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Arriesgarlo todo para escapar de la violencia de las pandillas y de la pobreza

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Todos los meses, miles de niños, niñas y adolescentes de Centroamérica corren el riesgo de que los secuestren, los violen o los asesinen, o de ser víctimas de la trata, mientras intentan llegar a los Estados Unidos para buscar refugio, huyendo de unas pandillas brutales y de una pobreza agobiante, y nada indica que esta tendencia vaya a disminuir, dijo UNICEF en un informe publicado hoy.

En los primeros seis meses de 2014, más de 44,500 niños no acompañados fueron detenidos en la frontera de los Estados Unidos; el número se redujo a casi 18,500 en el mismo periodo de 2015 y aumentó de nuevo a casi 26, 000 hasta junio de este año.

16,000 niños de El Salvador, Guatemala y Honduras fueron detenidos en México en los primeros seis meses de 2016.
Los datos indican que los niños no acompañados que carecen de un abogado en las audiencias de inmigración de los Estados Unidos –un 40%– tienen más probabilidades de ser deportados que los que sí disponen de abogado. En los casos más recientes se ordenó la deportación del 40% de los niños no representados, en comparación con el 3% de los niños con representación jurídica.
Estos niños vulnerables, muchos de los cuales viajan sin la compañía de un adulto, necesitan protección a cada paso del camino: en sus países de origen, El Salvador, Guatemala y Honduras, donde se registran algunas de las tasas de homicidio más elevadas del mundo; cuando cruzan México; y cuando llegan a los Estados Unidos, dijo UNICEF en la publicación “Sueños rotos – El peligroso viaje de los niños centroamericanos a los Estados Unidos”.

“Es desgarrador pensar en esos niños –la mayoría de ellos adolescentes, aunque algunos son incluso más jóvenes– haciendo el viaje agotador y extremadamente peligroso en busca de seguridad y una vida mejor”, dijo el Director Ejecutivo Adjunto de UNICEF, Justin Forsyth. “Este flujo de jóvenes refugiados y migrantes destaca la importancia de abordar la violencia y las condiciones socioeconómicas que imperan en sus países de origen”.

En el primer semestre de 2016, casi 26,000 niños no acompañados y cerca de 29,700 personas que viajaron en familia, sobre todo mujeres y sus hijos pequeños, fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos con México. Miles más no llegaron nunca a la frontera, ya que fueron detenidos, secuestrados, sometidos a la trata, asesinados o víctimas de las duras condiciones que imperan en el camino.

A los niños no acompañados detenidos en los Estados Unidos se les garantiza una audiencia en un tribunal de inmigración, pero no tienen derecho a un abogado de oficio. Los niños que viajan con sus padres corren el riesgo de ser sometidos a una deportación rápida o de pasar meses detenidos.

UNICEF dijo que se debe impedir la detención de los niños sobre la base de su situación en materia de migración. Los niños también deben tener acceso completo a protección, a la atención de la salud y a otros servicios, y se les debe permitir que vivan con sus familias siempre que sea posible.

Quienes son retornados corren el riesgo de ser atacados o asesinados por las pandillas de las que trataban de escapar.

Junto con sus asociados, UNICEF está trabajando para hacer frente a las causas de la migración mediante el apoyo a los esfuerzos de los gobiernos para mejorar la vida de los niños y abordar la violencia comunal y criminal en sus países de origen. UNICEF también trabaja para fortalecer los servicios que reducen la vulnerabilidad de los niños a la violencia, con un firme enfoque dirigido a la educación y la salud. También promueve los mecanismos de protección de los derechos de la infancia durante todo el trayecto, y que los gobiernos suministren asistencia a los niños repatriados.

“Hay que recordar que los niños, sea cual sea su condición, son ante todo niños. Tenemos el deber de mantenerlos a salvo en un ambiente saludable y enriquecedor”, dijo Forsyth.

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