidad de factores modificables que contribuyen a esta enfermedad… las personas que consumen la mayor cantidad de fibra tienen el riesgo más bajo”, dice Cruz.

Según el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, en países como el Reino Unido, se estima que el 47% del cáncer colorrectal podría prevenirse al comer y beber de forma saludable, realizar actividad física y mantener un peso saludable.

Ahora, los recursos deben orientarse dentro de los países que lo necesitan.

“Es importante ver las tendencias geográficas y la variación con el fin de planificar el control del cáncer”, dice Arnold.

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