Barca sin remos

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Por: Jaime Castillo Copado

Y pensar en reelegirse.

Para principios del mes de septiembre, en Jalisco se estarán llevando a cabo los primeros informes de Gobierno en los diferentes Ayuntamientos conformados en la entidad, esto sin que hasta el momento se presenten sobresaltos o abusos que puedan marcar el fin de una era política para los presidentes municipales que están en turno.

El tema de la estabilidad o gobernabilidad, como es que muchos le llaman, tiene que ver ahora con la ya adquirida posibilidad de que para las próximas elecciones los presidentes municipales puedan acceder a reelegirse.

No obstante, son muchos los factores que tienen que ver con la posibilidad de que un gobierno pueda reelegirse, comenzando porque muy seguramente la mayoría de la gente está en contra del concepto por meros referentes históricos. Basta con recordar que dos máximas ideológicas tuvieron como eje rector el inicio de la Revolución armada de nuestro país, las cuáles son: “Tierra y Libertad” de Ricardo Flores Magón (aunque atribuida a Emiliano Zapata), así como la de “Sufragio efectivo: no reelección”, vuelta famosa por el empresario y luego presidente de la República, Francisco I. Madero, en su pugna por sacar del poder al general Porfirio Díaz.

Estas muy pegadoras frases serán el primer impedimento para que los gobernantes en turno se den el lujo de pensar siquiera en perpetuarse en el poder, por lo natural que le resulta al electorado el tema de la alternancia.

Otro factor que debemos de considerar es la fortaleza que tendrán los diferentes institutos políticos. Me refiero a los partidos, porque serán ahora los encargados primeros de otorgar las cartas credenciales para que un político pueda acceder a reelegirse. O sea, de nueva cuenta la bendita partidocracia.

Pero más allá de que los presidentes municipales en funciones puedan o no saltar esas dos trancas, está la realidad de cada una de sus gestiones, la que de verdad les interesa a los ciudadanos y que tiene que ver con la sana administración de los recursos públicos, la seguridad y el desarrollo amónico de cada municipio.

Porque aquel alcalde que haga más obra pública, que preste con eficiencia los mejores servicios públicos, que desarrolle las mejores políticas públicas en materia de equilibrio ecológico, de crecimiento urbano, de participación de la gente y de gestión de recursos públicos a nivel estatal y federal, será sin lugar a dudas el que mayor posibilidad tenga de repetir en el poder.

Se supone que para eso se desarrolló en su tiempo esta reforma, para que aquellos que se quejaban de que en 3 años no podían hacer nada, ahora sí abran su cabecita y pongan a trabajar el cerebro en proyectos de largo alcance, de auténtico beneficio para su comunidad y no para beneficio de sus propios bolsillos.
La pelota está del lado de los gobernantes, la pregunta es si podrán o no con el paquete. En materia de reelección, el ciudadano tiene la última palabra.

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